San Bernardino de Siena, presbítero, 20 de mayo

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Hoy la Iglesia celebra a San Bernardino de Siena, presbítero, propagador de la Devoción al Santo Nombre de Jesús y que sirvió en un hospital durante la epidemia del tifo en 1400. 

San Bernardino de Siena, presbítero
20 de mayo

 

Hoy, 20 de mayo, la Iglesia celebra a San Bernardino de Siena, presbítero, nacido en Massa Marittima, territorio de Siena, (hoy en región Toscana, Italia), el año 1380.  Fue el más famoso predicador de 1400 y sus sermones sirvieron de modelo de predicación para mochos oradores de los siglos posteriores.

Su padre era gobernador; pero el niño quedó huérfano de padre y madre a los siete años, por lo que dos tías se encargaron de su educación, logrando formarlo en ciencias religiosas y darle una educación muy completa. Era tan dedicado a sus estudios que en el bachillerato obtuvo las mejoras notas.

Ya desde chico le gustaban las cosas de Dios. Componía altares e imitaba a los predicadores.



De adolescente se cuidaba de hablar y actuar con pureza. Era muy simpático en el trato a los demás y por eso la gente gozaba con su compañía. Cuando oía a alguien usar un vocabulario inadecuado, lo corregía con toda valentía.

Cuando tenía 20 años hubo una gran peste en Italia que arrasó a Siena, la epidemia de tifo negro. Cada día morían centenares de personas y ya nadie antendía a los enfermos ni los sepultaban. Bernardino se unió a la asociación piadosa "Devotos de Nuestra Señora" para dedicarse a atender a los infectados. Sirvió en un hospital por 3 meses hasta que acabó la epidemia. Bernardino preparaba bien a los que ya se iban a morir, para que murieran en paz con Dios, arrepentidos de sus pecados. Como por un milagro divino, él y sus amigos servidores se libraron del contagio de la peste del tifo, pero cuando pasó la enfermedad, Bernardino estaba tan débil y sin aliento, que estuvo postrado con alta fiebre en una cama durante varios meses. Esto debilitó su cuerpo, pero le sirvió para aumentar la santidad de su alma.

A los 22 años, en 1402, lo dejó todo para entrar en la comunidad franciscana. Lo recibieron primero en un convento cercano a su familia pero pidió que lo trasladaran a otro convento más alejado para que no lo visitaran mucho sus amigos. Ahí, con una disciplina rígida, el silencio, la oración y mortificación, se fue santificando.

Como dato curioso, San Bernardino nació el 8 de septiembre, día de la fiesta del nacimiento de la Santísima Virgen. Y en esa misma fecha recibió el bautismo. También un 8 de septiembre recibió el hábito de franciscano y también en ese gran día de la natividad de la Virgen recibió la ordenación sacerdotal, en 1404. De hecho era muy devoto de la Santísima Virgen María, a quien le rezaba con mucha fe y devoción. Fue a ella a quien le pidió una voz potente y muy sonora par poder predicar, y la Virgen atendió su petición.

Y desde 1418 hasta su muerte, por 26 años recorrió pueblos, ciudades y campos predicando de una manera novedosa para la gente. Se levantaba a las cuatro de la mañana y durante horas y horas preparaba sus sermones, con los que conseguía la conversión de muchos pecadores, que terminaban llorando de arrepentimiento al escuchar sus palabras. Era tanta la gente que acudía a escuchar sus palabras que casi siempre tenía que predicar en las plazas y campos porque en los templos no cabía la gente que deseaba escucharlo

Propagó la devoción al Santísimo Nombre de Jesús. Tuvo un papel importante en la promoción intelectual y espiritual de su Orden; escribió, además, algunos tratados de teología.

Propaga la devoción a la Eucaristía. Acostumbraba a llevar consigo una tablilla, mostrando la Eucaristía con rayos saliendo de ella y en el medio, el monograma IHS que el ayudó a popularizar como símbolo de la Eucaristía. Fue gran reformador de la Orden Franciscana.

No faltan las pruebas: El Papa Martín V lo suspende como predicador pero San Juan Capistrano, le ayuda a arreglar su situación.

A los 63 años se le apareció San Pedro Celestino que le avisa de su muerte ya cercana, la que acontece en la vigilia de la Ascensión. Muere en 1444 y seis años después es canonizado por el para Nicolás V.

Está sepultado en Aquila. Estuvo incorrupto y su ataúd sangró sin cesar hasta que vino la paz entre los bandos que peleaban en la ciudad.

¿Qué nos enseña San Bernardino de Siena?

Pues en este año, 2020, estamos viviendo, justo en la celebración de San Bernardino, los efectos devastadores de la Pandemia del Covid-19. San Bernardino se dedicó a servir a los afectados por la epidemia del tipo; nosotros aprendemos de él a servir a los enfermos por la pandemia actual. Los médicos y todo el personal de salud hacen justo lo que San Bernardino hizo, pero deben ayudar a los moribundos a buscar el arrepentimiento. Y a todos nos enseña a servir. Si bien es cierto que esta pandemia es altamente contagiosa, de alguna manera, y tomando las debidas precauciones, también nosotros podemos imitar su servicio.

Oración a San Bernardino de Siena

San Bernardino, que propagaste la devoción al santísimo nombre de Jesús, danos un tierno amor al Redentor y obtén para nosotros la protección contra los males respiratorios, con los cuales tú mismo fuiste probado. De manera especial hoy clamamos tu intercesión para el cese del coronavirus que tanto daño está haciendo al mundo. Te lo pedimos por los méritos de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

San Bernardino, ruega por nosotros


Fuente: P. Eliécer Salesman, Vidas de Santos 2; santopedia.com

 

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