Homilía XXXI Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo B (4 de noviembre de 1979)

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Ciclo B
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Homilía de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, XXXI Domingo del Tiempo Ordinario CIclo B, 4 de noviembre de 1979...

Homilía XXXI Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo B
4 de noviembre de 1979

Deuteronomio 6, 2-6
Hebreos 7, 23-28
Marcos 12, 28-34

Queridos hermanos:

- Concelebración con sacerdotes en el 25º aniversario y un sacerdote nombrado párroco.

Ante todo quiero saludar con cariño fraternal a los cuatro sacerdotes aquí presentes, que están cumpliendo sus veinticinco años de vida sacerdotal: el Padre José Antonio Vides, párroco de Nuestra Señora de Fátima, en la Rábida; Padre Andrés Alvarenga, párroco de Concepción en Santa Tecla; Padre Joaquín Brizuela, párroco de Ciudad Arce y el Padre Oscar Martell, párroco de Apopa. También recordamos con cariño a otro sacerdote de la misma promoción, el Padre Jesús González de la diócesis de San Vicente. Para ellos, yo les imploro su oración y su fervorosa felicitación en esta mañana... También tendré el gusto de entregarle hoy, al Padre Ramiro Jiménez, que también concelebra con nosotros, el nombramiento como párroco de esta parroquia Basílica del Sagrado Corazón...

- La misa dominical: significación de la presencia del sacerdote y pueblo sacerdotal

Esta presencia sacerdotal junto con ustedes. Pueblo de Dios, santificado en el bautismo, participantes del eterno sacerdocio de Cristo, nos está dando la medida maravillosa de lo que significa nuestra misa del domingo presidida por un sacerdote, aunque sea el más humilde, pero que tiene la autorización de Cristo para convocar al pueblo de Dios y presidirlo; y junto con ese pueblo, que es parte activa de la misa del domingo, ofrecer como pueblo sacerdotal mediante el ministerio del sacerdote o ministro, el sacrificio más hermoso que la tierra puede ofrecer a Dios.

- El Sacerdocio de Cristo

Sirva de base para nuestra reflexión la segunda lectura que providencialmente es una lectura sacerdotal. Precisamente confronta lo transitorio de la vida del hombre que es sacerdote con el eterno, insustituible, infinito sacerdocio de Cristo. Dice la epístola que se ha leído hoy: "Muchos sacerdotes se fueron sucediendo, porque la muerte les impedía permanecer en su cargo". En 1954 jóvenes sacerdotes salían del seminario, los que ahora, cargados de méritos en 25 años de vida, envejecen, maduran hacia la eternidad. Es lo que nos está diciendo la palabra de Dios: "Muchos sacerdotes se fueron sucediendo, porque la muerte les impedía permanecer en su cargo".

Los sacerdotes somos hombres mortales como todos los mortales y envejecemos, y morimos pero nos queda una satisfacción profunda cuando pasan los años, lo que continúa diciendo la epístola: "...pero Jesús, como permanece para siempre, tiene el sacerdocio que no pasa". Nosotros no le hacemos competencia a Jesús, sino que somos sus humildes servidores para hacerlo presente en el mundo mientras Dios quiera valerse de nuestra pobre vida mortal, para que sea signo transitorio del eterno y único sacerdote que representamos. Él es el que puede salvar definitivamente a los que por medio de él se acercan a Dios, porque vive para siempre para interceder en su favor.

El sacerdote es un mensajero de la eternidad de Cristo aun en su paso por la vida. El autor de la carta a los Hebreos continúa hablándonos, pues, de la eternidad de ese sacerdocio y de lo eficaz de ese misterio que el sacerdote trae presente a los hombres: perdona, da el Cuerpo de Cristo, bautiza, da su palabra divina, no porque él sea eterno e infalible, sino porque es mensajero de lo infalible y de lo eterno.

Esta es nuestra consideración; pero junto con ese misterio del hombre-sacerdote-ministro, aprecien, queridos laicos, la grandeza también de ustedes como Pueblo Sacerdotal hasta tal punto que, nosotros sacerdotes, somos entresacados del pueblo, de nuestras familias que son ustedes, para ser ungidos y volver al servicio del pueblo. Eso quiere decir ministro, sacerdote ministerial, servidor. Pero aquí el único Señor es Cristo y nosotros sus medianeros, y ustedes son la parte principal de este servicio para acercarlos a Cristo.

Desde el día del bautismo cada uno de ustedes, así como yo cuando me bautizaron, nos incorporamos a un pueblo sacerdotal, y cada misa de domingo es, precisamente, la manifestación de este sacerdocio de Cristo. No venimos a misa como a un acto piadoso. Venimos a misa a realizar un misterio profundo que muchos no comprenden. Hasta el más chiquito de los niños que ha venido a misa, hasta el más insignificante que se crea aquí presente, es un miembro vivo del pueblo sacerdotal, del que canta la Sagrada Biblia: "Nos hiciste Señor reyes, sacerdotes para nuestro Dios". Puede decirlo cada uno de ustedes, son sacerdotes para nuestro Dios.

- Oportunidad de las lecturas para hacer esta reflexión sacerdotal y nacional

Por eso, el tema sacerdotal se impone con las otras lecturas para poderle dar a la homilía de hoy, como de costumbre, este título. En esta situación actual del país, ¿Será una alienación venir a misa mientras hay tantos intereses políticos, militares, económicos, a nuestro alrededor? Nosotros mismos somos protagonistas de esta historia temporal de la patria. ¿No será una locura apartarse de ese trajín donde está enfrascada toda la república para venir a pasar un momento tranquilo de adoración a nuestro Dios? ¡De ninguna manera! Si lo que está salvando al mundo es esto: es Cristo sacerdote presente por su pueblo sacerdotal en la tierra. Y al hacer esta reflexión de hoy, yo les invito a que junto con los sacerdotes festejados, todos los sacerdotes -si acaso me están escuchando- y todos ustedes, pueblo sacerdotal, asumamos en serio nuestro papel de pueblo de Dios, de sacerdotes, de obispos; no para alienamos de la historia de El Salvador, sino para ser en esa historia lo que Cristo quiere que su pueblo sea: sal, luz, fermento.

Ojalá, y este es el afán más importante que yo quisiera vivir y hacerme comprender, que yo predico y trabajo únicamente para hacer Iglesia, para afianzar cada vez más en el mundo, en El Salvador, la presencia de una Arquidiócesis que de verdad sea Pueblo de Dios en medio de la república de El Salvador. Que sea Pueblo de Dios así con estas características de las lecturas de hoy y que le dan a mi homilía este título:

EN LA IGLESIA SE PROLONGA LA LIBERACIÓN SACERDOTAL DE CRISTO

Ojalá me hiciera comprender un poquito este gran misterio que ni yo lo entiendo en toda su totalidad pero que me hace vislumbrar qué responsabilidad tan grande tenemos los que formamos esta Iglesia.

