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Mié, Sep

Homilía XXVII Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo B (7 de octubre de 1979)

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Ciclo B
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Homilía de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, XXVII Domingo del Tiempo Ordinario CIclo B, 7 de octubre de 1979...

Homilía XXVII Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo B
7 de octubre de 1979

Génesis 2, 18-24
Hebreos 2, 9-11
Marcos 10, 2-16

Queridos hermanos:

Jesús continúa haciéndose presente en medio de los problemas humanos.

San Marcos, el evangelio del año, nos presenta a Jesús definiendo una situación difícil y muy humana; el hombre que no se pudo entender con su mujer; y definiendo desde esa situación concreta, mientras se discutía oralmente entre los rabinos, ese caso de conciencia. Pero este Jesús, que se presenta en medio de la sociedad para señalar en el seno de los problemas humanos los designios de Dios aunque contradigan a los hombres, no ha dejado de predicar todas las razones conflictivas de la humanidad; todos aquellos campos donde se necesita una orientación, allí está su evangelio.

El Papa en Estados Unidos es Cristo que pasa por América, peregrino de la paz.

Digo esto porque yo quisiera ver hoy, junto con ustedes, que a través de los medios de comunicación nos hemos dado cuenta de lo que ha significado el paso del Papa por Estados Unidos: que Juan Pablo II es Cristo hoy, y la gran nación del norte con todas sus problemáticas. Desde allí, todo nuestro continente ha visto pasar a Jesús; lo está viendo pasar y, creo que esa luz es tan actual que el evangelio de San Marcos iluminando el problema del divorcio no hace otra cosa que decirnos: allí tienen la palabra perenne, todos los problemas tan actuales como el divorcio desde hace veinte siglos y, hoy también, los problemas de los derechos humanos, de los gobiernos, de los conflictos sociales y de los abismos abiertos entre los hombres no tienen otra solución más que buscar en la palabra divina que se conserva gracias a una institución fundada por Cristo en medio del mundo.

El Evangelio siempre es noticia:

- 14.000 periodistas... récord de aplausos

Es maravilloso el paso de Juan Pablo II por nuestro suelo americano. Se le ha llamado el mayor evento informativo de la historia mundial. Jamás 14.000 periodistas habían cubierto un acontecimiento como el de hoy. Hubo 3.000 periodistas cuando regresaba el Apolo 11 de su viaje a la luna; hubo 6.500 en la última olimpiada; pero ¿quién se iba a imaginar que para el Papa el doble, el triple de periodistas que para un viaje a la luna y para una olimpiada que conmueve internacionalmente a los fanáticos? Y en Estados Unidos, donde todo se mide -es curioso este dato- las medidas de los aplausos han rebasado todo récord. Ningún ídolo del rock ha logrado los aplausos que arrancó a la muchedumbre de jóvenes y muchedumbres de millones de fieles. Para quienes se escandalizan de los aplausos ahí tienen la respuesta en los Estado Unidos ante el Papa.

- La Señora Cárter expresa el objetivo de la visita

Pero más que estos rasgos espectaculares -que no hay que olvidarlos porque nos confirman esta gran verdad, el evangelio siempre es la buena noticia y la Iglesia siempre es noticia- es, por eso, precisamente, por el magisterio que es luz, que es elevación; podemos decir no tanto que es el acontecimiento informativo más grandioso de la historia sino que ha sido un hecho pastoral de fe, de esperanza, de espiritualidad que quizás nadie lo definió tan hermosamente como la misma esposa del Presidente Carter cuando le dio la bienvenida y le dijo: "En momento en que el materialismo y el egoísmo amenazan con abrumar los valores del espíritu, su visita nos recuerda que el verdadero significado de la vida surge del corazón y del alma, de objetivos y creencias más grandes que nuestras vidas individuales". Ni más ni menos: la trascendencia, lo que el hombre no puede abarcar ni puede explicar la mente humana, la religión ¡Qué fecundo y oportuno es este mensaje de la visita del Papa!

- Magisterio en dos sentidos, como dos vertientes de paz:

Sería maravilloso analizar su pensamiento, pero no es el objetivo de esta homilía; sin embargo, creo que presentando al Papa como lo he dicho, Cristo que pasa por nuestra tierra nos enseña como Jesucristo los dos caminos de la paz. Porque eso vino a hacer el Papa a América, quiso ser un continuador de Pablo VI, el peregrino de la paz. Sus dos grandes temas que yo podría subrayar ahora no son los únicos y quizás son otros mejores, pero para nuestro momento me parece tan adecuado decir que el Papa nos señala, como camino de la paz, la defensa de los derechos humanos... Y como Cristo, señalando -según ha dicho la Señora Carter- los objetivos y creencias más grandes que nosotros mismos, nos invita a la intimidad de la limpieza moral; ese es el otro gran camino de la paz, la honestidad de las costumbres.

Yo creo que así podíamos resumir, en dos grandes capítulos el gran mensaje de Juan Pablo II: una gran defensa de los derechos humanos y unos señalamientos audaces y valientes de la honestidad de costumbres, aún a una nación que podía caracterizarse un poco por el libertinaje.

- Defensa de los derechos humanos

Sí, la defensa de los derechos humanos viene a dar a un aval maravilloso de la predicación del Arzobispado de San Salvador. Cuando dice en las Naciones Unidas: "Es cuestión de máxima importancia que todos los hombres de cada nación y de cada país, en cualquier clase de régimen y sistema político, puedan gozar de una efectiva plenitud de derechos. Solamente tal efectiva plenitud de derechos, garantizada a todo hombre sin discriminaciones, puede asegurar la paz en sus mismas raíces"...

Y cuando señala, en el mismo foro internacional, la declaración de los derechos humanos "ha afectado realmente a múltiples y profundas raíces de la guerra, porque el espíritu de guerra en su significado primitivo y fundamental brota y madura allí donde son violados los derechos inalienables del hombre". Esta es una nueva perspectiva profundamente actual, más profunda y más radical de la causa de la paz. Es una perspectiva que ve la génesis de la guerra en las formas más complejas que derivan de la injusticia considerada bajo todos los distintos aspectos. ¿Qué otra cosa hemos dicho, que la causa de todas las violaciones en el Salvador es lo que el Papa ha dicho: "...la raíz de toda guerra" y que si no se pone la segur a la raíz -como decía Juan Bautista- seguirá brotando la violencia y podrá llegar a esta criatura de la guerra, si no se pone el remedio de la justicia.

