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Mié, Oct

Un Ciego con luz

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Religión
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Un ciego con luz: la virtud de iluminar el camino de los demás...

Un Ciego con luz

ciego con luzJesús se presentó primero como la luz del mundo: "Yo soy la luz del mundo..." (Jn. 8,1); después nos mandó ser también nosotros esa luz para los demás: "Vosotros sois la luz del mundo" (Mt. 5,14). De modo que el mandato es para que todos podamos iluminar el camino de los demás. Siendo Jesús el Sol que nace de lo alto: “Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz” (Lc 1, 77b-79), a nosotros nos corresponde reflejar esa luz que de él recibimos; nuestro trabajo es hacer la función de la luna, que por las noches se encarga de iluminar las tinieblas reflejando la luz del sol. Para ser ese reflejo, debemos dejarnos primero iluminar por Jesús, ser otros Cristos en la tierra. Ese es nuestro trabajo.

Esta historia nos ilustra muy bien sobre esa función de un verdadero cristiano: 



Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad del Oriente, un hombre que por las noches caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida. La ciudad era muy oscura en las noches sin luna.
En determinado momento, se encuentra con un amigo que lo mira y de pronto lo reconoce. Se da cuenta de que es Manuel, el ciego del pueblo. Entonces, le dice: 
- ¿Qué haces Manuel, tú ciego, con una lámpara en la mano? Si tú no ves...

Entonces, el ciego le responde:

- Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Yo conozco la oscuridad de las calles de memoria. Llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mí...  No solo es importante la luz que me sirve a mí, sino también la que yo uso para que otros puedan también servirse de ella.

¿Qué tan intensa y brillante es la luz que emitimos para que el camino de los demás sea suficientemente iluminado? El mundo vive en tinieblas y la luz de un cristiano debe brillar lo suficiente como para iluminar esa oscuridad. Los hijos necesitan que sus padres sean esa luz que ilumine su horizonte. Pero Jesús lo dejó bien claro: una lámpara, para que brille, debe colocarse en lo alto. ¿Cómo podría servir una lámpara colocada debajo de la cama o la mesa? ¿Cómo podría un padre de familia ser luz para sus hijos si es la oscuridad misma, hundido en los vicios, la infidelidad matrimonial o cualquier anti testimonio para su familia?. Hoy más que nunca, los niños, adolescentes y jóvenes buscan un modelo a seguir, una luz que les ilumine y les muestre el horizonte. Y si ese modelo no lo encuentran en casa, lo buscarán afuera, en los artistas, futbolistas o cualquier tipo de persona a la que admirar e imitar. Pero el riesgo es muy grande y podría encontrar un muy mal "modelo" que le conduzca al fracaso... ciegos guiando a otros ciegos, todos conducidos al abismo.

Todos debemos llevar esa lámpara encendida, para iluminar a los demás, comenzando por los de nuestra casa...

Y ahora conviértete tú en una luz para los demás, compartiendo esta historia, que sin duda ayudará a muchos más si tú la compartes en tus redes sociales...

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