1º) Misión de este Pueblo de Dios, ustedes y nosotros sacerdotes: Defensoras del monoteísmo. Dios solamente es uno. (Este es el monoteísmo que la Iglesia defiende y proclama).

2º) Misión de la Iglesia en este tiempo y a través de las lecturas de hoy: Constructora de la civilización del amor. (Cuánto necesitamos este fermento de amor en una masa que se pudre de odio y de violencia).

3º) La Iglesia es ministro del verdadero culto de Dios

He aquí, en síntesis, mi pensamiento y le pido al Espíritu Santo que la atención de ustedes, tan amable, se convierta en un propósito para que ustedes, los queridos sacerdotes en sus 25 años sacerdotales, el nuevo párroco, yo el servidor episcopal de la comunidad, todos hagamos sentir de verdad esta presencia de la Iglesia en El Salvador como fuerza liberadora sacerdotal de Cristo: 1º) Defendiendo al único Dios y Señor: el monoteísmo. 2º) Construyendo una civilización de amor y 3º) Siendo ministros del verdadero culto que el pueblo le tributa al verdadero y único Dios.

1.) DEFENSORA DEL MONOTEISMO

a) Polémica de Cristo en la última semana

El evangelio de hoy nos sitúa ya en la última semana de Cristo. Hemos ido siguiendo, a través del evangelio de Marcos, ese peregrinar de Cristo en su subida hacia Jerusalén, anunciando ya tres veces su pasión; ha llegado la hora, ya entró triunfal el domingo de Ramos. Y aquellos días, entre el domingo y su muerte, son días de gran actividad porque allí, en el atrio del templo o en los alrededores, se entablan discusiones que se acaloran anunciando ya el trágico desenlace de aquel maestro de la verdad frente a tantas patrañas y mentiras o legalismos meramente humanos.

- Un episodio amistoso con un escriba

El episodio de hoy como que rebaja el tono de polémica para entablar una conversación de amistad con un escriba, un doctor de la ley, que le pregunta a Cristo de acuerdo con una gran discusión que había entre los maestros de Israel que trataban de organizar las innumerables leyes de Moisés y de la tradición: ¿Cómo se pueden catalogar? ¿Cuáles son las principales leyes en torno de las cuales hay que poner los montones de leyes que hacen tan difícil la religión?

- Evocación del "Semá" o liturgia de Israel

"Maestro, ¿Cuál es el principal mandamiento?" le pregunta aquel maestro a Jesús. Y Jesús le contesta: "Lo que han escuchado". Es hermoso que esta cita que ahora nos pone San Marcos corresponda a lo que los judíos llaman "la semá''; es decir, así comienza. La palabra "semá" quiere decir "oye". "¡Oye Israel!", es que así textualmente como Cristo citó, se encuentra en el libro del Deuteronomio como Moisés, según la tradición, ordenó a su pueblo grabarse estas palabras: "Escucha Israel, el Señor es nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser. Y el segundo es éste: amarás a tu prójimo como a ti mismo".

- Moisés previene contra las idolatrías de Canaán

Nos invita Cristo abrir el libro del Deuteronomio y encontrar esta famosa profesión de fe en el único Dios y de compromiso con el amor total del hombre al único Dios. Nos invita a abrir el libro del Deuteronomio donde Moisés, a un pueblo que ha escuchado la revelación de un Dios viviente y eterno, le advierte el gran peligro al entrar a la tierra prometida: la tentación cananea. Los cananeos, hombres que adoraban los falsos baales, los falsos dioses.

- Solemne fe monoteísta

El pueblo que iba a entrar a esa nueva tierra, que según expresión bíblica produce leche y miel para expresar su abundancia, corría la tentación de que el dios de Canaán era quizás más fuerte que el Dios que los había hecho peregrinar por un desierto árido y duro. Era una tentación teológica muy grande y Moisés, precaviendo esto, les dice: "Cuidado con adorar los falsos dioses, sólo hay un Dios, lo amarás con todo tu corazón. Las palabras que hoy te digo, las grabarás en tu memoria, se las repetirás a tus hijos y hablarás de ellas estando en casa, yendo de camino, acostado y levantado; las atarás a las muñecas de tu mano como un signo, serán en tu frente una señal, las escribirás en las jambas de tu casa y en tus portales". Como para decir, esta fe en el único Dios tiene que ser tu consigna personal, familiar y social. Tú eres el pueblo de Dios y te has de distinguir por tu entrega a ese Dios.

- Alcance patriótico del monoteísmo de Israel

Es una fe monoteísta en medio de un mundo politeísta, que adoraba muchos dioses, y tiene un alcance patriótico: Unido a esta fe en tu único Dios, está tu posesión de la tierra y sus relaciones sociales y políticas con los hombres. Mientras seas fiel a este Dios, poseerás esa tierra que mana leche y miel; y las idolatrías serán tu gran peligro.

b) Nuestras idolatrías son también destrucción de nuestra patria

Queridos hermanos, yo quiero hacer una aplicación de esta palabra de Moisés a nuestro querido pueblo salvadoreño. Yo quisiera que en esta mañana todos también hiciéramos nuestra esa práctica que dos veces al día tiene el pueblo de Israel: recitar la Semá. Todo este texto de Moisés que les acabo de pronunciar lo rezan los judíos diariamente y así llevaban también hasta en forma material, colgadas en las muñecas de sus manos o colgando de sus gorros, las tiras que tenían escritas la ley de Moisés, la ley de Dios.

Por eso Cristo los criticaba cuando decía: "Ustedes hacen consistir su religión en hacer más largas las filacterias, en hacer más largas aquellas tiras y aquellas bolsas en que llevaban las escrituras de la revelación divina. Esas filacterias son cabalmente esto, estas tiras que Moisés en un lenguaje figurado, no en el sentido literal, les está diciendo para que no se olviden, que en todos sus gestos, de manos y de frente, ante sus ojos piensen siempre que no hay más que un solo Dios

Podrá decir un salvadoreño: eso era de otros tiempos. Claro los baales de Canaán eran de otros tiempos pero hay en nuestra tierra los baales, los ídolos de hoy, ante los cuales esta Iglesia que prolonga la misión sacerdotal de Cristo tiene que proclamar como Moisés, la fe en el único Dios. Este es el ministerio de los sacerdotes y decirles a los hombres que están adorando falsos ídolos, que cuidado, eso ofende a Dios, destruye la patria y ofende al Señor.