Por eso, también señala como raíz una grave amenaza contra tales derechos, que es la distribución desigual de los bienes materiales en situaciones marcadas por la injusticia y el daño social. "Subsisten a veces como factores de perturbación las terribles diferencias entre los hombres y los grupos excesivamente ricos por una parte y, por otra, la mayoría numérica de los pobres e incluso de los miserables privados de alimento, de posibilidades de trabajo y de instrucción, condenados en gran número al hambre y a las enfermedades... Es comúnmente sabido que el abismo entre la minoría de los excesivamente ricos y la multitud de los miserables es un síntoma muy grave de toda sociedad. Lo mismo hay que repetir con mayor insistencia a propósito del abismo que divide a los países y regiones del globo terrestre. ¿Podrá ser colmada esa grave disparidad si no es mediante una cooperación coordinada de todas las naciones?"

Podríamos citar también en este capítulo de los derechos humanos, su condena a la violencia. "Todas las vidas son sagradas y el asesinato es asesinato, no importa cuál sea su motivo o finalidad. La violencia es indigna del hombre".

- Opción preferencial por los pobres

El Papa nos da mucha satisfacción al pensar cómo ratifica nuestra opción preferencial por los pobres, cuando en el gran país de las riquezas dice: "Mi corazón está en forma especial con los pobres, con aquellos que sufren, con aquellos que están solos en medio de estas bulliciosas metrópolis". Es Cristo que pasa y ayer en las Naciones Unidas, en la OEA, mejor dicho, el Papa subraya para América Latina rasgos que rubrican la pastoral de nuestra Arquidiócesis cuando dice: "Que en este continente él tiene la conciencia de que todos los problemas pueden resolverse por negociaciones de paz". Y cita el ejemplo en que él intervino allá en América del sur. Es hermoso pensar, pues, que antes de agotar todos los caminos de la paz, es ilícito un recurso a la violencia. El Papa nos asegura que todavía hay caminos de paz y negociación, de razón y que tenemos que buscar allí, pero con urgencia y apremio, la solución de nuestras grandes crisis.

También en la OEA el Papa volvió a condenar enérgicamente, con palabras muy suyas, la teoría de la seguridad nacional cuando dice que "una nación o un estado en el que se quiera hacer prevalecer la seguridad interna sobre el bien común del pueblo está obstaculizando los caminos de esa racionalidad para resolver los problemas"... Y aseguró una vez más ante nuestros pueblos latinoamericanos que "No es el hombre para el estado, sino el estado para el hombre" y definió nuevamente la dignidad del hombre, ya sea un jornalero, ya sea un campesino, ya sea alguien el más humilde de nuestras tierras, no hay ciudadanos de primera o de segunda clase, sino que todos son hijos de Dios y a todos hay que tratarlos con dignidad...

Dijo, hablando de las relaciones de la Iglesia con los Estados: "Todo lo que vosotros hacéis por la personalidad detendrá la violencia y las amenazas de subversión y desestabilización, porque al aceptar con valentía las revisiones exigidas por este único punto de vista fundamental que es el bien del hombre, digamos la persona y la comunidad, que como factor fundamental del bien común debe construir el criterio esencial de todos los programas, sistemas, regímenes, dirigís las energías de vuestro pueblo hacia la satisfacción pacífica de sus aspiraciones. La Santa Sede se considerará satisfecha de prestar su propia y desinteresada colaboración a esta tarea. Y las iglesias locales, las diócesis de las Américas harán otro tanto dentro de su marco de varias responsabilidades favoreciendo el progreso de la persona humana, de su dignidad y de sus derechos para que sirvan a la ciudad terrena, a su promoción y a las legítimas autoridades. Es decir, que la Iglesia, trabajando en defensa de los derechos humanos y denunciando todos esos abusos de autoridad, está cumpliendo la misión dentro de su propia competencia. "La plena libertad religiosa que la Iglesia pide -dijo el Papa- es, precisamente, para reconocer, no para oponerse a la legítima autonomía de la sociedad civil y de sus propios medios de acción". Claro, que cuando se le respeta la libertad a la Iglesia y la autoridad civil también sirva a los intereses del bien común, la Iglesia y el Estado no tendrían ningún conflicto. Esta es la libertad que la Iglesia pide, y su libertad no la ocupará nunca para la subversión ni para oponerse a ninguna autoridad legítima sino para respetarla y para colaborar, pero siempre en servicio del pueblo al que la Iglesia y el Estado tienen que servir.

Por eso, dijo también: "Cuánto más capaces sean los individuos de disfrutar habitualmente sus libertades en medio de la nación, tanto más, obviamente, las comunidades cristianas serán capaces de dedicarse a sí mismas a la tarea central de evangelización, es decir, a predicar el evangelio de Cristo, fuente de vida, de fortaleza, de justicia y de paz". En otras, palabras, si la Iglesia está ahora ocupada en esta gran tarea de la defensa de los derechos del pobre y de darle voz a tantas angustias que se escuchan, es, precisamente, porque no hay el uso de las libertades en el pueblo... Pero el Papa lo ha dicho y de mi parte ratifico mi voluntad de ser fiel al Papa: "No habrá tantos conflictos, y la Iglesia se dedicará directamente a la predicación pura de su evangelio cuando los individuos que Dios le ha encomendado disfruten dentro del país las legítimas libertades por las cuales la Iglesia hoy debe luchar para saber cumplir con su misión, precisamente evangélica"...

Y por eso el Papa nos ha dado el gran ejemplo de que él, personalmente y frente a las Naciones Unidas, justificó su presencia y su lenguaje. No lenguaje político, sino, dijo: "La dimensión religiosa y moral de las relaciones de los estados y de los hombres hay que tenerla muy en cuenta"; -y el Papa dijo- "No confundamos la política con estos aspectos religiosos y morales con que la Iglesia y el evangelio tienen el deber de iluminar las actividades aun en la ciudad terrenal de los hombres. Así como tampoco -dijo el Papa- debe de confundirse política con una ventaja de unos cuantos que pisotean a la muchedumbre. Son conceptos equivocados; la verdadera política es el bien común y en nombre de ese bien común para el hombre y para el pueblo, el evangelio debe de hablar". Así habló el Papa en las Naciones Unidas entre políticos, o en la OEA entre diplomáticos y políticos, un lenguaje pastoral y de evangelio.

