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Lun, Dic

Pobreza y riqueza (reflexión)

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Familia
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Pobreza y riqueza: Una reflexión sobre la verdadera riqueza en la familia...

 

Pobreza y riqueza

Dice por ahí un adagio bastante popular, que cuando el rico más tiene, más quiere tener. Cuando "poseer" se vuelve un "hábito" , pareciera que el depósito de los bienes materiales no tiene fondo. No es que la riqueza sea en sí muy mala, el problema es en lo que se convierte el que la posee. 

Leamos esta historia muy sencilla, que nos enseña cómo la misma sencillez de un niño sabe descubrir la riqueza que sí tiene mucho valor para la familia, para el hombre.



Una vez el padre de una familia muy rica, a quien le gustaba presumir todo lo que poseía y "jactarse" ante los demás de poseer más que ellos, llevó a su hijo a pasear por el campo, con el propósito de que su hijo viera cuán pobres eran esos campesinos.

Pasaron un día y una noche completos en la destartalada casita de una familia muy humilde, y le pidió a su pequeño hijo que observara con atención cómo vivía una familia pobre. Cuando regresaban a su casa en su lujoso automóvil, el padre le preguntó a su hijo:

— Hijo, ¿qué te ha parecido el viaje?

— ¡Muy bonito, papi!

— ¿Viste qué tan pobre puede ser la gente?

— Sí —, respondió el niño.

— ¿Y... qué aprendiste, hijo? — insistió el padre.

— Vi — dijo el pequeño — que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen cuatro. Nosotros tenemos una piscina que llega hasta la mitad del jardín, ellos tienen un arroyo que no tiene fin. Nosotros tenemos unas lámparas importadas en el patio, ellos tienen las estrellas. El patio de nosotros llega hasta la pared junto a la calle, ellos tienen todo un horizonte de patio. Nosotros tenemos un pequeño jardín, ellos tienen todo un bosque que les permite respirar aire puro.


El padre se quedó mudo... y su hijo agregó:

— Gracias, papi, por enseñarme lo pobres que somos.

Como dicen por ahí, a este padre de familia "se le fue el tiro por la culata". Quiso darle una lección a su hijo, pero resultó que fue su pequeño hijo quien le enseñó lo que sí tiene valor y es una riqueza para una familia. Quiso que comparara su familia con la de un campesino, para que descubriera la riqueza que había en su casa, pero el hijo descubrió la pobreza en que ellos vivían, comparada con lo que aquellos humildes campesinos poseían.

En la vida hay que aprender a valorar lo que se tiene y disfrutarlo, agradeciendo a Dios por tantos beneficios y bendiciones. Cuando se quiere poseer cada día más y se vive comparando con lo que los demás poseen, se deja de disfrutar lo que ya se tiene. ¿Sólo tienes un dólar?, disfrútalo y agradécele a Dios por esa bendición. Otros desearían tener aunque fuera ese dólar que tú posees. Aprende a disfrutar lo poco o mucho que ya tienes, porque si vives afanado por tener cada día más y pensando que la felicidad vendrá solo cuando poseas más de lo que ya tienes, entonces nunca disfrutarás nada en este mundo.

Por favor lea estas citas bíblicas: Eclesiastés 1, 2; 2, 21-23 y Lucas 12, 13-21


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