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Jue, Ago

Lecturas y Comentarios Jueves XII Semana Tiempo Ordinario Año Impar

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Lecturas y comentarios para el Jueves 12ª Semana Tiempo Ordinario Año Impar...

Lecturas y Comentarios
Jueves 12ª Semana Tiempo Ordinario

Años impares

 

PRIMERA LECTURA 

Lectura del libro del Génesis 16 ,1-12. 15-16

Saray, la mujer de Abrán, no le daba hijos; pero tenía una sierva egipcia llamada Hagar.

Y Saray dijo a Abrán:

—«El Señor no me deja tener hijos; llégate a mi sierva a ver si ella me da hijos».

Abrán aceptó la propuesta.

A los diez años de habitar Abrán en Canaán, Saray, la mujer de Abrán, tomó a Hagar, la esclava egipcia, y se la dio a Abrán, su marido, como esposa. Él se llegó a Hagar, y ella concibió. Y, al verse encinta, le perdió el respeto a su señora.

Entonces Saray dijo a Abrán:

—«Tú eres responsable de esta injusticia; yo he puesto en tus brazos a mi esclava, y ella, al verse encinta, me pierde el respeto. Sea el Señor nuestro juez».

Abrán dijo a Saray:

—«De tu esclava dispones tú; trátala como te parezca».

Saray la maltrató, y ella se escapó.

El ángel del Señor la encontró junto a la fuente del desierto, la fuente del camino de Sur, y le dijo:

—«Hagar, esclava de Saray, ¿de dónde vienes y adónde vas?».

Ella respondió:

—«Vengo huyendo de mi señora».

El ángel del Señor le dijo:

—«Vuelve a tu señora y sométete a ella».

Y el ángel del Señor añadió:

—«Haré tan numerosa tu descendencia que no se podrá contar».

Y el ángel del Señor concluyó:

—«Mira, estás encinta y darás a luz un hijo y lo llamarás Ismael, porque el Señor te ha escuchado en la aflicción. Será un potro salvaje: él contra todos y todos contra él; vivirá separado de sus hermanos».

Hagar dio un hijo a Abrán, y Abrán llamó Ismael al hijo que le había dado Hagar.

Abrán tenía ochenta y seis años cuando Hagar dio a luz a Ismael. 

Palabra de Dios. 

 

Salmo responsorial: Salmo 105, 1-2. 3-4a. 4b-5

R. Dad gracias al Señor porque es bueno.

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
¿Quién podrá contar las hazañas de Dios,
pregonar toda su alabanza? R.

Dichosos los que respetan el derecho
y practican siempre la justicia.
Acuérdate de mí por amor a tu pueblo. R.

Visítame con tu salvación:
para que vea la dicha de tus escogidos,
y me alegre con la alegría de tu pueblo,
y me gloríe con tu heredad. R. 

EVANGELIO

cruzLectura del santo evangelio según san Mateo 7, 21-29

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

—«No todo el que me dice "Señor, Señor" entrará en el reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo.

Aquel día muchos dirán:

"Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre, y en tu nombre echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?".

Yo entonces les declararé:

"Nunca os he conocido. Alejaos de mí, malvados".

El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.

El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se hundió totalmente».

Al terminar Jesús este discurso, la gente estaba admirada de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad, y no como los escribas.

Palabra del Señor.

 

Comentando las Lecturas de hoy

 



No todo el que me dice "Señor, Señor"

El día de ayer Jesús nos advertía sobre los falsos profetas. En el texto del Evangelio de hoy sigue con sus advertencias,  y vaya que deberíamos, todos los que decimos estar cerca de Dios, tomarla muy en serio!

En el fragmento de San Mateo, que hoy hemos escuchado, hay dos partes muy diferentes y complementarias al mismo tiempo. En primer lugar Jesús nos aclara quiénes entrarán en el Reino de los cielos, y luego, mediante parábolas, nos explica lo que significa escuchar su Palabra y ponerla en práctica.

Los versículos del 21 al 23 se refieren a un grupo de personas que hacen uso de los carismas de profecía, exorcismo y milagros en el nombre de Jesús, con lo que no hacían mal en realidad, y no es por utilizarlos que reciben el reclamo del Maestro. En nuestros tiempos también hay muchas personas que reciben de Dios la gracia de poder, en el nombre de Jesús, profetizar, realizar milagros y orar por los enfermos para que Dios los sane. Muchos sacerdotes tienen el poder de expulsar a Satanás en el nombre de Jesús;  y muchos laicos pueden hacer también oraciones de liberación y obtener resultados asombrosos y sobrenaturales. Hay muchísima gente que da testimonio de haber sido sanados de cáncer, insuficiencia renal y muchas enfermedades terminales que les habían llevado a esperar nada más el día de su muerte, pero que pudieron ver una segunda oportunidad gracias a la oración de sacerdotes o laicos que, en el nombre de Jesús, pudieron hacer que el milagro fuera posible. Eso es asombroso y prolonga la labor de Jesús en pro del necesitado. El reclamo de Jesús no va por hacer uso de esos carismas, sino por hacer obras sobrenaturales en nombre de Jesús, pero no poner en práctica la Palabra que el mismo Jesús les predica. 

Podemos ser testigos del poder de Dios que se manifiesta en favor de los más necesitados por el trabajo que nosotros realizamos, pero eso no nos da un certificado para poder entrar al Reino de Dios. Al final de los tiempos no vamos a presentarnos ante Jesús y decirle: "Mira, Señor, yo cantaba en el coro y lo hacía muy bien", " yo leía en la Misa y la gente me felicitaba por lo bien que lo hacía", "yo predicaba en tu nombre y llenaba estadios y la gente me llamaba de muchos lugares para que fuera a anunciar tu Palabra"... Si ese "yo hacía" no significa haber cumplido la Palabra que Cristo nos ha predicado y la encontramos en las Sagradas Escrituras, lamentaremos escuchar de Jesús "No los conozco". Diremos "yo estaba ahí, cerquita de ti, junto al Sagrario todos los días", pero Jesús simplemente responderá "No te conozco". Será la respuesta más decepcionante de toda una vida pretendiendo habernos ganado el cielo y no haber conseguido absolutamente nada.

Monseñor Oscar Arnulfo Romero, ahora San Oscar Romero, advertía que a muchos nos puede suceder lo de la campana, que invita a la gente a entrar a la Iglesia ("vengan, vengan"), pero ella se queda afuera. Podemos sentirnos muy dentro de la Iglesia, haciendo una y mil cosas, pero olvidando poner en practica la Palabra de Dios. 

En la vida del cristiano hay dos verbos que debemos aprender a conjugar muy bien: "oír" y "hacer". Cuando oímos y hacemos, nos asemejamos a aquel hombre que supo construir su casa sobre la roca, resistente a las tempestades de la vida. Pero si solo nos limitamos a escuchar, nos sucederá lo mismo que a aquel hombre insensato que construyó sobre la arena y las olas más pequeñas fueron capaces de derribar esa construcción. 

¿Estamos conjugando bien esos dos verbos?. No se te olvide: "Oír""Hacer".

 




Y a tí, ¿Qué te dice la Palabra de Dios en las lecturas de hoy? Déjanos tu comentario y evangeliza compartiendo esta publicación en tus redes sociales

 

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