- Defensa de la honestidad de costumbres

El Papa dijo que "cuando los hombres y los pueblos disfruten plenamente las libertades que la Iglesia ha predicado, ella podrá dedicarse más íntimamente a la reflexión tranquila y serena de su evangelio, fuente de energía, de paz y de alegría espiritual"; predicó también ese camino de la honestidad y es aquí donde nos volvemos a encontrar con el evangelio de San marcos. Cristo que también va a tocar hoy, en el tema del evangelio que se ha leído, el gran problema que para mí en esta hora del país significa también una gran esperanza. Yo aquí dedico mi pobre palabra a ustedes, queridos seglares: los que viven en familia, los que tienen a su cargo el sostenimiento de una esposa, de unos hijos o los que al salir de la iglesia saben que van para un hogar. Para todos ustedes que se preparan, tal vez con la ilusión de la juventud a formar un hogar, para todo hombre, para toda mujer, a quien Dios le ha dado el don más precioso que él ha podido dar, una participación de su amor. ¿Quién no se siente capaz de amar, y qué otra cosa es la familia sino un testimonio del amor infinito de Dios en esta tierra? Por eso, el tema de San Marcos, tomado de la boca de Cristo, es el matrimonio monogámico, y podría yo titular así la homilía:

LA FAMILIA, FUENTE DE PAZ PARA LA SOCIEDAD

1. El matrimonio en el plan original del Creador (Es la primera lectura que nos remonta hasta el Génesis)

2. El matrimonio oscurecido por la mala voluntad del hombre (Tomado de la lectura del evangelio donde Cristo aclara por qué se daba libelo de repudio a una mujer cuando ya no congeniaba con un hombre. Fue el oscurecimiento del designio de Dios, pero al principio no fue así. "Por vuestra terquedad -dice Cristo- Moisés permitió dar un repudio a una mujer, pero al principio no fue así")

3. (La segunda lectura unida con el evangelio). El matrimonio redimido y lanzado a la trascendencia por Cristo.

1. EL MATRIMONIO EN EL PLAN ORIGINAL DEL CREADOR

a) El caso del repudio

La preciosa página citada por el mismo Cristo: "¿Es lícito a un hombre repudiar a su esposa. Divorciarse de ella?" Era un caso que se discutía entre los rabinos, porque allá en el Deuteronomio, Moisés habló de una permisión, de una costumbre que ya existía como un mal menor; para no dejar abandonada a la mujer repudiada, ordenó Moisés que se diera un libelo, un documento de repudio. Pero el objetivo era principalmente una legalidad religiosa. El hombre que se ha separado de su mujer y ella ha tenido relaciones con otra persona, no puede volver a ser esposa del primer marido. Era una ilegalidad de carácter religioso, ofendería a Dios.

- Al principio no fue así

Le preguntan a Cristo: "En esta situación que se discute hoy tanto a tu alrededor, ¿qué dices?" Y Cristo dice claramente: "Eso lo permitió Moisés por vuestra terquedad, es decir, es un mal menor. No es esa la voluntad de Dios". Y hoy vamos a poner el matrimonio en su propia situación, tal como Dios lo quería. "Al principio no fue así".

b) Catequesis cíclica del matrimonio

Al principio lo que pasó fue la página del Génesis que se ha leído hoy, una página bellísima que no debemos de interpretarla como cuento infantil de Dios haciendo muñecos de barro, dando un soplo para que tengan vida, sino que es un modo primitivo de contar una psicología profunda que hay en el matrimonio.

- Los animales... la mujer... sueño de Adán

Se nos presenta a Dios creando al hombre y a todos los animales y ordenando al hombre que le dé nombre a cada animal. Hay una especie de análisis de toda vida que hay en el universo fuera del hombre. El hombre no encontraba entre todos los animales un ser semejante a él. Entonces, dijo Dios: "No está bueno que el hombre esté solo". Y nos comenta el Concilio Vaticano II, cuando habla de la dignidad del hombre, que Dios creó al hombre no solitario, sino que lo hizo capaz de formar una unidad e hizo a la mujer como primer elemento de esa necesidad del hombre que es por naturaleza social. En el matrimonio se realiza la célula primaria de lo que debe ser la sociedad.

El describirnos aquí, en el Génesis, como sacando a la mujer del propio costado del hombre, tampoco se debe de entender materialmente, sino una especie de parábola viviente como para decir: es vida de la misma vida del hombre, forman un solo principio de vida, se atraen mutuamente y según la mente de Dios, tiene que formar la pareja una sola carne. De tal manera que nadie puede separar lo que Dios ha unido. El sueño al que se refiere el Génesis, es una expresión de carácter religioso como para velar la acción sublime, creadora del Señor al hacer a la primera mujer y al hacer el primer amor que une un hombre y una mujer. Es maravilloso, entonces, pensar que el matrimonio surge de la iniciativa de Dios.

- Una institución estable

"El bienestar de la persona -comenta el Concilio- y de la sociedad humana y cristiana está estrechamente ligada a la prosperidad de la comunidad conyugal y familiar... la dignidad de esta institución no brilla en todas partes con el mismo esplendor, puesto que está oscurecida por muchas faltas,,,, sin embargo, un hecho muestra bien el vigor y la solidez de la institución matrimonial y familiar: las profundas transformaciones de la sociedad contemporánea, a pesar de las dificultades a que ha dado origen, con muchísima frecuencia manifiestan, de varios modos, la verdadera naturaleza de tal institución".

En otras palabras, el Concilio nos dice que aunque ha habido muchas vicisitudes en la historia, desde aquella primera página del Génesis hasta hoy, siempre se ha salvado la institución del amor entre el hombre y la mujer. Y así, cuando se celebra el matrimonio, el sacerdote recuerda la única institución que no fue abolida ni por la pena del diluvio sino que sobrevino a las catástrofes de la historia y se mantiene, me parece así, como cuando se tala una selva; todos los pecados pueden destruir el matrimonio; sin embargo, de aquellos árboles talados comienza nuevamente a retoñar la vida. Siempre habrá el matrimonio según la mente de Dios aún cuando los hombres quisieran destruir una institución tan santa y tan noble. Permanecerá la palabra: "Lo que Dios ha unido, el hombre no lo puede desunir".

c) Importancia del matrimonio para los cambios del mundo

En Puebla, -yo quisiera destacar también el hecho de que el matrimonio para nuestra situación actual en América Latina es una institución benéfica, un gran elemento para los cambios necesarios de nuestra sociedad, -Puebla dice: "Para que funcione bien, la sociedad requiere las mismas exigencias del hogar; formar personas conscientes, unidas en comunidad de fraternidad para fomentar el desarrollo común. La oración, el trabajo, la actividad educadora de la familia, como célula social, deben orientarse a trocar las estructuras injustas, por la comunión y participación entre los hombres y por la celebración de la fe en la vida cotidiana. "En la interpelación recíproca que en curso de los tiempos se establece entre el evangelio y la vida concreta, personal y social", (EN 29) la familia sabe leer y vivir el mensaje explícito de los derechos y deberes de la vida familiar. Por eso, denuncia y anuncia, se compromete en el cambio del mundo en sentido cristiano y contribuye al progreso, a la vida comunitaria, al ejercicio de la justicia distributiva, a la paz". En otras palabras, el proyecto primitivo de Dios al hacer el matrimonio, nos estaba ofreciendo también para situaciones de crisis como las que está viviendo hoy El Salvador, una tabla de salvación, en el hogar.

