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Jue, Oct

Moniciones Solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo Ciclo A 

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Ciclo A
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Moniciones Solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo Ciclo A 

Moniciones Solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo Ciclo A 

MONICIÓN DE ENTRADA 

Queridos hermanos, nos encontramos ahora celebrando la solemnidad del Corpus -que ahora se llama mejor "del Cuerpo y Sangre de Cristo"- nació en el siglo XIII y es una celebración que nos hace centrar nuestra atención agradecida en la Eucaristía como sacramento en el que Cristo Jesús ha pensado dársenos como alimento para el camino, haciéndonos comulgar con su propia Persona, con su Cuerpo y Sangre, bajo la forma del pan y del vino.

En la fiesta de hoy no nos fijamos tanto en la celebración de la Eucaristía, aunque la organicemos y celebremos con particular festividad, sino en su prolongación, la presencia permanente en medio de nosotros del Señor Eucarístico, como alimento disponible para los enfermos y como signo sacramental continuado de su presencia en nuestras vidas, que nos mueve a rendirle nuestro culto de veneración y adoración.

 Dispongámonos ahora más que nunca, a celebrar dignamente esta Eucaristía. En pie, cantemos...

MONICIONES A LAS LECTURAS

OPCIÓN 1: Monición única para todas las lecturas

El Señor alimenta a su pueblo y le da de beber para que viva y no muera. Ésta es la música de fondo que resuena en todas las lecturas de hoy. El Deuteronomio nos recuerda cómo, al salir de Egipto, Dios alimentó a Israel mientras atravesaba el desierto, nutriéndolo con el maná y saciando su sed con el agua que brotó de la roca. El evangelio de Juan, por su parte, se atreve a corregir al Antiguo Testamento y presenta a Jesús como el verdadero pan bajado del cielo. Su carne y su sangre son el auténtico alimento que procura la vida verdadera. Las referencias eucarísticas del pasaje saltan a la vista. Pablo, por su parte, saca las consecuencias comunitarias que se derivan de la participación en la mesa del Señor. Los que comen juntos de ese pan único que es Jesús no pueden luego vivir desunidos

Opción 2: Moniciones para cada lectura

Primera lectura (Deuteronomio 8, 2-3. 14b-16a)

En el Libro del Deuteronomio, hoy Moisés recuerda a su pueblo, cuando va a entrar en la Tierra Prometida, los muchos dones que Dios les ha hecho, no sólo liberándolos de Egipto, sino ayudándoles en su largo peregrinaje por el desierto, sobre todo en cuanto a la bebida y la comida, sacando agua de la roca y alimentándoles con el maná en el desierto.

Salmo responsorial (Salmo 147)

 El salmo 147 es de agradecimiento a Dios por los detalles que ha tenido con su pueblo. También nosotros hoy agradecemos a Dios con el salmista diciendo:

Segunda lectura (1 Corintios 10, 16-17)

San Pablo les recuerda a los corintios que al participar del Banquete del Señor, hay consecuencias para la comunidad, sobretodo, la unidad 

San Pablo, en su carta a los corintios, les recuerda las consecuencias comunitarias que se derivan de la participación en la mesa del Señor: los que comen juntos de ese pan único, que es Jesús, no pueden vivir desunidos.

Evangelio (Juan 6, 51-58)

Si en San Pablo encontrábamos ya algunos efectos de nuestra participación en el Banquete del Señor, Jesús mismo en el Evangelio de San Juan nos confirma lo que sucede cuando nosotros participamos de ese sacramento tan especial, en el que comemos su cuerpo y bebemo su sangre.

Preparémonos para la escucha de esta palabra, cantando el aleluya.

ORACIÓN DE LOS FIELES

  1. Por el Papa, obispos y sacerdotes, para que el alimento del Banquete Eucarístico les sustente y dé la fuerza necesaria para seguir conduciendo a la Iglesia aún en tiempos difíciles. Roguemos al Señor.
  2. Por los gobiernos del mundo, especialmente los que dirigen los destinos de nuestro país, para que el sustento de los más desprotegidos se convierta en una prioridad. Roguemos al Señor.
  3. Por los que padecen hambre en el mundo, para que Dios se apiade de ellos y con su providencia les ampare. Roguemos al Señor.
  4. Por quienes participamos de esta gran solemnidad este día, para que el Cuerpo y la Sangre de Cristo nos haga vivir siempre unidos. Roguemos al Señor.
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