- Riqueza y propiedad privada

En mi Carta Pastoral yo señalo como tres peligros en el país. Tres grandes idolatrías. La primera es la de la propiedad privada y de la riqueza. Yo les invito a que en esta reflexión del único Dios verdadero pensemos, ante ese ídolo de la riqueza y de la propiedad privada, estas sabias palabras que en Puebla dijo el Papa Juan Pablo II a los pastores de América Latina: "Nace aquí la constante preocupación de la Iglesia por la delicada cuestión de la propiedad". Y recuerda las tradiciones desde el principio del cristianismo que luego fueron sistematizadas por la sabiduría de Tomás de Aquino, que nunca le dieron un sentido absoluto, de ídolo, a la propiedad privada.

''Esta voz de la Iglesia, eco de la voz de la conciencia humana, que no cesó de resonar a través de los siglos en medio de los más variados sistemas y condiciones socio-culturales, merece y necesita ser escuchada también en nuestra época, cuando la riqueza creciente de unos pocos sigue paralela a la creciente miseria de las masas.

Es entonces cuando adquiere carácter urgente la enseñanza de la Iglesia, según la cual sobre toda propiedad privada grava una hipoteca social...

Cristo no permaneció indiferente frente a este vasto y exigente imperativo de la moral social. Tampoco podría hacerlo la Iglesia. En el espíritu de la Iglesia, que es el espíritu de Cristo, y apoyados en su doctrina amplia y sólida, trabajemos siempre en este campo".

O sea: no nos cansemos de denunciar la idolatría de la riqueza que hace consistir la verdadera grandeza del hombre en "tener" y se olvida que la verdadera grandeza es "ser". No vale el hombre por lo que tiene, sino por lo que es. Sólo cuando se es idólatra del tener se es avaro y se oponen a los cambios sociales. Y si ahora hay un gran peligro en el país es esta idolatría; quizás la más grande tentación de este momento en que puede comenzar una transformación para la patria, la extrema derecha, los fanáticos de las riquezas, los ídolos del dinero, los que no quieren que les toquen sus privilegios, ya se estarán asociando con militares resentidos, con hombres que quieran armar un contragolpe...

En estos días, hasta con nombres concretos de militares y de ricos, se ha denunciado un peligro insurreccional; no sabemos qué tanto fundamento tenga, pero cierto que ideológicamente existe ese gran peligro. Mientras no se conviertan los idólatras de las cosas de la tierra al único Dios verdadero, tendremos en esos idólatras el mayor peligro de nuestra propia patria. Hemos de cuidar, entonces, convertirnos al único Dios.

Cuando hablarnos así no es ningún resentimiento social el que nos impulsa. Gracias a Dios, no adoramos la riqueza ni nos hace falta; cuando lo tenemos todo en el único Dios que ha creado las cosas de la tierra, nos sentimos infinitamente más desarrollados y ricos que los que creen consistir las riquezas en el oro y en las cosas de la tierra. "Cuanto más se apega a este ídolo el corazón del hombre -dice el Papa en el Populorum Progressio- está manifestando el íntimo grado de subdesarrollo moral"; que es la codicia, la avaricia, la envidia, el querer tener más, el querer subyugar a los otros bajo mi riqueza. En eso consiste el mayor subdesarrollo moral, porque la idolatría destruye al hombre y ofende a Dios.

- Seguridad nacional

Hay otra idolatría que la Iglesia tiene que denunciar y desenmascarar en nuestro tiempo. Y en este momento de la patria lo está haciendo y lo debe de hacer con valentía, es el ídolo del poder, sobre todo, cuando ese poder se ha llamado seguridad nacional: "Se absolutiza así el interés y el provecho de unos pocos -y entonces-...Se desorienta la noble función de la Fuerza Armada que, en vez de servir a los verdaderos intereses nacionales, se convierte en guardiana de los intereses de la oligarquía, fomentando así su propia corrupción ideológica y económica. Algo parecido ocurre con los cuerpos de seguridad que, en vez de cuidar el orden cívico, se hacen fundamentalmente organismos represores de los disidentes políticos, y finalmente, el Estado Mayor sustituye inconstitucionalmente las instancias políticas que deberían decidir democráticamente el curso del país".

Entonces tenemos la omnipotencia de esos regímenes, el desprecio del individuo y de sus derechos, la total falta de ética en los medios para lograr sus fines, la seguridad nacional, sarcásticamente se convierte en la inseguridad...

Yo invoco todo esto con el espíritu de Medellín. En el documento sobre la pastoral de elites hay un apartado dirigido a los poderes militares y dice así: "Con relación a las fuerzas armadas, la Iglesia deberá inculcarles que, además de sus funciones normales especificas, ellas tienen la misión de garantizar las libertades políticas a los ciudadanos en lugar de ponerles obstáculos. Por lo demás, las fuerzas armadas tienen la posibilidad de educar, dentro de sus propios cuadros, a los jóvenes reclutas en orden a la futura participación, libre y responsable, en la vida política del país" (7, 20).

Como ven, hermanos, la Iglesia no es pesimista, no participa de la ideología de aquellos que nada bueno esperan de los militares. La Iglesia señala los grandes pecados de los militares pero los está llamando a conversión, y espera que sea sin cera la luz de esperanza que una juventud militar, verdaderamente orientada por estos ideales de nobleza, de servicio al pueblo, no busque su firmeza en su propia institución, atropellando al pueblo, sino en el pueblo, que lo sienta cerca y defensor de sus derechos y de sus intereses...

Para mí, esta es una hora de mucha esperanza. Y cuando estamos predicando aquí en función de nuestro ministerio, el monoteísmo, el único Dios que es la misión de la Iglesia; y queremos arrancar de los falsos ídolos a todos sus adoradores, así como le hemos dicho a los idólatras del dinero, también a los idólatras del poder y de la fuerza de las armas les decimos que no hagan consistir en eso su grandeza, sino en usar esa fuerza al servicio de este pueblo que necesita. Ya lloró mucho, ya sangró demasiado para que busquemos, mas bien, medicinas más amplias. ..

.- Las organizaciones

Pero también digo en mi carta pastoral, y ahora lo hago repitiendo a la luz de la palabra de Dios con Moisés que llama a su pueblo a adorar a un único Dios: cuidado con los falsos baales, que hay otro gran peligro de idolatría entre nosotros y es la organización. La organización que originariamente surge de un derecho del pueblo de organizarse, para defender al pueblo.

Esto es muy bueno, lo hemos dicho mil veces: que la Iglesia defiende este derecho del pueblo de organizarse. Pero que, naciendo con fines tan nobles, se puede prostituir también en una falsa adoración cuando se absolutiza, cuando se considera como valor supremo la organización y ya se subordina a ella todos los otros intereses aunque sean del pueblo. Ya no interesa el pueblo sino la organización. Son idólatras también. Esta absolutización de la organización en la práctica se fanatiza de modo que ya no son los intereses; y aquí están los grandes peligros.

