San Agustín de Canterbury (27 de mayo)

Comparte esta publicación:
Santoral
Tools
Typography
  • Smaller Small Medium Big Bigger
  • Default Helvetica Segoe Georgia Times

Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado
 

Hoy, 27 de mayo, la Iglesia recuerda a San Agustín de Canterbury, fundador de la Iglesia en Inglaterra...

 

San Agustín de Canterbury
27 de mayo

Hoy, 27 de mayo, la Iglesia recuerda a San Agustín de Canterbury, considerado el fundador de la Iglesia en Inglaterra y uno de los más grandes evangelizadores, al lado de San Patricio de Irlanda y San Bonifacio en Alemania.


 

En el año 596, la Isla de Inglaterra era pagana; San Agustín era superior del convento benedictino y el Papa San Gregorio Magno , conociendo el espíritu generoso y emprendedor de Agustín, que no se acobardaba ante ninguna dificultad, y además sus grandes virtudes, el Papa lo envió con 39 monjes más a tratar de convertir a esos paganos sajones. 

Su primer susto lo tuvieron al llegar a la costa, donde se tomaba la embarcación para llegar a Inglaterra, allí les contaron terribles barbaridades acerca de los habitantes de esa isla, y los otros misioneros sintieron mucho miedo y enviaron al santo a que fuera a Roma a contarle al Pontífice lo peligroso que era esto que iban a emprender. Agustín fue a hablar con el Papa, pero san Gregorio lo animó de tal manera, recordándole que Dios les concedería la buena voluntad de aquellas gentes, que ya desde entonces Agustín no se dejó desanimar por los temores.

En Inglaterra mandaba el rey Etelberto que tenía una esposa muy santa (que después se llamó Santa Berta) y el primer regalo que Dios les concedió a los nuevos misioneros fue darles la buena voluntad del rey. Este los recibió muy cariñosamente y les pidió que le enseñaran la religión, y tanto le agradó que pronto se hizo bautizar y les regaló su palacio real para que les sirviera de convento a los misioneros y les dio un templo en Canterbury para que allí enseñaran. Y en ese sitio está ahora la más famosa catedral de Inglaterra: la Catedral de Canterbury.

El rey dejó en libertad a los súbditos para que escogieran la religión que quisieran, pero les recomendó que se instruyeran en la religión de Jesucristo y tanto les agradaron a aquellas gentes las enseñanzas de Agustín y sus monjes, que en la Navidad del año 597 se hicieron bautizar 10.000 ingleses y entre los nuevos bautizados estaban los que ocupaban los cargos más importantes de la nación.

Agustín envió todas estas hermosas noticias al Sumo Pontífice, quien, a cambio, le envió el nombramiento de arzobispo, y otro buen grupo de misioneros, junto con imágenes religiosas, cálices y libros para las celebraciones litúrgicas; además de un plan de trabajo y recomendaciones: 

  1. No destruir los templos de los paganos, sino convertirlos en templos cristianos.
  2. No acabar con todas las fiestas de los paganos, sino convertirlas en fiestas cristianas. Por ejemplo ellos celebraban las fiestas de sus ídolos con grandes banquetes en los cuales participaban todos. Pues hacer esos banquetes, pero en honor de los mártires y santos.
  3. Dividir el país en tres diócesis: Canterbury, Londres y York.

Nuestro santo cumplió exactamente estas recomendaciones, que le produjeron muy buenos resultados. Y fue nombrado por el Papa, jefe de toda la Iglesia Católica de Inglaterra (Arzobispo Primado). En las reuniones sobresalía entre todos por su gran estatura y por su presencia muy venerable que infundía respeto y admiración.

San Agustín mantenía comunicación frecuente con el Sumo Pontífice, de quien recibía importantes consejos para el desempeño de su trabajo en Inglaterra. Murió el 26 de mayo del año 605. Y un día como hoy fue su entierro y funeral. Desde entonces ha gozado de gran fama de santidad en esa nación y en muchas partes más.

Su celebración fue antiguamente el 28 de mayo, aunque ahora la Iglesia Católica lo celebra el 27 de mayo. La Iglesia Anglicana lo celebra el 26 de mayo. 

¿Qué aprendemos de San Agustín de Canterbury?

A ser obedientes y confiar en Dios. Por su obediencia al Papa y su fidelidad al mandato divino, San Agustín, aún con los temores infundados por las informaciones desalentadoras sobre los habitantes de la Isla de Inglaterra, obedeció al Sumo Pontífice y confió en la voluntad de Dios, quien le respondió poniendo todos los medios para conseguir la evangelización de aquel pueblo pagano.

Hoy, como en esos tiempos, hay muchos lugares del  mundo que necesitan hombres y mujeres valientes que entreguen su vida por la causa del Evangelio y lleven esa Buena Nueva de salvación a quienes no conocen a Dios. En muchos casos, no es necesario ir a otros países, ni siquiera moverse de sus hogares, porque ahí, en la misma familia, hay personas que necesitan nuestro servicio evangelizador.

San Agustín de Canterbury, ruega por nosotros y por la evangelización del mundo entero. 


 Fuentes: P. Eliécer Sálesman, Vidas de Santos ", Sociedad de San Pablo, Ecuador; www.santopedia.com



Write a comment...
0 awesome comments!

Comparte esta publicación:
0
Shares
0
Shares