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Mié, Sep

San Gregorio VII, Papa (25 de mayo)

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Hoy, 25 de mayo, la Iglesia celebra a San Gregorio VII, Papa, año 1085...

 

San Gregorio VII, Papa
25 de mayo

Hoy, 25 de mayo, la Iglesia celebra a San Gregorio VII, el Papa número 157 de nuestra Santa Madre Iglesia Católica.

Su nombre era Hildebrando Aldobrandeschi, que en alemán significa “Espada del Batallador” y nació en Sovana, Toscana, Italia en el año 1020. Hijo de padres muy pobres, aunque no hay evidencias claras, se dice que su padre era carpintero y otras versiones dicen que era campesino.


 

Muy joven fue llevado a Roma por un tío suyo, para ser educado en el monasterio de Santa María en el Monte Aventino, del que era abad su tío. Ahí cursó brillantemente sus estudios, tan brillantes que uno de sus profesores manifestó que nunca había una inteligencia igual. Su admiración era tal en el monasterio, que uno de sus profesores, el padre Juan Gracián, cuando lo eligieron Papa (Gregorio VI), nombró a Hildebrando como secretario.

Cuando falleció el Papa Gregorio VI, Hildebrando se fue de monge al monasterio de Cluny, donde pensaba hacer el resto de su vida; pero cuando fue elegido papa San León IX, lo nombró ecónomo del Vaticano y tesorero del Pontífice. En el monasterio de Cluny adquirió las ideas reformistas que rigen el resto de su vida y que le hacen encabezar la Reforma gregoriana.

Desde entonces, fue el consejero de confianza de cinco sumos pontífices y el más fuerte colaborador de ellos en la tarea de reformar la Iglesia y llevarla por el camino de la santidad y de la fidelidad al Evangelio.

Aunque se había negado siempre a ser pontífice, después de la muerte del Papa Alejandro II, mientras Hildebrando dirigía los funerales, el pueblo entero y muchísimos sacerdotes empezaron a gritar: "Hildebrando Papa, Hildebrando Papa", apoderándose de él casi a la fuerza y entronizándolo en el sillón reservado al Papa. Luego los cardenales confirmaron su nombramiento diciendo: "San Pedro ha escogido a Hildebrando para que sea Papa".

Situación de la Iglesia cuando Hildebrando asume el pontificado:

  • Los reyes y gobernadores nombraban los obispos, párrocos y superiores de conventos, sin escoger a los más santos, sino a los que pagaban más y prometían mas obediencia ciega.
  • A los altos puestos de la Iglesia Católica llegaban hombres muy indignos de tales cargos, con conducta desastrosa, hasta el punto de no observar el celibato y vivían en unión libre. Algunos hasta se casaban públicamente.

San Gregorio intervino con mano fuerte para sanar toda esa situación, y comenzó destituyendo al arzobispo de Milán, cuyo cargo había sido prácticamente comprado (simonía).

San Gregorio convocó a un sínodo de obispos y sacerdotes en Roma y decretó cosas muy graves, como quitar a todos los gobernantes el derecho a las investiduras, , que consistía en que por el sólo hecho de que el jefe de gobierno le diera a un hombre el anillo de obispo o el título de párroco, ya el otro quedaba investido de ese poder y podía ejercer dicho cargo. San Gregorio decretó que a los obispos los elegía el Papa, y a los párrocos, el obispo y nadie más. 

Lógicamente esto produjo una verdadera revolución y la reacción de todos los que habían sido nombrados obispos, párrocos o superiores de comunidades por los gobernadores civiles, al sentir que iban a perder sus cargos que les otorgaban gananacias económicas y estatus social, se declararon en desobediencia al Pontífice. Y como los reyes y gobernadores perdían también sus  ingresos económicos, vinieron las reacciones en contra del Papa. El primero en declararse en contra del Papa fue el emperador Enrique IV de Alemania, por lo que San Gregorio, sin que le temblara la mano,  lo excomulgó y envió un mensaje a los alemanes diciéndoles que ya no estaban obligados a obedecer a semejante emperador. 

Como consecuencia, el emperador reunió un ejército de alemanes y se lanzó contra Roma, tomándose la ciudad y el Papa tuvo que ir a refugiarse en el Castillo de Salermo,  junto al mar, donde murió el 25 de mayo del año 1085.  Sus últimas palabras fueron: “Amé la justicia y odié la iniquidad, por ello muero en el exilio”. Su cuerpo fue enterrado en la iglesia de San Mateo de Salerno. Fue beatificado por Gregorio XIII en 1584, y canonizado en 1725 por Benedicto XIII.

Sus escritos tratan principalmente de los principios y práctica del gobierno de la iglesia.

¿Qué aprendemos de San Gregorio VII?

Primero, que la Iglesia ha tenido sus momentos oscuros durante la historia, pero que siempre, guiada por el Espíritu Santo, surgen hombres valientes y decididos a defender el Evangelio y la verdadera identidad de la Iglesia que Cristo fundó.

Segundo, que el Papa, obispos y sacerdotes, siempre deben estar alerta a los poderes civiles de este mundo, que buscan tomar el control, incluso de las decisiones que corresponden exclusivamente a la Iglesia.

Tercero, que todos debemos orar para que los ministros de la Iglesia cumplan valientemente la misión a la que Dios les ha llamado, sin dejarse influenciar por los poderes de este mundo y el afán de la riqueza.

San Gregorio VII, ruega por el Papa, obispos y sacerdotes!


Fuentes: P. Eliécer Sálesman, Vidas de Santos ", Sociedad de San Pablo, Ecuador; Enciclopedia Católica (www.ec.aciprensa.com)



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