Hermanos, yo aquí como les decía, hago un llamamiento a todos ustedes artífices de tantas familias, constructoras de tantos hogares, que cada familia en el Salvador no sea una rémora a los urgentes cambios que necesita la sociedad. Nadie se casa sólo para ser felices los dos; el matrimonio tiene una gran función social, tiene que ser antorcha que ilumina a su alrededor a otros matrimonios caminos de otras liberaciones. Tiene que salir del hogar el hombre, la mujer capaz de promover después en la política, en la sociedad, en los cambios de la justicia, los cambios que son necesarios y que no se harán mientras los hogares se opongan; en cambio, será tan fácil cuando desde la intimidad de cada familia se vayan formando esos niños y esas niñas que no pongan su afán en tener más sino en ser más. No en atraparlo todo sino en darse a manos llenas a los demás. Hay que educarse para el amor. No es otra cosa la familia que amar y amar es darse, amar es entregarse al bienestar de todos, es trabajar por la felicidad común...

Esto fue el principio, el matrimonio, pues, mientras se mantiene fiel -palabra dura pero hay que decirla-. Porque la fidelidad y el amor son inseparables, por eso el matrimonio tiene que ser lo que Dios unió en el amor, nadie lo puede desunir.

2. EL MATRIMONIO OSCURECIDO POR LA MALA VOLUNTAD DEL HOMBRE

- Juan Pablo II reclama el respeto a la moral católica

Juan Pablo II, les decía al principio, se dedicó en gran parte de su mensaje a defender de esta mala voluntad del hombre, la santidad del amor; allá en Filadelfia, el Papa dice: "En la sociedad de hoy vemos tantas tendencias inquietantes y tanto libertinaje respecto al enfoque cristiano sobre la sexualidad. El recurso al concepto de la libertad para justificar cualquier comportamiento que ya no es consecuente con el verdadero orden moral y la enseñanza de la Iglesia". Aquí habría tanto que decir, cuando el mismo Concilio Vaticano II denuncia en la situación actual del matrimonio, dice: "La dignidad de esta institución no brilla en todas partes, la epidemia del divorcio, el llamado amor libre y otras deformaciones. Es más, el amor matrimonial queda frecuentemente profanado por el egoísmo, el hedonismo, los usos ilícitos contra la generación".

En Puebla, cuando se describió la situación de la familia en América latina, se señalaron cosas muy penosas, como cuando dice: "La familia es una de las instituciones en que más ha influido el proceso de cambios de los últimos tiempos. La Iglesia es consciente de que en la familia "repercuten los resultados más negativos del subdesarrollo: índices verdaderamente deprimentes de insalubridad, pobreza y aún miseria, ignorancia y analfabetismo, condiciones inhumanas de vivienda, subalimentación crónica y tantas otras realidades no menos tristes"... (571)

La familia aparece también como víctima de quienes convierten en ídolos la riqueza y el sexo. Esta es la gran lacra de nuestro tiempo que carcome tantos matrimonios, el haber hecho esas idolatrías: el poder, la riqueza, y el sexo. Cuando se endiosan esos valores tan relativos y se absolutizan por encima de todo, lo que perece es lo tierno y santo del amor, la fidelidad, el matrimonio. "A esto contribuyen las estructuras injustas, sobre todo los medios de comunicación, no sólo con sus mensajes de sexo, lucro, violencia, poder, ostentación, sino también destacando lo que contribuye a propagar el divorcio, la infidelidad conyugal y el aborto o la aceptación del amor libre y de las relaciones prematrimoniales". (573)

"En todos los niveles sociales, la familia sufre también el impacto del deletéreo de la pornografía, el alcoholismo, las drogas, la prostitución, la trata de blancas, así como el problema de las madres solteras y de los niños abandonados. Ante el fracaso de los anticonceptivos químicos y mecánicos, se ha pasado a la esterilización humana y al aborto provocado, para lo cual se organizan insidiosas campañas". (577) Jamás la Iglesia dejará de condenar esas políticas antinatalistas, a veces, con visos políticos inconfesables de los que ha hecho de nuestra población lo que un estudiante universitario de medicina decía: "Están castrando a nuestro pueblo".

"No era así al principio", dice Cristo. Todo eso es la dureza de vuestros corazones, el haber endiosado el placer, donde los niños estorban, donde el sexo se endiosa y donde no se quiere el espíritu de pobreza sino la ostentación, el consumo. Es necesario, pues, si queremos tener hogares, familias que transformen de veras una civilización, y es urgente transformarla, tener en cuenta el mensaje del Papa a lo largo de Estados Unidos, a los jóvenes y a todos aquellos cultores del hedonismo y del placer, que no puede llamarse libertad cuando se pone al servicio de las cosas inmorales y que es necesario una revisión profunda de nuestra moral, de nuestra honestidad para volver el matrimonio a la verdadera originalidad con que Dios lo creó: testimonio de su amor infinito. Y el amor de Dios es santo, y la fidelidad de Dios es dignísima, de esa dignidad infinita que quiero hacer unos espejos que reflejen en la tierra, la belleza del amor y es el santo matrimonio.