Cuando una organización deja de buscar el único absoluto que debe ser Dios dando el bien común a la patria, politiza demasiado su actuación, como si la dimensión política fuera la única o la principal en la vida personal de los campesinos, de los obreros, de los maestros, de los estudiantes y de todos aquellos que la componen. Es peligroso politizar la vida hasta el punto de creer que todo es política. La política es una dimensión de la vida pero no es toda la vida.

Otro absurdo de la absolutización de una organización, es ésta: trata de subordinar a sus objetivos políticos la misión específica de otras organizaciones gremiales, sociales y hasta religiosas. Es el caso de manipular las profesiones al servicio de un objetivo político y se llega hasta a querer manipular a la Iglesia para que sirva a la política. Son muchos los que caen en esta tentación de querer una Iglesia politizada, lo cual no puede ser. Si la Iglesia habla de política es siendo Iglesia, pero no dejándose manipular por nadie...

Otro gran peligro de esta idolatría es cuando al subordinar todos los otros intereses del pueblo a sus ideales políticos, se desinteresa de lo que originariamente fue, tal vez, el anhelo de un pobre campesino, de un obrero: mejorar su situación; y se convierte ya en una campaña política que lo puede llevar a trágicas consecuencias. Sí, es cierto que hay que luchar hasta la muerte pero hay que saber orientar para que esa muerte valga la pena y no para morir de cualquier modo. Llega a tan alto grado el sectarismo de la organización idólatra, que le impide establecer diálogo y alianza con otro tipo de organización también reivindicativa. Si en esta hora los salvadoreños buscan por diversos caminos la salvación de la patria, ¿por qué querer aferrarse a sólo mi caminito y no querer entrar en diálogo y en negocio con los otros caminos? ¡Entre todos podemos encontrar la solución!.

Fíjense que dice el Concilio Vaticano, aún hablando de los cristianos que toman opciones políticas distintas, dice: "Muchas veces sucederá que la propia concepción cristiana de la vida incline a los cristianos, en ciertos casos, a elegir una determinada solución. Pero podrá suceder, como sucede frecuentemente y con todo derecho, que otros fieles guiados por una no menor sinceridad juzguen del mismo asunto de distinta manera. En estos casos de soluciones divergentes aún al margen de la intención de ambas partes, muchos tienden fácilmente a vincular su solución con el mensaje evangélico. -Está manipulando el mensaje evangélico, como si él tuviera el monopolio del evangelio-. Entiendan todos -dice el Concilio- que en tales casos a nadie le está permitido reivindicar en exclusiva a favor de su parecer la autoridad de la Iglesia -nadie puede decir: la Iglesia está conmigo-. Procuren siempre hacerse luz mutuamente con un diálogo sincero, guardando la mutua caridad y la solicitud primordial por el bien común".

- El placer... el sexo

Creo que es bien claro cómo la Iglesia predica el monoteísmo sobre todas las falsas idolatrías. Y podíamos agregar, en este punto de la misión de la Iglesia, que hay otros ídolos más vergonzantes que los que se acaban de mencionar, y son el ídolo del placer, el ídolo del sexo, el ídolo de los vicios. ¡Cuántos hombres están ahora al margen de todo lo que está pasando en la patria! No les importa el bienestar, sólo les importa el placer carnal, el darse gusto ellos, el egoísmo, el hedonismo. Todo esto, hermanos, es una idolatría tanto más perniciosa cuando más vergonzosa sea. Va acabando con la fidelidad de los matrimonios, con la nobleza de la fecundidad humana, con la grandeza de la maternidad de la mujer. ¡Cuántos sacrificios de los verdaderos valores a este ídolo del sexo y del placer! Ante todos estos ídolos la Iglesia proclama el gran mensaje que Cristo le recordó al escriba en vísperas de su muerte: "El Señor nuestro Dios es solamente uno". En esto está la síntesis de nuestra misión monoteísta en el mundo.

HECHOS CIVILES: RESPONDEN A LAS TRES IDOLATRIAS

A la luz de estas idolatrías, permítanme que aquí me detenga también a resumir los acontecimientos de la semana; porque todo lo que ha pasado hoy, si hay algo de bueno en nuestra semana, es lo que busca a través del bien común de la patria, el servicio a Dios. Y quiero decir, ante todo, que de esto hay mucho en nuestra patria. Yo creo en la buena fe de muchos políticos de hoy. Yo creo que una puerta entreabierta está frente al porvenir de la patria, que la podemos acabar de abrir entre todos y la podemos echar a perder entre todos también.

Yo creo, hermanos, y esto no es ninguna bendición a ningún golpe de estado, que si de veras se llenaran estas recomendaciones que la Iglesia hace hoy: buscar el bien común del pueblo y desde el pueblo adorar al único Dios, no me cabe duda de que allí brilla el camino de nuestra salvación, pero si de veras comenzamos a cerrar esa esperanza con los acontecimientos tan dolorosos de esta semana recién pasada, se cierne sobre la patria una desesperanza sin igual, sangre, horror. Yo no quisiera que se siguiera caminando por estos derroteros tan peligrosos por donde ha ido la historia en esta última semana.

A pesar de las promesas de la Junta de Gobierno esta semana tenemos que lamentar los sangrientos sucesos del lunes y miércoles, cuyo saldo ha sido más de 80 muertos y 100 heridos. Tanto, con respecto a la manera del 29 como la del 31, existen dos versiones contradictorias: la de los cuerpos de seguridad y la de las organizaciones populares. Es urgente que se haga una investigación exhaustiva sobre quiénes fueron los que iniciaron tan trágicos incidentes y se publiquen los resultados con sus pruebas, sea quien sea el que los haya comenzado. La mayoría de los testigos presenciales imparciales coinciden en condenar la crueldad y la saña con que los cuerpos de seguridad atacaron a los manifestantes y al pueblo en general... Y esto aún después que ya habían dispersado la manifestación. Sólo así se explica, pero de ningún modo se puede justificar, el número tan elevado de muertos y heridos.

Se ha pretendido responsabilizar de tanta muerte sólo a las organizaciones populares acusándolas de provocadoras y pretender desestabilizar al gobierno, pero son pocos los que se han atrevido a señalar a los cuerpos de seguridad que probablemente son los mayores responsables y culpables de que haya habido tanta muerte.

Yo tengo el encargo, me lo han suplicado las Ligas Populares 28 de Febrero, que lea esta carta; solamente voy a leer una parte porque es muy larga: "En espera de que esto contribuya a reducir las consecuencias de la confusión que los medios de difusión pública han generado con la tergiversación de las informaciones:

1º) Nuestra organización niega rotundamente la acusación de haber provocado a los cuerpos de seguridad cuando cometieron la masacre del 29 de octubre.

