Homilía X Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo B

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Homilías X Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo B...

 Homilías X Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo B

 

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Comentando las Lecturas de Hoy...

(Por Ing. Mardoqueo G. Sánchez)

El Pecado es ruptura en la familia y la sociedad

Después de haber celebrado la Solemnidad de la Santísima Trinidad, hace dos domingos, y la del Cuerpo y Sangre de Cristo, el domingo pasado (aunque en algunos lugares la celebraron el jueves), hoy la liturgia nos presenta varios campos de reflexión para nuestro crecimiento espiritual. Nos centraremos en el pecado, causante de la ruptura en la familia y la sociedad.

Una de las experiencias más dolorosas que sufrimos todos en la vida es la profunda ruptura en las relaciones humanas. Esto se capta en los hogares, en la vida social y en todo lu​gar de trabajo, más aún, en toda relación que tenemos, así sea con las personas más queridas, descubrimos siempre una distancia o una barrera que impide que cualquier relación personal sea plena o completa. Es lo que descubrimos en la primera lectura, en la que el autor sagrado nos advierte que desde los orígenes ha habido una desintegración en nuestras relaciones con Dios, luego entre el hombre y la mujer. Y, aunque parezca alarmante, el Evangelio de San Marcos no calla aquel episodio no muy agradable que se dio en la misma familia de Jesús, quienes pensaron de él que no estaba en sus "cabales".

El pecado está destruyendo a nuestra sociedad, comenzando por su núcleo principal: la familia. Cuando Dios creó al hombre, a Adán, se dio cuenta que a éste le hacía falta un ser semejante a él, con quien compartir y convivir. Le creó a Eva. Pero el pasaje del génesis que hemos escuchado hoy nos muestra aquel terrible episodio en el que Adán, después de pecar y verse descubierto, echa la culpa a Eva y ésta traslada la responsabilidad a la serpiente. La relación entre el hombre con Dios se desintegra, lo mismo que con su mujer. Más adelante nos encontraremos con el problema entre los hermanos Caín y Abel: una armonía familiar rota, producto del pecado que entró en el corazón del género humano.

Tenemos que lamentar la desagradable realidad de la familia y la sociedad de nuestros tiempos. Las artimañas del Demonio, que sigue incansablemente buscando a quien devorar, ha provocado tanta confusión y hecho surgir tanta maldad en el núcleo familiar. El afán del maligno sigue siendo dividir y destruir la estructura natural de una familia. 

Dicen que (y esto sin afán de ofender o tomar partido contra nadie en la familia), unos encuenstadores se encontraron con un caso muy curioso. Tocaron a la puerta y pidieron consentimiento para llenar una encuesta.

-Cómo se llama usted? - Preguntó el encuestador al hombre que abrió la puerta.

-Mi nombre es Adán -Contestó amablemente.

-Tiene usted esposa?

-Sí.

-Cómo se llama su esposa?

-Eva

- Caramba! Qué coincidencia! Y de casualidad vive aquí también la serpiente?

- Sí, ahorita se la llamo. ¡Suegra, aquí la buscan!

Es un chiste de mal gusto, ¿verdad? Y así es el resultado, de muy mal gusto. Esos tres elementos conjugados en una misma casa producen resultados catastróficos para la armonía familiar. Podrá haber excepciones, sin duda que sí y hay que bendecir a Dios por eso. Pero, "casados" es "casa para dos", "casa-dos", no para tres.

Pero aparte de esas situaciones que no son deseables para nadie, el pecado va minando la armonía familiar, destruyendo los valores y generando conflictos que luego se trasladan a la sociedad misma. Los medios de comunicación, tienen detrás suyo a grandes monstruos que van dictando las pautas de conducta de cada miembro de la familia, y desde ahí, construir la sociedad que ellos quieren. Lo anormal se va volviendo normal y lo sano y bueno se va volviendo "anticuado" y fuera de lugar. 

Las noticias de los últimos tiempos, de países como El Salvador y otros, dan espacio en las primeras planas para destacar casos en los que se llega  hasta el asesinato del cónyuge. Entre los salvadoreños se ha vuelto alarmante el número de casos en que las mujeres matan a sus esposos. ¿Qué hay detrás de todo esto? Pues nada más que el pecado instalado en nuestra sociedad, generando conflictos, produciendo muerte y ruptura de la armonía entre los hombres.

Pero de Dios procede el perdón. Por eso hemos clamado esa misericordia de Dios con el salmista. Y, en medio de la confusión y división que genera el pecado, el Evangelio se nos presenta con un mensaje de esperanza: el reino de Satanás es evidentemente un reino de división: el mal está dividido contra sí mismo y por eso mismo no podrá subsistir , pero se necesitaba un fuerte que pudiera en​trar en su casa, atarlo y saquear su casa. Jesús es el fuerte, el único que podía vencer el mal creado en el mundo por el pecado y devol​vernos nuestra comunión con Dios.

La comunión con Dios y con el prójimo es todo lo contrario del rei​no del pecado que experimentamos en el mundo. Por eso estamos llamados, como cristianos, a luchar por el restablecimiento de la armonía en la sociedad, comenzando por la familia, con el respeto, inculcando buenos valores a los hijos desde pequeños, que ellos vean el respeto que se tienen los adultos y aprendan del ejemplo. Había un padre de  familia que se quejaba de no poder educar bien a su hijo, que se le había vuelto rebelde y caído en la delincuencia. Mas no se había percatado, o no quería aceptar, que su hijo era el simple reflejo del comportamiento de su progenitor, quien, además de la mujer que tenía por esposa en su casa, mantenía una relación con tres mujeres más, fuera del matrimonio. Andaba abriendo  "sucursales" por todas partes y eso le abrió puertas al mal que se las cobró con su hijo.

Pero con el salmista ponemos nuestra confianza en el Señor, de quien viene la misericordia, la redención copiosa; y él redimirá a Israel y a nuestro pueblo de todos sus delitos.

 

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BIBLIOGRAFÍA:  Armando J. Levarotti, Comentario Bïblico Latinoamericano;  Juan José Bartolomé, El Corazón de la Palabra, Ciclo B; Guillermo Gutiérrez de Andrés, Hablaré de Ti a mis hermanos, Ciclo B; Fidel Aizpurrúa Donazar, La Homilía Dominical, Ciclo B;  Gustavo Velez & Mari Patxi Ayerra, Homilía y Oración, Ciclo B

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