Por eso, repito, queridos hermanos, y perdonen que recordando aquí el mensaje del Papa en un campo tan difícil de pronunciarse, porque no se quiere oír, no podemos menos que reclamar para que entre todos levantemos esta situación tan postergada de la familia, para que entre todos hagamos una campaña de redención del amor santo del matrimonio, para que volvamos a lo primitivo que Dios quería cuando hizo al primer hombre y a la primera mujer y pensó en todos los hombres y en todas las mujeres para que se amaran con el amor con que Él ama en su eterna familia. Que Dios, dijo el Papa en Puebla, no es un ser solitario, como el hombre no debe ser un ser solitario, sino que es familia, personas llamadas por una vocación divina a comulgar en el amor y a participar desde la plenitud de su dulzura de hogar, la belleza, la comunión, la participación, la vida, la felicidad, a un mundo tan carente de estos valores.

3. EL MATRIMONIO REDIMIDO Y LANZADO A LA TRASCENDENCIA POR CRISTO

a) Cristo presenta al Padre la humanidad redimida

La figura de Cristo, comparándola con la figura del Papa en Estados Unidos, es una figura sacerdotal, una figura como que levanta en sus manos sagradas los valores divinos del matrimonio pero tirados por el suelo para redimirlos y para volverlos a sus cauces grandiosos. Por eso me he permitido aplicar a este tercer punto, la segunda lectura. Cuando San Pablo -y si no es él el autor, el autor de la carta a los Hebreos- nos describe el momento culminante de la misión de Cristo: Ya pasó su pasión y su muerte, ya resucitó y arrastró en pos de sí a todos los que creyeran en Él; y está presentando ante el Padre Celestial a toda la familia de los redimidos. Ojalá estemos todos allá en ese número bendito que San Pablo dice hoy: Él, el guía que conduce a toda esta familia de hermanos a la salvación. "Santificador y santificados proceden todos del mismo" -se entiende Adán-. "La misma familia humana, la que se multiplicó gracias al amor conyugal, la que se pobló en el mundo pero de allí redimida por Cristo, ha realizado, lo que significa todo matrimonio.

Esto es hermanos, lo que yo quisiera dejar como mensaje de la homilía de hoy. ¿Por qué el matrimonio es también un sacramento? ¿Por qué no basta que un hombre se case con una mujer y vivan fielmente?, porque hay muchos que aun sin haber recibido la bendición de la Iglesia, simplemente unidos, son tan felices, son tan buenos que es un amor a toda prueba. Por eso no decimos que sea malo el vivir así nada más; pero sí decimos: es incompleto, le falta el sentido sacramental. Es por esto, porque el amor de un hombre y una mujer, por más nobles y fieles que sean, no están llenando el signo para el cual Dios inventó que un hombre se amara con una mujer.

¿Por qué Dios hizo al principio varón y mujer? ¿Por qué Dios uso el atractivo sexual del varón y de la mujer? ¿Por qué quiere Dios el amor permanente de ese hombre y de esa mujer cuyo amor fructifica en hijos y hace familia? No fue sólo por deleitarse Él en el placer de un hombre y de una mujer viéndolos crecer y multiplicarse, era por algo más divino. Es porque en el amor del hombre y de la mujer y de los hijos, se refleja el amor infinito que Dios le tiene al hombre y por el cual el hombre sigue a ese Cristo Redentor.

b) Significado sacramental del amor conyugal: Cristo - La Iglesia.

El amor de Cristo a la Iglesia, el amor del Redentor por el pueblo redimido, esto refleja todo matrimonio, y cuando no hay bendición sacramental no se ha elevado ese amor conyugal a hacer el signo de un amor divino. Varias veces he usado la comparación de la hostia en el altar. Allá están las hostias de trigo, sabrosas pero todavía no son Cuerpo de Cristo, hasta que el sacerdote las consagra y hace que de signo del pan, se haga presente Cristo mismo. Algo así también es el amor del hombre y de la mujer. Pan simplemente, sabroso pan de amor, no es malo pero no está completo. Sólo cuando el hombre ante Dios se entrega a la mujer y la mujer ante el hombre, ante Dios se entregan para siempre y Dios bendice el amor de sus dos hijos, entonces ese amor ya está consagrado, lo ha unido Dios para siempre, lo ha transformado de amor de hombre y de mujer en amor de Dios a la humanidad.

Por eso, el matrimonio bendecido por Dios cuando pasa por el mundo, tiene que llevar una misión que cumplir, todos los que miren caminar por las calles de esta tierra a un hombre y a una mujer casados por Dios, pueden decir: "Todavía hay amor, así nos ama Dios como se aman ellos". Por eso no cumple misión matrimonial el amor del matrimonio que no es fiel. Hay una misión sublime que no termina en el hogar y en los hijos, es una irradiación social que todo matrimonio tiene que hacer para ser benefactor de la sociedad.

c) Puebla: "Los cuatro rostros del amor" (583)

En esta reflexión, yo no quiero prescindir de una bellísima consideración de Puebla, cuando dice: "La pareja santificada por el sacramento del matrimonio es un testimonio de presencia pascual del Señor". ¿Qué quiere decir esto? Todo matrimonio bendecido por Dios es presencia pascual, es decir, presencia redentora de Cristo, Cristo resucitado, Cristo que vive en el amor, vive en esos esposos.

"La familia cristiana cultiva el espíritu de amor y servicio. Cuatro relaciones fundamentales de la persona encuentran su pleno desarrollo en la vida de la familia: paternidad, filiación, hermandad, nupcialidad". Es decir: paternidad es la relación del padre con el hijo. ¡Con qué ternura el padre mira que se prolonga en su hijo! Filiación: la ternura del hijo mirando en el padre, su origen. Hermandad, los niños se aman como hermanos y reconocen un solo origen. Cuando ya son grandes, nupcialidad, el joven que debe dejar a su madre y a su padre para unirse con otra joven, y la joven que deja su hogar para formar un nuevo hogar.

Dice Puebla: estas cuatro relaciones; paternidad, filiación, fraternidad, nupcialidad, son precisamente las que construyen la Iglesia. Quiero decir que la Iglesia nace en el hogar. Tendremos una Iglesia santa, con verdadero sentido filial hacia Dios, donde hayan nacido unos hijos que miren en el padre la figura de Dios; y en la madre, la figura tierna del amor infinito. Y haya también, hombres trabajando fraternidad en la sociedad cuando hayan aprendido en su casa a amarse como hermanos. También, cuando ya la juventud llame a formar un nuevo hogar, nos dirá que así amó Cristo a su Iglesia, entregándose no sólo a su familia, sino a formar familia con otras familias y hacer la gran familia de familias: la patria, entre todos, con un sentido de amor.