2º) Que dicha represión estaba fríamente preparada y que hay numerosos compañeros capturados que aumentan el número de desaparecidos -reos políticos-.

3º) Que condenamos los oprobiosos actos de saqueo que grupos de ladrones, al amparo de la complicidad de los cuerpos de seguridad, cometieron... en contra de los pequeños comerciantes de la Plaza 14 de Julio, el día de la masacre.

4º) Que pedimos al Señor Arzobispo, al Socorro Jurídico del Arzobispado, a la Comisión de Derechos Humanos de El Salvador, interceder para lograr garantizar la vida de los capturados, desaparecidos y de los heridos, así como su inmediata libertad..."

También tenemos la valiente declaración de la Comisión de Derechos Humanos, que yo podría también solidarizarme con sus consideraciones y conclusiones finales, cuando dice:

1º) Que no es por medio de la fuerza militar, del aparato coercitivo del Estado, como se van a solucionar los problemas políticos.

2º) Que los hechos represivos contrastan con las promesas formuladas por la Junta Revolucionaria del Gobierno, que se comprometió a respetar los derechos humanos y el pluralismo ideológico y demuestra en la práctica una continuidad en el uso de los métodos represivos del gobierno anterior.

3º) Que por medio de estas acciones violatorias de los derechos humanos, la Junta Militar y su gabinete se aíslan cada vez más de la población y están impidiendo en forma casi irreversible la confianza, credibilidad y apoyo masivo del pueblo; y gestando más angustia, terror y desconfianza.

En consecuencia, condena los hechos denunciados por ser violaciones al derecho a la vida, a la organización, movilización y libertad de pensamiento. Exige el cese inmediato de los métodos represivos en contra de la población, y se respete efectivamente como se prometió los derechos humanos. Hace un llamado a los elementos civiles y de la juventud militar, honestos y consecuentes que se encuentran todavía integrando el gabinete y la Junta Militar para que hagan todo lo que esté a su alcance para lograr el respeto efectivo e inmediato del derecho a la vida, a la integridad personal, la organización, a la libertad de reunión y al hecho de disentir ideológicamente...

El martes hubo un enfrentamiento entre los manifestantes e infantes de marina de Estados Unidos. Los resultados son elocuentes: la manifestación fue disuelta con gases lacrimógenos sin tener que lamentar ningún muerto, sino sólo algunos heridos leves. En cambio, las manifestaciones disueltas por nuestros cuerpos de seguridad causaron muertos y heridos...

Quizás los cuerpos de seguridad están reprimiendo en una forma brutal, más brutal que en el régimen anterior, porque tratan de evitar el que gane credibilidad este nuevo gobierno... Y esta palabra la digo, precisamente, porque creo en la honestidad de una juventud militar que puede darle el verdadero rostro que la Constitución quiere, a nuestro ejército. Pero mientras no haya más energía en esta restitución de su verdadera dignidad, podrán ser juguetes de los que siempre han manipulado hasta lo más sagrado de nuestra patria... Entre los miembros de los cuerpos de seguridad hay quienes son responsables de los crímenes pasados y temen ser desenmascarados y enjuiciados por este régimen...

Quiero contarles una trágica experiencia del jueves por la noche. La Ligas Populares tenían cautivo a un guardia que intentó meterse con el arma en el templo de El Rosario; y hacia la noche me dijeron que la situación era bien peligrosa porque el cuartel de la Guardia estaba dispuesto a irlo sacar vivo o muerto, y que viera si podía interceder. Con mucho gusto fui a buscar solución pacífica a este grave asunto. También llegó el Señor Fiscal, otros sacerdotes y nos dimos cuenta que el problema no existía. Sí estaba preso el guardia, porque intentó meterse con armas y los de las Ligas lo tenían cautivo, pero habían llamado al Fiscal para entregárselo a él, y no había llegado. En cambio había llegado la noticia a la Guardia de que lo estaban torturando y de que lo iban a matar poco a poco.

Yo soy testigo de que lo entregaron cuando ya casi a la una de la mañana la Guardia estaba rodeando la iglesia y amenazaba lanzar todo su cuartel si no lo entregaban. ¡Fueron momentos bien difíciles! Apresuré a las Ligas, junto con los intermediarios, a que entregaran a ese hombre y de hecho lo entregaron y se sosegó la tormenta que se veía venir. Pero lo que estoy diciendo aquí, la agresividad, la he sentido de cerca; pero al mismo tiempo notaba también en jefes jóvenes el afán de poner calma y la capacidad de dialogar. Pero en los otros sectores, una agresividad casi incontrolable. Esto me está diciendo, hermanos, lo que estoy queriendo confirmar aquí, que es necesario una depuración, pero prudente.

Luego sucedía cosa parecida con el cuerpo de la Policía, que según había ido a mal informar, estaban también presos dos policías, y no había nadie. Hasta que admitieron un cateo. Yo personalmente los acompañé y no había nadie ni entre los muertos, ni entre los vivos; eran 21 cadáveres allí. Así se sosegó también esta nueva segunda fase de la tempestad del jueves en la noche.

Pero me doy cuenta que si estamos viviendo así, separados por un abismo de desconfianzas y de temores, el mal existe y es necesario que estos agentes de la seguridad tengan en cuenta que ellos muchas veces han sido mandados y que en un caso de depuración de los cuerpos de seguridad, a quienes hay que juzgar y castigar son a los altos jefes que han podrido las mentes de esos hombres... Esta es la gran tarea del nuevo gobierno, porque aquí está el gran peligro de continuar dando la fea figura: de que continúa la represión y peor que antes; porque muchos quieren encubrir sus crímenes con nuevos crímenes. Y esto no hay que tolerarlo...

Junto con la sanción de los dirigentes culpables, yo sugería la vez pasada estimular a los subalternos a que colaboren a esta purificación. Yo creo en la bondad del hombre aun cuando se hayan pervertido por envenenamiento de ideas. Hay terapias, hay curaciones del hombre, y por eso, por favor, no desconfiemos de nadie mientras quede una chispita de esperanza de conversión; pero sí hagamos lo posible para que esa conversión se realice con sinceridad. Yo creo que todos necesitamos convertirnos cada vez más al único Dios verdadero.

