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Las Tentaciones (Clase 1-7)

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Las tentaciones: qué son, cómo se presentan y de qué manera debemos enfrentarlas...

Las Tentaciones

(Clase 1-7)

1. Introducción

Cuando hablamos de "tentación", podemos referirnos también a aquellas "pruebas" con las que, como el oro al crisol, es sometida nuestra fe a situaciones difíciles para demostrar nuestra fidelidad a Dios y hacer crecer en nosotros la virtud. Pero en esta clase vamos a referirnos a la tentación como la provocación o incitación que Satanás ejerce sobre nosotros para hacernos caer en el pecado. Vamos a hablar de esas inclinaciones hacia las satisfacciones de la carne, con las que, si sucumbimos,  nos alejamos de Dios. Los Evangelios sinópticos nos dicen que también al mismo Jesús lo quiso hacer caer Satanás en sus tentaciones.


En las últimas clases hemos hablado sobre la oración. Esa será un arma muy poderosa que utilizaremos para defendernos de las seducciones demoníacas, sobre las que hablaremos hoy.

2. Qué es la tentación y de dónde proviene.

K. Rahner y H. Vorgrimler definen la tentación como "la incitación al pecado". Vista desde ese sentido, Dios no tienta a nadie para alejarlo de Él: "Dios ni es tentado ni tienta a nadie" (St 1,13). La tentación procede de "la propia concupiscencia, capaz de engendrar el pecado, que lleva a la muerte" (St 1,14-15). Aunque el verdadero autor de la tentación es "el tentador" (I Ts 3,5), Satanás, a quien Dios ciertamente permite tentar a los fieles (1 Co 10,13).

La tentación se concibe como una seducción a la que es probable que ceda el hombre. Jesús amonesta a sus discípulos a rezar para no caer en tentación. El motivo de esta invitación es que, a pesar de la buena disposición del espíritu, la carne sigue siendo débil (Mt 26,41)

3. Las estrategias de Satanás.

a)  La mayor estrategia de Satanás en nuestros tiempos es hacernos creer que no existe. Hay muchos llamados "especialistas" que niegan la existencia del poder demoníaco operando en el mundo, y ese es su mayor logro. Incluso dentro de nuestra misma Iglesia, no falta quien predique la inexistencia del Demonio, o nos hacen creer que ya Cristo lo venció en el Calvario y que, por lo tanto, está "anulado", sin poder hacernos nada.

b) Satanás no solo existe, sino que es nuestro peor enemigo que se interpone en nuestra búsqueda de la salvación. En su propósito de perdición, intensifica más su seducción a los cristianos que están más cerca de Dios, no tanto a quienes ya tiene bajo su dominio como esclavos del pecado. Por ello, ahora que has decid seguir a Cristo y te has hecho buenos propósitos de conversión, es cuando más debes prepararte, porque las tentaciones se intensificarán y Satanás buscará tus debilidades para hacerte caer de nuevo. 

d) Satanás se viste de ángel de luz (2 Co 11,14) y bajo las falsas apariencias de amigo incita al hombre a oponerse a Dios. En su afán por seducirnos, suele presentarnos lo malo como bueno, o haciéndonos creer que todo es "relativo". Así, por ejemplo, nos afirma que ciertos pecados eran catalogados así, pero solo en tiempos de Jesús; que los tiempos cambian, y que, por lo tanto, el concepto de pecado ya no es el mismo de los tiempos en que se escribió la Biblia. De hecho, hay ciertas culturas en que el concepto de pecado ha perdido peso, ya casi nada es pecado, si acaso matar o robar; pero, por ejemplo,  las relaciones sexuales antes del matrimonio se vuelven parte de la cultura y se ven ya como normales. A otros les seducirá el maligno haciéndoles creer que las relaciones sexuales son una necesidad natural, no un pecado, o que, antes de casarse, es necesario vivir un tiempo juntos, para probar si son compatibles antes de dar el paso serio hacia el altar. 
Hace algunas décadas lo "anormal" era no llegar virgen al matrimonio, ahora es al revés. Ser virgen es motivo de burla, porque Satanás te hace creer que si no has tenido relaciones sexuales es porque nadie ha querido contigo y se dice que una persona es virgen no por santa, sino por fea. A los pecados Satanás les ha cambiado nombre. Robar en la empresa en que trabajas suele ser una "compensación salarial". El chisme es solo "comentar la vida de otras personas". El adulterio es solo "echarse unas canitas al aire".  El aborto es solo una "interrupción del embarazo". El mal disfrazado de bien. Satanás disfrazado de ángel de luz...