Así dice Puebla: "La vida en familia reproduce estas cuatro experiencias fundamentales y las participa en pequeño; son cuatro rostros del amor humano". El amor humano tiene cuatro rostros y se viven en la familia. Esto es lo santo del matrimonio que Cristo vino a reivindicar cuando en la página del evangelio de hoy nos presenta dilucidando un problema de conciencia.

Hemos querido unir a esa figura de Cristo redimiendo al matrimonio, hemos comparado con la figura del Papa predicando en Estados Unidos para todos los pueblos del mundo, la honestidad humana. Queridos hermanos, hemos visto como Puebla denuncia que los medios de comunicación social, el ambiente en que se vive, parece todo lo contrario del plan primigenio del Creador. Todo conspira más bien a favor de la terquedad que decía Cristo, por la cual Moisés permitió la lacra del divorcio, pero eso ya pasó a la historia, dice Cristo. Al principio no fue así y ahora el matrimonio ya redimido y elevado a sacramento es una vocación altísima que tiene que vivirse, hoy más que nunca, en la plenitud de una exigencia que nuestro pueblo está reclamando.

HECHOS DE LA SEMANA

Queridos hermanos, no es tiempo de inmoralidades sino de austeridad, y si el matrimonio es ante todo una imagen de la santidad infinita de Dios, ella también reclama para todos la austeridad de vida que se necesita en las horas de los cambios. Por eso miremos, cada uno de ustedes y yo que pertenecemos a una familia, más allá. Desde una familia, la nuestra, no miremos sólo nuestro pequeño recinto miremos hacia la Iglesia y tratemos de hacer Iglesia desde nuestro propio hogar. Es aquí como desde la familia, yo dirigiría una mirada a nuestra Iglesia, a las realidades de nuestra Iglesia, para que la amemos como familia y la sintamos como un solo hogar.

EN NUESTRA ARQUIDIOCESIS

Esta semana yo lamento no haber podido cumplir varios compromisos por motivo de salud, pero debo esas visitas al Instituto Carmelitano.

Felicito a la vicaría de Mejicanos por su curso de cristología bíblica, dado por el Padre Arias. Ayer se repartieron diplomas a cerca de 60 participantes.

En el Hogar del Niño hubo confirmaciones.

En la iglesia de Concepción y en la parroquia de San Francisco Morazán se celebró a San Francisco de Asís. Yo aprovecho para felicitar a los padres y religiosas franciscanas por su gran fundador.

En el Colegio Santa Inés, de Santa Tecla, se enriqueció la Iglesia con nuevas confirmaciones bien preparadas por las salesianas.

En Jayaque, se instalaron las religiosas del Sagrado Corazón.

En Zaragoza, hoy, otras religiosas preparan un bonito grupo de confirmaciones.

Los jóvenes del seminario están llevando, ya a cabo una convivencia juvenil en la parroquia de San José de la Montaña.

Este día, no lo olvidemos, 7 de octubre, es día de la Virgen del Rosario. Allá en la iglesia de El Rosario los padres dominicanos que nos cuidan esta devoción tan profundamente popular, nos invitan hoy, a las 12 del día, a la tradicional devoción de las tres gracias. No lo hagamos en sentido supersticioso sino con el verdadero deseo de orar ante la Virgen. Octubre siempre ha sido un mes de mucha oración y nuestra patria y nuestra Iglesia, necesitan mucha oración. También en el rosario hoy a las 6 de la tarde, si Dios quiere, celebraremos una hermosa confirmación de jóvenes.

El clero sigue celebrando sus ejercicios espirituales, toca esta semana a la vicaría de Cuscatlán.

Me uno a la felicidad de los colegios que ya están celebrando sus promociones de bachilleres y sus clausuras.

El 2 de octubre, el Opus Dei celebraba el 51 aniversario de su fundación. Es una familia que va creciendo entre nosotros con un sentido de santificar la profesión y la vida en el mundo. Ojalá que ese rico testimonio redunde también en cambios de una sociedad que tiene que cambiar desde las entrañas del evangelio.

Hemos recibido apoyo de los medios de comunicación social. El llamamiento que hacía el domingo pasado por las amenazas a nuestra radio y que nos aleja algunos anunciantes, nos hace agradecer a todas las personas que nos han apoyado con sus anuncios y a decir que comprendemos sus temores, pero, por eso mismo, hago un llamamiento a todos los católicos a sostener si es posible sin recurrir a recursos comerciales nuestra radio en una forma cultural. Así hemos visto respuestas que nos han llenado de mucho entusiasmo como aquel matrimonio del cantón el Progreso, de Santa tecla; del mismo cantón, la Señora Gabriela Quintanilla y don Bonifacio Recinos mandándonos ayudas para el sostenimiento de la emisora y del periódico. También una bonita carta del Señor Ego Serrano Montes, del Señor Diego de Paz y don Pablo Miranda, mandándonos ayuda y diciendo que están de acuerdo en apoyar una emisora cultural. Sé que varias personas harán posible esta obra.

Quiero aprovechar para solidarizarme con el Padre Fabián Amaya, a quien tanto molestan en Chalatenango. Nuevamente fue citado a la comandancia, mejor dicho, llevado como un prisionero a la comandancia departamental sin motivo alguno.

Les prometí recabar datos más concretos de la noticia que los periódicos daban con tanto escándalo; de que el Papa había reprendido a los jesuitas. Ha llegado el discurso entero del Papa a la Compañía de Jesús, donde el Papa, entre otras cosas, les dice: "De las informaciones que de todas partes del mundo me llegan, conozco el gran bien que hacen tanto religioso jesuita con su vida ejemplar, con su celo apostólico, con su sincera e incondicionada fidelidad al Romano Pontífice"... Naturalmente el Papa dice: "que en una hora de crisis como la que estamos viviendo, no es extraño que también vuestra Compañía haya tenido que pagar algún tributo a estas situaciones difíciles", pero les llama cariñosamente la atención para que hagan honor a las grandes esperanzas que en ellos ha puesto el Papa. Y recuerda aquí. "Las recomendaciones de mis inmediatos predecesores Pablo VI y Juan Pablo I, que por el gran amor a la Compañía, la tenían muy en el corazón y yo las hago plenamente mías, -dice el Papa-... "Yo sé, decía Juan Pablo II, qué fuerza viva representa la Compañía y, por eso, deseo vivamente que crezca y prospere según su genuino espíritu, dando a todos el ejemplo de profunda religiosidad, de seguridad doctrinal, de fecunda actividad sacerdotal, de modo que cumpla plenamente la misión que la Iglesia espera de ella y que a la Santa Sede le preste tan grandes servicios, según el espíritu de su propio Instituto". De modo que el mensaje del Papa es sumamente positivo a favor de la Compañía de Jesús...