No me explico cómo la Junta de Gobierno, a través de la Secretaría de Comunicación de la Presidencia, emitió un comunicado oficial en el que se da un juicio precipitado de los hechos sin haber atendido las versiones de ambas partes. En lugar de ordenar una exhaustiva investigación, la Junta trató de justificar la masacre arguyendo que el gobierno ha respondido a la agresión de los manifestantes en ejercicio al derecho de la legítima defensa de la ciudadanía y como medida de protección para la gran cantidad de personas que pudieron ser víctimas inocentes de estos actos. Una de las condiciones para que se de la legítima defensa, ténganlo muy en cuenta sobre todo quienes son inclinados a la violencia. Para que haya legítima defensa, tiene que llenarse este requisito: "Que la acción defensiva resulte proporcionada a la acción del injusto agresor". Si alguien viene a ofenderme con las manos sin armas, yo no debo darle una respuesta con armas... Aun cuando existieran motivos que ofenden, pero de ningún modo puede ser proporcionada una defensa que deja tanta masacre ante una manifestación. Los medios bélicos utilizados y los resultados están hablando que allí se conculcó este principio de moral. Ni tampoco se puede decir que fue en defensa de las personas inocentes, pues gran cantidad de los inocentes resultaron muertos en aquel acto...

El Fiscal de la República, que estuvo también en aquella noche aciaga del jueves en la Iglesia de El Rosario, ha prometido hacer una exhaustiva investigación. Esto es lo que hay que hacer. Yo felicito al Señor Fiscal y le suplico que no vaya a suceder con su promesa lo que tanto repitieron en los regímenes anteriores... Si hay una ruptura con el pasado, esta es una de las mejores señales: "que se cumpla lo que dice".

Con respecto a la masacre del desfile bufo, también trágicamente desenlazado, el Ministro de Defensa informó que habían destituido al encargado de relaciones públicas de la Policía de Hacienda por haber mentido al declarar que este cuerpo de seguridad no había participado en los sucesos del miércoles. Magnífico por ese gesto, pero no me deja totalmente satisfecho, porque eso no resuelve la duda de por qué tuvo que mentir. Si la Policía de Hacienda fue tan sólo víctima de una provocación, ¿por qué pretende ocultarlo?

El gobierno de Estados Unidos, por lo menos en dos ocasiones en esta semana, ha manifestado su apoyo a la Junta ofreciéndole ayuda económica y militar. Más parece que la mejor forma en que Estados Unidos puede ayudar en este momento a El Salvador es condicionando su ayuda a que el gobierno salvadoreño purifique los cuerpos de seguridad, resuelva satisfactoriamente el problema de los desaparecidos y sancione a los culpables. Si no se hacen estos pre-requisitos, la ayuda que Estados Unidos pueda hacernos militarmente sólo estará reforzando a los opresores del pueblo, aunque sea, armándolos con bombas de gases lacrimógenos y chalecos anti-balas. Eso servirá para reprimir con más confianza al pueblo...

Una consecuencia de todo esto fue el entierro de 21 cadáveres en la iglesia de El Rosario. Ha habido muchas protestas, ha habido también voces de comprensión y casi le echan la culpa al Arzobispo de por qué lo permitió. Yo les digo que los hechos consumados no se permiten. Los hechos son hechos, así sucedió sin consentimiento de la autoridad. Y en casos graves la Iglesia está de acuerdo en el tratamiento de los cadáveres que sea para el bien común. Y según dicen las Ligas ellos no quisieron hacer el entierro porque preveían más sangre; y si así es de verdad, lo cual entraría también en la investigación exhaustiva, yo creo que fue prudente sepultarlos en el templo... En tiempos normales hay que pedir dos permisos. Uno a la Santa Sede, sólo el Papa puede permitir el entierro en la Iglesia; y otro a la autoridad civil, que es la Asamblea, cuando hay Asamblea. Por tanto, pues, no sólo soy yo, sino que la autoridad civil también tiene parte en este asunto. Y de mi parte digo que: cuando sea la hora de poder legalizar las cosas, se hará; mientras tanto sólo me toca informar a la Santa Sede de lo que ha pasado con la explicación debida, lo cual no me da ningún temor...

Por otra parte, los movimientos políticos populares en esta semana han hecho obras muy groseras. Han asesinado por lo menos a 8 miembros de los cuerpos de seguridad, han secuestrado al señor Jaime Hill Argüello y otra serie de hechos que sería imposible enumerar. ¡Qué ambiente de violencia en que vivimos! Aquí se valen muchos de la situación hasta para asuntos personales, quizás. Por otra parte no han liberado a los cuatro secuestrados. Yo me solidarizo con la angustia de todas estas familias y hago un nuevo llamamiento para que cese esa violencia. Quiero decir a los violentos de la izquierda que con esto están provocando un contragolpe de derecha, y quién sabe si no son ya instrumentos de esa manipulación que ya se anuncia hasta con nombres. ¡No hay que jugar con el polvorín de nuestra patria!

La Junta de Gobierno nombró al Fiscal General de la República, a un delegado de la Corte Suprema de Justicia y otra persona honorable para la investigación de los desaparecidos. Ellos han declarado que estar dispuestos a aclarar el paradero de los desaparecidos. También la Junta ha formado una comisión exprofeso para ello. Esto nos da también otra esperanza. Ojalá que la comisi6n que cuenta con el total apoyo del pueblo, y lo obliga a dar un informe verdaderamente ceñido a la realidad, cuente también con el apoyo de los militares miembros de la Junta y de todos los que son responsables en esta nueva situación del país. Que estos militares sean enérgicos y efectivos, y que la Junta de Gobierno que tuvo la oportunidad de unirse con los cuerpos de seguridad, logre que esta comisión cuente con el apoyo de las fuerzas del país; y que el pueblo encuentre una respuesta a su ya demasiada larga angustia de la ausencia de sus seres queridos.

El problema de los desaparecidos el gobierno actual lo ha tratado como herencia del pasado, pero ya hay desaparecidos también en este régimen y de los cuales tampoco se sabe su paradero. Entre ellos yo estoy reclamando en lo personal como Iglesia, al sacristán de la parroquia de Soyapango, que fue llevado junto con el párroco a la Policía de Hacienda y no se ha sabido de él...

El Papa Juan Pablo II, también refiriéndose a estos hechos en otras repúblicas, dijo en la Plaza de San Pedro esta semana que con frecuencia se hace presente el drama de personas desaparecidas o perdidas, en Argentina, en Chile: "Rezad para que Dios reconforte a aquellos que no tienen la esperanza de volver a abrazar a sus seres queridos -dijo el Papa-. Compartamos plenamente su dolor y no perdamos la confianza en que tan dolorosos problemas sean resueltos por el bien no sólo de los parientes interesados, sino por el bien y la paz interna de las comunidades tan amadas por Nos." También el Papa dijo que: "...los derechos inalienables y fundamentales del hombre son indispensable condición para la paz en el mundo, así como en cada país y en cada comunidad..."