e) Al ser un espíritu puro, y con poderes especiales muy superiores a los tuyos, Satanás conoce tus debilidades y por ahí te ataca: "Sino que cada uno es probado por su propia concupiscencia que le arrastra y le seduce" (St 1, 14). Si tu debilidad es el licor, te seducirá por ahí. Si te gustan las "relaciones sexuales libres", por ahí te buscará y te abrirá el camino para que caigas. Si te gusta el dinero mal habido, seguro pondrá a tu alcance mil maneras para conseguir lo que quieras muy fácilmente. Si Satanás te conoce bien a ti, pero tú desconoces sus estrategias, tienes una batalla dura que librar.

4. Prepárate para estas tentaciones:

a) La Sensualidad

La tentación de la sensualidad empuja al hombre a la búsqueda del placer y a esquivar el dolor por encima de todo; a vivir ateniéndose únicamente a lo que le agrade, al hedonismo. Es la seducción de Satanás que te invita a disfrutar de la vida a toda costa, sin importar si para ello caes en pecado o no. Al buscar el placer y evitar el dolor, esta tentación te llevará a evitar los sacrificioes cristianos para encaminarte a la santidad; evitar los ayunos y abstinencias; a buscar, por ejemplo, un milagro que cure tu dolor o tu enfermedad, por el simple hecho de que quieres "disfrutar" solo del placer, de lo bueno. Y si Dios no te "ayuda" de inmediato a conseguir vivir feliz, sin problemas, con placer, entonces Satanás te pondrá en dudas y te hará sentir que no tiene sentido que perseveres en la Renovación Carismática, si tus dificultades no cambian para tu bien y provecho personal. Son trampas demoníacas que han hecho que muchos desistan de su vida cristiana y vuelvan al mundo con sus placeres y derroches.

El hombre sensual hace un ídolo de sus propios sentidos.

b) La Posesividad

La tentación de la codicia, posesividad, ofrece una amplia gama de articulaciones. Se está dominado por el deseo de poseer objetos materiales, de tener personalidad, audiencia, seguidores, fama. Todo esto a que el avariento se aferra hace presa en él y domina como un ídolo su conciencia personal. Es un deseo desenfrenado que Satanás pone en ti para que busques tenerlo todo, y cuanto tienes lo que pensabas que querías, el deseo aumenta y buscas más y más. Es un deseo insaciable. Tienes un buen carro y quieres otro mejor. 

EI hombre posesivo transforma en ídolo el tener, poseer.

Hay que tener mucho cuidado con este tipo de tentaciones en el camino que ahora has comenzado, porque a travéz de la seducción de la fama, audiencia y seguidores, Satanás te llevará a buscar "servirte" tú mismo en la comunidad y no "servir" a los demás. Sentirás la tentación de "escalar", buscar "cargos"; que te pongan de coordinador, de responsable, al frente. Te harás propaganda a ti mismo y buscarás hacer ver tus "carismas" o "capacidades" para que te reconozcan y te premien. Sentirás la tentación del "yo-yo": yo hago esto, yo puedo hacer aquello, Dios a mí me reveló, Dios me dijo que, para poner, incluso a Dios a tu favor para sobreponerte a los demás y buscarte seguidores y admiradores.