De parte de nuestra Iglesia yo me quiero hacer eco de la denuncia de la comunidad de la colonia El Pepeto, de Soyapango; donde dicen que una persona -creen que es militar disfrazándose de sacerdote- va visitando niños, como preparándolos para la primera comunión; y lo que quiere es sacar información sobre los catequistas. Que les presenta literatura de Fidel Castro y otros folletos en contra de la verdadera pastoral y les pregunta que si ese es el catecismo que están aprendiendo. Ellos protestan por este engaño y avisan que se tenga mucha cautela, en el cantón El Pepeto, yo diría que en toda la Arquidiócesis, para no caer en engaños fatales.

EN LA VIDA CIVIL

En el orden civil, hermanos, desde la Iglesia familia. Esto me da mucho gusto que ustedes y yo, reflexionemos en esta hora de nuestra vida nuestra misa de domingo, así nos hace insertar nuestra católica Iglesia en la problemática concreta de nuestro país. Si alguien no vive el evangelio, su fe, como un compromiso que ilumine y anime su vida concreta de salvadoreño en esta situación, no podemos decir que está viviendo un cristianismo como el que Cristo quiere: que se comprometió El tan intensamente con sus hermanos. Y por eso señalo aquí, y diría ya: con la autorización con que el Papa se presenta en las Naciones Unidas: "no vengo a hablar como un político, pero vengo a decir desde las dimensiones religiosas y morales, lo que el Cristo quiere decir a la sociedad en que estamos viviendo".

Tenemos un hecho curioso en esta semana: los cafetaleros rechazan los nuevos impuestos. Es interesante como, en defensa de sus intereses, han sacado a relucir los gastos y el despilfarro del gobierno de El Salvador. Por ejemplo dicen: "¿No creen que es despilfarro que se gasten millones en obras como los escenarios deportivos que existen en San Salvador, que sólo serán ocupados por un pequeño número de personas mientras los demás pueblos de la república carecen de lugar donde hacer deporte? ¿De hacer ampliaciones de una obra como el Hotel Presidente que prácticamente pasa desocupado? ¿No creen que es despilfarro la gran cantidad de vehículos nacionales de lujo que circulan en los lugares de paseo y días festivos, con el consiguiente gasto de combustible y pago de personal? ¿El excesivo número de personas que cuidan a los funcionarios cuando hay poblaciones donde las escuelas carecen de pupitres y de maestros?...

¿No es dinero mal invertido el que se hizo en el Ingenio Jiboa y el nuevo aeropuerto que costó cientos de millones, los cuáles son prácticamente improductivos? ¿No creen que es despilfarro los millones que se gastan en estudios como el de la semaforización, de los proyectos agrarios y otros que emprenden los economistas planificadores y de los que continuamente se embarca el INSAFI y FIGAPE con dineros que pasan a cuentas perdidas?

Naturalmente, que si los cafetaleros hicieran esta denuncia con verdadero amor patriótico, pues allí están los aplausos de ustedes que merecen de veras que se juzguen muchos gastos que son verdaderos despilfarros; pero el caso es que los cafetaleros hablan de todo esto no porque les interese tanto eso, si no por no pagar sus tributos... Creo que estuvo muy acertado el comentario de nuestra YSAX cuando dice: "Mientras el Diálogo Nacional consistía en reuniones en Casa Presidencial donde se intercambiaban discursos abstractos contra la violencia, la corrupción de la enseñanza y del púlpito, mientras no se pidió a los propietarios de los medios de producción más que declaraciones abstractas de optimismo y de solidaridad, y cosas por el estilo, el Diálogo Nacional caminó sin tropiezo. Ahora que el gobierno trata de reformar unos cuantos impuestos para poder hacer algo constructivo en el país y evitar su total definitivo desprestigio, ahora que llegó la hora de ceder algo, de hacer sacrificios, de colaborar en la práctica para mejorar la suerte de las mayorías y así la de todo el país, ahora, se acabó el diálogo"...

Por otra parte, veamos bien, a la luz de este episodio: está bueno que los cafetaleros hablen y se reúnan para defenderse, pero ahora pregunto, ¿por qué a los cafetaleros se les permiten esos campos pagados, esas publicaciones, esas reuniones, mientras que cuando nuestro pobre campesino busca precisamente mejorar su situación tan precaria, se le niega el derecho de asociarse, no se le da campo en las publicaciones, no se le oyen sus reclamos?... El gobierno está entre dos fuegos. Por una parte, un pueblo que cada vez se va empobreciendo más y ya no soporta los efectos de la desproporcionada distribución de la riqueza y de la brutal represión, un pueblo que le está exigiendo justicia; y, por otra parte, unos cuantos poderosos económicamente, que al ver en peligro sus intereses personales lo atacan y lo amenazan y le exigen retire cualquier moción encaminada a corregir la injusticia. Es importante que el gobierno se defina y que es necesario definirse a favor de las inmensas mayorías.

En este conflicto, yo quisiera que se escuchara con serenidad esta palabra del Papa en estados Unidos: "Dios destinó la tierra y todo lo que contiene para todos los hombres y los pueblos, para que todas las cosas creadas sean compartidas justamente por la humanidad, bajo la guía de la justicia por el amor""...

Otro episodio al que un cristiano en esta semana no puede ocultar una mirada crítica cristiana, es el asesinato de cuatro dirigentes de la Federación de Trabajadores del Campo: Apolinario Serrano, José López, Patricia Puerta de García y Félix García Grande. Se trata de cuatro dirigentes de lo más querido en el campesinado. A estos, como ya todos se informaron, se les quitó la vida. Socorro Jurídico hizo un boletín informativo que dice cómo estos cuatro campesinos fueron encontrados, fueron matados y cómo la prensa nacional trató de dar versiones completamente contradictorias. Por ejemplo: el 1º de octubre dice que: "De acuerdo con las investigaciones realizadas, los ocupantes del primer auto abrieron fuego contra los centinelas de la muralla y estos respondieron inmediatamente dando muerte a tres hombres y una mujer"." "Estaban por salir un grupo de soldados a ejercicios de rutina y cuando uno de ellos comenzó a detener el tránsito de vehículos se produjo el incidente, porque el auto que comenzaba la columna daba la impresión de no atender el alto, etc..." Socorro Jurídico ha puesto en duda la versión oficial, porque dice que: "1º.) en la inspección practicada por el juez segundo de paz de Opico, NO SE encontraron manchas de sangre dentro del vehículo, por lo que los ocupantes no dispararon en su interior, y lo que es más grave, no murieron en el interior del vehículo, a pesar de que la versión oficial así lo implícita. 2º.) Tampoco consta en el expediente judicial el nombre y generales del soldado centinela -que según la versión- fue herido y 3º) Varios vecinos de la ciudad de Opico, dicen que ellos no vieron los cadáveres como se asegura allá, sino que posiblemente los llevaron directamente del Cuartel de Caballería al cementerio...