En el afán del gobierno de dar resolución a este problema, la Iglesia ofrece -como ya lo hizo- los servicios de su Socorro Jurídico, donde tiene una lista de casos bien comprobados que pueden servir a la comisión investigadora. Reitero una vez más que la Arquidiócesis continuará solidaria con esas familias hasta que obtengan la libertad de sus seres queridos, o en caso de que los hayan asesinado, una información exhaustiva del crimen, junto con una debida indemnización y sanción de los culpables...

Otro acto vandálico fueron las bombas en El Diario de Hoy y en La Prensa Gráfica. Aunque ya ante ustedes he denunciado muchas veces los cómplices silenciosos y la parcialidad de la información de estos medios de comunicación, no apruebo de ninguna manera el que se combata esta violación al derecho de información y expresión, con la violencia. Las ideas se combaten con ideas, no con bombas ni armas...

Escuchamos también el programa de emergencia del gobierno y es muy halagador. Reactivación de la economía con clara orientación al beneficio popular, creación de empleos, control selectivo de la inflación. Y en el plan político, hacer vigentes los derechos humanos, ruptura con los vicios políticos del pasado, incremento de la participación popular en la gestión del gobierno, erradicación de la corrupción. Quiero sentir en esas palabras un nuevo hálito de esperanza y un llamamiento para que de veras se conviertan en realidad esos planes que tanto los necesita nuestro pueblo.

Tengo que referirme también en esta proclamación de la idolatría de la violencia y de la organización, y las otras idolatrías, a la situación de la ocupación de los ministerios. Ya liberaron a la mayoría de los empleados que estaban como rehenes. Y allí hay personas que no tienen parte en los ministerios, como me informaron de un grupo de caficultores que precisamente había ido al Ministerio de Economía a negociar en favor de medianos y pequeños cafetaleros. La Junta ha propuesto al Bloque Popular Revolucionario dialogar con él si libera a los rehenes que faltan. Me parece un gesto positivo de la Junta el que haya reconocido como interlocutor a los miembros de una organización popular, cosa que en el régimen anterior no había sucedido. Me parece también muy positivo que la Junta haya manifestado una actitud de diálogo e interés por estudiar las propuestas del Bloque.

Por otra parte comprendo la desconfianza de la organización que no quiere liberar a los rehenes porque temen ser reprimidos tan brutalmente como lo fueron las manifestaciones populares realizadas esta semana...

Me solidarizo con la angustia de las familias de los rehenes, comprendo su angustia. Algunas me han buscado para mediar; pero la mediación, les repito, tiene que ser de las dos partes y el Bloque Popular Revolucionario no ha querido admitir la mediación del Arzobispo. Para superar este impasse de las negociaciones y atender al dolor de tanta gente que se siente oprimida como por un verdadero fascismo, sufren la ausencia de sus seres queridos. Yo sugiero, encarezco al Bloque Popular Revolucionario y a la Junta de Gobierno, que vean cómo superan las dificultades para entrar en un diálogo, y lo primero que negocien sea la liberación de los rehenes. Lo mismo deben hacer las otras organizaciones. Me consta, porque he mediado, que la Junta ha ofrecido diálogo a otras organizaciones pero ellas no han aceptado.

Dice nuestro dicho: "hablando se entiende la gente". Aprendamos a hablar el lenguaje político y no sólo el violento. Seamos ágiles en replantear nuestros análisis y cuadros cuando no corresponden ya a la realidad. La historia no se enmarca en sistemas rígidos. La historia es vida y quien se mete a manipular esa vida de la historia en política, tiene que ser un hombre no cerrado a sus cuadros, sino abierto para comprender en esos cuadros, la agilidad de la historia. Esto hace falta: que estos grupos organizados sean verdaderas dirigencias políticas, sean educadores del pueblo y que sean de verdad fuerzas sociales que sepan presionar y orientar pero sin cerrazones, sino abiertos, porque lo que interesa hoy más que nunca es el bien de la patria antes que el bien de la propia organización. Perdonen queridos hermanos, pero en este llamamiento creo que está la base de las soluciones. Nadie tiene la clave y por eso todos estamos sufriendo, pero entre todos la podemos encontrar.

Por eso quiero felicitar al Colegio Médico de El Salvador, que en su pronunciamiento hace un llamamiento. "Consideramos la participación de otros sectores profesionales en sus distintas áreas, necesaria a fin de que el país entero pueda ir mucho más adelante del nivel actual y devolver la confianza de toda la nación, en el proceso que se inicia y que será la participación de esos cuerpos profesionales, la cual permitirá la depuración de elementos deshonestos e inmorales que por lustros han envilecido todas nuestras instituciones". Así podemos decir, pues, que todos estarnos llamados a poner nuestro granito de arena en esta hora de construcción nacional. No destruyamos, construyamos y por eso la Iglesia ofrece (y ya voy a ser muy breve en estas otras conclusiones de mi homilía) la segunda misión de la Iglesia.

2.) CONSTRUCTORA DE LA CIVILIZACION DEL AMOR

a) Perfecciona al Viejo Testamento

El Viejo Testamento que Cristo cita en su diálogo con el escriba, le recuerda el principal mandamiento: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu mente, con todas tus fuerzas" y recuerda como allí estaba la base de gran nación que se llamó pueblo de Dios, mientras se entregara al único Dios con todo su corazón. Es lo lógico del diálogo: no hay más que un solo Dios yo debo darle a Él todo mi ser, mi corazón y mi vida. La alianza con Dios no es asunto jurídico sino de entrega, de amor, de todo mi ser. Pero Cristo perfecciona esa ley del Viejo Testamento cuando le responda al legista de su tiempo: "La segunda ley es esta: amarás a tu prójimo como a ti mismo. Lo original de Cristo está en unir en un solo precepto, bajo una sola motivación, el amor del prójimo con el amor de Dios. Y esto es lo original de los cristianos: que amamos por Dios.

- Puebla... la civilización del amor

Por eso, cuando Puebla invita a Latinoamérica a la opción preferencial por los pobres, dice: "no es ninguna división, es el llamamiento sin distinción de clases, a ricos y pobres, para que nos interesemos del pobre como de nuestra propia causa". Más aún, como causa de Cristo que dirá: "todo lo que le hagas a él, a mí me lo haces". Se identifica Cristo con el hombre y puede decir: "el primer mandamiento es amar a Dios; y el otro tan semejante a éste, cómo amar al prójimo por amor de Dios".

- La fuerza que caracteriza al hombre: el amor...

