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Dom, Dic

Santa Rita de Casia (22 de mayo)

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Hoy, 22 de mayo, la Iglesia celebra a Santa Rita de Casia, abogada de los imposibles...

 

Santa Rita de Casia
22 de mayo

Hoy, 22 de mayo, la Iglesia celebra a Santa Rita de Casia, la Santa de lo Imposible, quien desde su infancia tenía fuertes inclinaciones hacia la vida religiosa, pero a quien Dios le permitió pasar por todos los estados para santificarlos.

Nació en mayo de 1381, cerca de Casia, entre las montañas, a unas 40 millas de Asís, en la Umbría, región del centro de Italia, una tierra de grandes santos como Francisco, Clara y otros.

Es la abogada de los imposibles y su pasión era meditar la Pasión de Cristo.

Fue una niña precoz, muy inclinada a las cosas de Dios y que sabía leer en las criaturas los mensajes del Creador. De hecho las huellas de Dios se dejaron ver con hechos prodigiosos desde su niñez. Cuenta la tradición que, cuando Rita era una bebé, unas abejas blancas sobrevolaban alrededor de su boquita, depositando ahí la dulce miel sin hacerle ningún daño. Un campesino que quiso espantar a las abejas, con su brazo herido,  inmediatamente le fue sanado. 

Desde su infancia sintió una fuerte inclinación a la vida religiosa; pero Dios le permitió primero ser casada, luego viuda y, por último, religiosa, santificando así todos esos estados, siendo un modelo extraordinario de esposa, de madre, de viuda y de monja.

Se casó con Pablo Fernando, de su aldea natal. Una boda por conveniencias familiares y un matrimonio que se convirtió en un verdadero martirio para Rita, pues Pablo era muy caprichoso y violento. Pero Santa Rita, con mucha humildad, simplemente callaba, sufría y rezaba. Con esas virtudes de bondad y paciencia, consiguió la conversión de su esposo, con quien procreó dos gemelos que les llenaron de alegría.

A la paz sigue la tragedia. Su esposo cae asesinado, como secuela de su antigua vida. Rita perdona y eso mismo inculca a sus hijos. Y sucede ahora una escena incomprensible desde un punto de vista natural. Al ver que no puede conseguir que abandonen la idea de venganza, pide al Señor se los lleve, por evitar un nuevo crimen, y el Señor atiende su súplica.

Ya en su estado de viudez, Rita vive años difíciles de soledad, lágrimas y oraciones. Retoma sus deseos de infancia de ser religiosa, pero las tres veces que intentó entrar en las Agustinas de casia fue rechazada.

Por fin se le aparecen San Juan Bautista, San Agustín y San Nicolás de Tolentino, y en volandas es introducida en el monasterio. Ante aquel milagro las monjas Agustinas no pudieron ya negarle la entrada. Es admitida, hace la profesión ese mismo año de 1417, y allí pasa 40 años, sólo para Dios.

Recorrió con ahínco el camino de la perfección, las tres vías de la vida espiritual, purgativa, iluminativa y unitiva. Ascetismo exigente, humildad, pobreza, caridad, ayunos, cilicio, vigilias. Las religiosas refieren una hermosa Florecilla. La Priora le manda regar un sarmiento seco. Rita cumple la orden rigurosamente durante varios meses y el sarmiento reverdece. 

La hora de su muerte nos la relatan también llena de deliciosos prodigios. En el jardín del convento nacen una rosa y dos higos en pleno invierno para satisfacer sus antojos de enferma. Al morir, la celda se ilumina y las campanas tañen solas a gloria. Su cuerpo sigue incorrupto.

Cuando Rita murió, la llaga de su frente resplandecía en su rostro como una estrella en un rosal. Era el año 1457. Así premiaba Jesús con dulces consuelos el calvario de su apasionada amante. El Papa León XIII la canonizó el año 1900.

Oración a Santa Rita de Casia


Oh Dios, quien en tu infinita ternura has sido bondadoso para escuchar la plegaria de tu sierva, Santa Rita, y otorgas a su súplica lo que es imposible a la vista, conocimiento y esfuerzos, en recompensa de su compasionado amor y firme confianza en tu promesa, ten piedad en nuestra adversidad y socórrenos en nuestras calamidades, que el no creyente pueda saber que Tú eres la recompensa del humilde, la defensa de los sin esperanza, y la fuerza de aquellos que confían en Ti, a través de Jesucristo, nuestro Señor. Amén

Santa Rita de Casia, ruega por nosotros!

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