Para quien se deja llevar por esta tentación, olvida que primero hay que buscar el Reino de Dios y su justicia, y que todo lo demás viene por añadidura.

c) El Intelectualismo

El intelectualismo es la tentación que incita a buscar la propia gloria y la autorrealización en la posesión del saber. Mediante la posesión del saber, el intelectualista intenta conquistar el poder sobre los demás, y lo usa como arma para humillar o rebajar a los otros, elevándose a sí mismo. No considera la verdad como algo que ha recibido gratuitamente y que, por lo tanto, debe transmitir gratuitamente, sino más bien como "su" saber, separándose así de todos los demás hermanos de comunidad o de la Iglesia. Esta tentación te puede llevar a buscar el conocimiento de la Biblia y las verdades de la fe, no para acercarte más a Dios, sino para tu propia gloria. Buscarás, seducido por Satanás, conocerlo todo sobre religión solo para presumir y tener poder sobre los demás.

d) El Egocentrismo

El egocentrismo es la tentación de transformar en absoluto la propia persona. En nuestros tiempos existen corrientes que insisten sobre el hecho de que el hombre y no Dios es el centro y señor de las cosas, están librando realmente una batalla en favor de la personolatría, el culto de la persona.

El hombre es tentado a idolatrarse a sí mismo y a su poder, y ello le hace caer en los pecados de soberbia, que, en último término, son quizá los más destructivos y terribles, porque perturban las relaciones entre hombre y hombre.

Aunque te parezca que este tipo de tentaciones no te atacarán y afectarán en tu camino iniciado en la Renovación Carismática, por esta vía Satanás te seducirá y llevará a hacerte creer que las cosas las haces tú y no Dios. Si Dios pone en ti el don de sanación, te sentirás tentado a pensar que eres tú el que sana y no Dios. Si tus oraciones comunitarias hacen que el Espíritu Santo obre maravillas en la comunidad, sentirás que eres tú el que logra ese efecto y no la acción de Dios. Si tu predicación llega al corazón de tu audiencia y mueve los corazones hacia Dios, sentirás que es tu retórica, tu oratoria y capacidad de transmitir el mensaje el que consigue eso, y no el Espíritu Santo.

En resumen, Satanás, por la tentación del Egocentrismo, te hará sentir que eres tú el que hace y consigue todo, y no Dios, por lo que toda la gloria que a Dios le debes, te la darás a ti mismo. 

5. Plan de defensa contra las tentaciones

Ante el asecho constante de Satanás, a través de las tentaciones, debemos diseñar un buen plan de defensa

  1. Debemos acudir a todas nuestras armas, la verdad, la justicia, la fe, la palabra de Dios etc. (Ef. 6,14-17).
  2. Cita un versículo de las escrituras (Mt. 4,10). Jesús las usó en las tentaciones del desierto.
  3. Mantente firme, sólo la autoridad de Cristo le vence (Flp. 2,10).
  4. Resiste a la tentación, hasta que te sea quitada (St. 4,7).
  5. Huye de todo motivo de tentación o pecado (I Tm. 6,9-11).
  6. Prepárate a ser tentado, (I Pe 5,8) ten citas para cada una de tus debilidades.
  7. La Biblia, la oración, la mortificación, los sacramentos, son medios para desenmascarar al enemigo (Hb. 4,12-13).
  8. No subestimes a Satanás, pensando que no puede hacerte nada.

TAREAS

  1. Descubre tus debilidades por donde Satanás te puede seducir, luego planea tu plan de defensa. Por ejemplo, si una de tus debilidades es el licor, tu plan de defensa es evitar a las personas con las que lo consumes.
  2. Control de Lectura: Leer el capítulo 8 del Evangelio de San Mateo para compartir con tu grupo de reflexiónen la próxima clase.
  3. Memorizar estas dos citas:

"Someteos, pues, a Dios; resistid al Diablo y él huirá de vosotros" (St 4, 7)

"Sed sobrios y velad. Vuestro adversario, el Diablo, ronda como león rugiente, buscando a quién devorar." (1 Pe 5, 8)


 

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