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Mié, Oct

Moniciones XIII Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo A

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Ciclo A
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Moniciones XIII Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo A 

Moniciones XIII Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo A

 

MONICIÓN DE ENTRADA 

 

MONICIONES A LAS LECTURAS

OPCIÓN 1: Monición única para todas las lecturas

Las lecturas de hoy nos hablan de la recompensa que Dios da a quienes hacen bien a sus discípulos y profetas. Una familia sunamita recibe como recompensa, por hospedar al profeta,  un hijo varón. Pablo dice que la mayor recompensa es la vida plena que ha dado Cristo Resucitado. Por su parte, Jesús nos habla de una recompensa en dos direcciones: una para sus mensajeros del Evangelio y otra para quienes les acogen por ser discípulos.

Atentos escuchemos la Palabra, porque esas recompensas están ahí para nosotros también.

Opción 2: Moniciones para cada lectura

Primera lectura (II Reyes 4, 8-11. 14-16a)

El libro de los Reyes nos relata un episodio en el  que Dios recompensa a una familia Sunamita por su hospitalidad con el profeta Eliseo.  Dios le permite a la mujer superar la mayor desgracia que podía tener una mujer de su tiempo: ser estéril.  A este hijo el mismo profeta lo devolverá a la vida más adelante. 

Salmo responsorial (Salmo 88)

El salmo 88 es un canto de alabanza a Dios por su cercanía con su pueblo.  Nosotros también alabamos a Dios diciendo  todos con el salmista: 

Segunda lectura (Romanos 6, 3-4. 8-11)

San Pablo nos recuerda, en su carta a los Romanos, que la mayor recompensa que podemos recibir los cristianos es resucitar con Cristo. Si morimos con él, nuestra recompensa es también la resurrección.

Evangelio (Mateo 10, 37-42)

Jesús nos trae hoy un doble mensaje. En el primero afirma la radicalidad que supone ser seguidor suyo; el segundo es la promesa de una recompensa para quienes reciben a sus enviados, aún al más pequeño.

Nos disponemos a la escucha de este mensaje, cantando primero el Aleluya.

ORACIÓN DE LOS FIELES

  1. Por el papa, obispos, sacerdotes y todos aquellos enviados como mensajeros de Jesús al mundo, para que siempre encuentren hospitalidad y generosidad para atenderles en sus necesidades. Roguemos al Señor.
  2. Por los gobiernos del mundo, para que busquen siempre el bien común y la paz social. Roguemos al Señor.
  3. Por los más necesitados, especialmente por aquellos que pasan hambre en los países más pobres del mundo, para que Dios mueva a la generosidad y haya siempre esa ayuda internacional bien distribuida. Roguemos al Señor.
  4. Por quienes estamos aquí reunidos en torno al banquete del Señor, para que seamos generosos con nuestros sacerdotes y siempre acudamos en su ayuda, sabiendo que son los enviados de Dios. Roguemos al Señor. 
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