A instancias de la familia, Socorro Jurídico logró la exhumación de estos restos y los propios padres de una de las víctimas reconoció a aquellos pobres acribillados. Así mismo, agregó después, que el informe oficial dice que portaban dos armas y que con ellas querían atacar el Regimiento de Caballería. Este regimiento se compone por lo menos de 300 soldados bien armados. Sus familiares han afirmado que los muertos siempre portaban su documentación legal. A pesar de que la ley así lo ordena, deben de remitirse al juez instructor las armas y todos aquellos objetos con los que supuestamente pretendieron atacar. Hasta hoy no se han remitido las dos pistolas con las que iban a hacer frente a 300 fusiles G-3...

Acerca de este hecho, en lo personal me afecta bastante por haber conocido bastante a fondo a uno de estos campesinos. Y de veras, fue hombre muy querido, de mucha esperanza para la reivindicación del campesinado; creo que se ha cometido uno de los errores más graves y de las injusticias que más claman al cielo, ya que le quitan a un pueblo esperanzas y voceros de sus situaciones de opresión. Yo quisiera también decir que si esto, simplemente por tratarse de la vida que es sagrada como dijo el Papa, ya es un crimen, pero cuando además se ve la pretensión de descabezar las organizaciones del pueblo, es más criminal, es quitarle la voz al pueblo que se organiza para defender sus derechos y esto, también, clama al cielo. Y lo más grave todavía, para mí, es que sea el ejército, el que se hace cómplice de este crimen...

A este propósito, permítanme iluminar este hecho, con un número (47) de mi cuarta carta pastoral, cuando digo que la absolutización de la seguridad nacional, que el Papa ha condenado en Estados Unidos, lleva consigo perversiones horrorosas, pervierte el servicio del bien común. He aquí lo que yo escribí en mi carta pastoral y ahora me parece de gran actualidad ante este acontecimiento: "Se absolutiza el interés y el provecho de unos pocos. Se mistifica esta absolutización como que si el régimen de seguridad nacional -que pretende ampararse con una subjetiva profesión de fe cristiana- fuera el único o el mejor "defensor de la civilización cristiana" y de los ideales democráticos de occidente. Se desorienta la noble función de la fuerza armada que, en vez de servir a los verdaderos intereses nacionales, se convierte en guardiana de los intereses de la oligarquía... fomentando así su propia corrupción ideológica y económica. Algo parecido ocurre con los cuerpos de seguridad que, en vez de cuidar el orden cívico, se hacen fundamentalmente organismos represores de los disidentes políticos, y finalmente, el estado mayor sustituye inconstitucionalmente las instancias políticas que deberían decidir democráticamente el curso político del país..." Yo no quisiera pensar ante el hecho de un ejército matando a cuatro campesinos, esperanza del campesinado, que todo el ejército estuviera tan corrupto, quiero pensar que hay esperanza también allí... Y que ojalá estos cuatro hermanos nuestros, sacrificados tan inútilmente, frustrando así tantas esperanzas del pueblo, sea un reclamo aún ante las mismas fuerzas armadas para que de veras reivindiquen el honor de la noble profesión militar...

En esta perspectiva de nuestros acontecimientos, he visto con complacencia que la comisión de Derechos Humanos ha escrito un memorial a la Asamblea urgiendo que cumpla con la obligación de la defensa de los derechos humanos. Por mi parte, al llamamiento que hace de que hable la Iglesia, creo haber hablado suficiente desde hace mucho tiempo, cuando he urgido no sólo a la Asamblea sino a la Corte Suprema de Justicia a hacer realidad este deber tan sagrado y he responsabilizado muchas veces que gran parte de nuestro mal está en la negligencia de esos poderes democráticos pero ahora prostituídos...

De Nicaragua recibimos un telegrama: "Reprobamos vil asesinato dirigentes Federación Trabajadores del Campo y solidarios en la lucha contra toda opresión, auspiciamos advenimiento de un clima de justicia y libertad digno del pueblo cristiano. Fraternalmente, los religiosos y religiosas de Nicaragua"...

En conflictos laborales, nos íbamos a referir a los rehenes del Pan Lido, que piden que la parte patronal acuda a las negociaciones para poder resolver esta situación.

Nos referimos al secuestro de ayer, del Señor Luis Escalante Arce, esperando que se resuelva favorablemente y que se respete la vida de esta nueva víctima de la violencia.

Había muchas otras denuncias, pero el tiempo ya es pasado. Yo solamente quisiera terminar diciendo con el Papa que la violencia y todos estos caminos no son soluciones de paz. Hay que buscar racionalmente nuestros caminos, éstos son dignos de una civilización y ya que el Señor en el evangelio de hoy nos ha respaldado plenamente esta búsqueda de la moralidad que el Papa predicó también en Estados Unidos y nos ha enfocado la gran institución del matrimonio y de la familia.

PENSAMIENTO QUE NOS LLEVA AL ALTAR

Yo quisiera hermanos, que volviéramos, de veras a nuestra reflexión de la palabra de hoy a nuestros hogares o aquello que representa nuestra familia, donde vivimos, donde compartimos y que desde allí, cada uno de nosotros se constituye en un instrumento de los cambios sociales que urgen en nuestra patria.

Que cada uno como padre de familia, como madre de familia, como hijo, como novia, como abuelos, como simplemente huéspedes de un hogar, seamos artífices de paz. Que seamos verdaderos instrumentos de esos caminos racionales para encontrar soluciones de justicia y de paz a nuestro ambiente. Yo creo firmemente como lo ha dicho el Papa, que en América Latina los hombres somos capaces de encontrar por caminos de racionalidad las soluciones de nuestros problemas, pero eso sí, tiene que ser buscando la libertad, alegría, paz, pero sin omitir, sobre todo, la base que es la justicia. Así sea...


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