Si tuviera tiempo analizáramos aquí el mensaje de Puebla cuando llama a construir la civilización del amor. Sólo me interesa decirles una frase. Muchos creen que este llamamiento del amor es ineficaz, es insuficiente, es débil; y esto es tan real, que algunos de los periodistas que me entrevistan me preguntan mucho esto: ¿y usted que predica el amor, cree que el amor puede resolver esto? ¿No cree que no hay más camino que la violencia, si en la historia sólo la violencia es la que ha logrado los cambios? Les digo si de hecho ha sido así, es un hecho que el hombre no ha usado todavía la fuerza que los caracteriza. El hombre no se caracteriza por la fuerza bruta, no es animal. El hombre se caracteriza por la razón y por el amor...

Y dice Puebla a quienes piensan que predicar el amor es una debilidad, les decimos que no ofendan a Cristo, por que Cristo es el que nos mandó a creer en el amor, Él, que por amor salvó al mundo entero. Lo que pasa es que todavía no hemos estrenado la fuerza del amor. Si vemos a nuestro alrededor desconfianzas, violencias, temores, venganzas, ¡lejos de nosotros!

Puebla dice: "No hay más satisfacción profunda que la de saber perdonar, la de saber reconciliar". Yo creo que esta es la palabra de orden de la república, reconciliémonos, no nos polaricemos, vivamos la integridad del amor. Seamos capaces de cumplir lo que Cristo decía: que el amor no es sólo al que te hace el bien y te cae simpático; amor también es amar a tu enemigo, saberlo perdonar y saberse dar la mano con él, para juntos construir este bien que a los dos nos interesa.

3.) MINISTRO DEL VERDADERO CULTO DE DIOS

- Comentario del escriba

Hermanos, termino ya con un pensamiento sacerdotal. Cuando digo: la Iglesia es ministro del verdadero culto de Dios, me refiero a aquel comentario tan bonito que le hace el escriba a Jesucristo ante la respuesta del mandamiento principal. Le dice el escriba: "Muy bien maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno sólo y no hay otro fuera de Él y que amar con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como uno mismo, vale más que todos los holocaustos y sacrificios". Jesús viendo que había respondido sensatamente, le dijo: "No estás lejos del Reino de Dios". Esta es la cercanía del Reino de Dios, cuando comprendemos que nuestra religión no es sólo culto, no es sólo rezo, teniendo en el corazón el odio.

- Sacrificio espiritual

El verdadero culto es el culto espiritual, el que ama, el que se entrega por el servicio a los demás, el que va a misa el domingo después de haber vivido una semana de entrega en el hogar, en la profesión, y haber vivido no para él sino para los otros. El culto espiritual es antes que el culto estructural. La misa en sí no tiene un sentido, aunque sea la presencia de Cristo muriendo por nosotros, si nosotros no venimos con ánimo de Cristo que se entrega.

Sintonizar con Él es lo que San Pablo también nos dice en la segunda lectura que ha sido como el tema principal: Cristo, el eterno sacerdote entregándose de una vez por todas, santifica a todo el pueblo. ¡Qué fecundo es el amor y qué fecundo es el culto que se da a Dios cuando parte de la profundidad del amor!

ACONTECIMIENTOS ECLESIALES

Nuestra Iglesia quiere ser eso, precisamente. Por eso, queridos hermanos, al tratar de invitarlos a que vivamos este culto como pueblo sacerdotal de Dios en nuestra misa dominical, y siempre que adoremos a Dios, espero seamos realización en el amor. Es esta Iglesia que ha vivido acontecimientos tan llenos de amor como estos:

Mañana celebra el centenario de su fundación la congregación de Religiosas Franciscanas de la Purísima. Una congregación que tuvo su origen en Murcia, en España, hace un siglo. La Madre Francisca Paula Gil Cano, fue su fundadora. Aquí en El Salvador iniciaron su trabajo en Usulután en 1932; atendieron el asilo Castillo de Santa Ana y hoy tienen la clínica de la parroquia Concepción de San Salvador y un colegio en Metapán. Hasta ellas llegue, pues, nuestro cálido saludo de amor y de felicitación.

La Iglesia testimonia el amor. En la parroquia de Colón hubo como 20 matrimonios y muchas confirmaciones. Yo quiero felicitar al Padre Nicolás Menjívar, a las religiosas del Sagrado Corazón, y a los catequistas por haber santificado tantos hogares hace ocho días.

La Escuela Madre Catherina Di Maggio hizo una actividad para ayudar a la YSAX y sus alumnas, que son pobres, entregaron 500 Córdobas. Yo quiero felicitar a su directora la Madre Socorro, a sus maestros y a las alumnas principalmente; hacer, con este ejemplo, un llamamiento para que: "No da el que tiene sino el que quiere" y nos sigan ayudando al sostenimiento de la emisora cultural de la Iglesia.

En El Paraíso, las hermanas bethlemitas celebraron una bonita consagración de niños a la que no pude asistir por mis ocupaciones. Le agradezco el regalo que me mandaron.

En La Palma, ayer también me dio gusto ver la promoción que el Padre Vito Guaratto está realizando allá a través de una academia de corte y confección; y de una casa de espiritualidad y de promoción que se está haciendo al lado del convento.

Quiero también solidarizarme con el grupo María Auxiliadora del Movimiento Familiar Cristiano en su campaña para ayudar a los damnificados de la explosión de una cohetería en Ciudad Delgado. Esto me lleva a llamar también a la caridad de todos, el amor de los cristianos, para ayudar a tantos que en estas circunstancias han quedado en la pobreza. Sus incendios, otros latrocinios, etc., nos invitan a nosotros a responder con el amor de Dios.

Este día están celebrando una convivencia las comunidades catecumenales, en Planes de Renderos. Que el Señor bendiga este esfuerzo de santificarse en la Biblia.

Quiero agradecer al Ingeniero Duarte, sus expresiones de elogio en su programa de televisión, lo mismo a la solidaridad del Sindicato Unión de Trabajadores de la Construcción, y al Foro Popular.

Finalmente, quiero decirles hermanos, que si no hay un cambio brusco de circunstancias, haré el viaje que les había estado anunciando a la reunión ecuménica del Consejo Nacional de Iglesias Cristianas de Estados Unidos, donde tendré participación el próximo jueves y quiero llevar una participación no personal. En mi discurso que he preparado, digo que no voy solo sino unido con mis queridos sacerdotes, religiosas y fieles, la comunidad de la Arquidiócesis, que va a decirle a las comunidades cristianas, católicas y protestantes de Estados Unidos, su agradecimiento por las diversas muestras de solidaridad y por este aprecio que significa la invitación que me han hecho...

Antes de pasar al altar, para celebrar con el eterno Sacerdote y con los queridos hermanos sacerdotes que van a concelebrar conmigo, les pido un momentito más de paciencia para que leamos el nombramiento del Padre Ramiro y escuchemos dos breves mensajes, tanto del nuevo párroco como de uno de los sacerdotes festejados.


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