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Lun, Sep

Homilía XXIV Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo B (16 de septiembre de 1979)

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Ciclo B
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Homilía de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, XXIV Domingo del Tiempo Ordinario CIclo B, 16 de septiembre de 1979...

Homilía XXIV Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo B
16 de septiembre de 1979

Isaías 50, 5-10
Santiago 2, 14-18
Marcos 8, 27-35

Queridos hermanos:

- Noticia del Papa. Piensa en El Salvador.

Les agradezco su presencia, doblemente meritoria, porque faltan medios de transporte y el tiempo está muy mal -mucho temporal. Sin embargo, me ha sorprendido gratamente encontrar una asistencia numerosa con la cual pueda compartir una gran alegría que yo traigo para participarla: ¡es el sentirnos, como pueblo salvadoreño, en el corazón del Papa!. Esta semana su Santidad se refirió pidiendo oración por nuestra patria, El Salvador, y por las innumerables víctimas de la sostenida lucha y tensiones internas, para que recibamos el bien de la paz sin la cual es imposible el verdadero progreso civil y humano.

- El Papa pregunta por el Arzobispado.

Además de esta alegría de carácter nacional y religioso, tengo también otra más íntima porque un personaje de mucha influencia en la Iglesia visitó nuestros países de El Salvador, Nicaragua, Honduras; y cuando regresó -conversando personalmente con el Papa- el Papa se interesó de manera especial por el Arzobispado de El Salvador... Este gesto de comunión, de su aplauso, me hace sentir más íntima la satisfacción que me dio la noticia; porque este hombre imparcial, profundamente espiritual, hombre de iglesia, pudo decirle al Santo Padre lo que vio, lo que ustedes ven y viven. Pudo también aclarar varios aspectos que se distorsionan en informaciones mal dadas. El Santo Padre se vio como recibiendo de nuestra Arquidiócesis, de nuestro humilde ministerio, un testimonio de comunión con Él y de alegría de sentirnos siempre seguidores de su magisterio. No necesito extenderme más, pero les digo que la alegría que me inunda es muy grande. Me da valor saber que el Santo Padre conoce mi trabajo y, sin duda, se siente en comunión con este Arzobispo...

El hecho es éste: que precisamente este momento dominical -que yo veo como un regalo providencial del Señor porque nos congrega a todos los que sinceramente queremos conocer el pensamiento de la Iglesia- yo trato de aprovecharlo para dar una verdadera catequesis. Si hay un título que me enorgullece es éste: el catequista. Yo quiero ser eso: el catequista. Yo quiero ser eso: el catequista de mi diócesis, el que trata de dar con la sencillez de una catequesis la instrucción que nos hace conscientes de ser una Iglesia de Cristo. Desde esa Iglesia de Cristo que se afirma, que se consolida en la fe, iluminar los contornos que nos rodean, sin los cuales no sería verdadera Iglesia servidora del mundo. Una Iglesia que nosotros queremos, fiel a la palabra de Dios, fiel reflejo de la voluntad de Cristo, para iluminar desde nuestra misma naturaleza de Iglesia -la que somos todos nosotros- la realidad, para que sea una iluminación evangélica.

- Ministerio de Cristo, objetivo de la celebración del domingo: "¿Quién dicen los hombres que soy yo?".

Por eso, las lecturas de hoy -que nos dan siempre el pie para nuestra catequesis- es siempre el misterio de Cristo. Pero hoy, ese evangelio que ha sido escogido para este año, el de San Marcos -el que recogió directamente de Pedro la enseñanza que daba en Roma-, nos dice uno de los comentaristas de aquellas homilías de San Pedro: "No explicaba ordenadamente sino que, según las circunstancias, iba presentando las enseñanzas y la vida del Divino Maestro". Y San Marcos por eso -decían aquellos comentaristas- escribió un evangelio que parecía poco ordenado pero que correspondía a una enseñanza de Cristo encarnada en las realidades de la Roma de Pedro, donde predicó ese evangelio. Pero comentaristas que en los tiempos modernos han profundizado más el evangelio de San Marcos, han encontrado un orden maravilloso más que todo de carácter teológico, de tal manera que hoy este pasaje que hemos leído constituye como la clave del evangelio.

- Evangelio de hoy, momento culminante de Marcos.

Los primeros ocho capítulos esclarecen el misterio del Mesías y la segunda parte, del octavo para adelante, San Marcos quiere esclarecer el misterio del Hijo del Hombre. Son dos calificativos de Cristo, que Cristo mismo se encargó de empalmar. Ese empalme, precisamente, es el que encontramos hoy, cuando culmina la primera parte con la confesión de Pedro: "Tú eres el Mesías"; y la segunda parte ya se inicia cuando Cristo comienza a explicar qué clase de Mesías es Él: un Mesías sufriente. Y enseña a Pedro y a los apóstoles cómo es su mesianismo.

- Confesemos como Pedro: "Tú eres el Mesías".

En esta cumbre del evangelio de San Marcos nos encontramos hoy. Es interesante que si venimos cada domingo a aprender el misterio de Cristo, hoy salgamos de nuestra misa con la convicción de Pedro: "Tú eres el Mesías", pero al mismo tiempo enmendando nuestro concepto falso que tal vez tenemos por las propias instrucciones de nuestro Señor Jesucristo: ¿qué clase de Mesías soy yo?.

JESÚS ES EL VERDADERO MESIAS

1º. El mesías verdadero.

2º. Falsos mesianismos.

3º. Los seguidores del verdadero Mesías.

El esquema es sencillo y simplemente es un repasar las lecciones que se nos acaban de hacer:

1º. EL MESIAS VERDADERO

a) Un episodio sin el cual no existiera el cristianismo hoy.

- Cesarea de Filipo - Antiguo Paneas.

El episodio es pintoresco. Nos encontramos en Cesarea de Filipo. Era una ciudad muy antigua. Paneas se llamaba en la antigüedad pero cuando el tetrarca Filipo la reconstruyó en honor del César -Augusto- le puso Cesarea, y para que se distinguiera de la otra Cesarea marítima que está junto al mar, esta Cesarea que está a unos 40 Km al nordeste del lago de Genesaret, la llamó así: Cesarea de Filipo.

- ¿Quién dicen "los hombres"?.

Allí están, en esos pintorescos alrededores de la ciudad reconstruida por Filipo, donde Cristo hace una interesante pregunta: "¿Quién dicen los hombres que soy yo?".

Los "hombres": en San Marcos, encontramos como tres círculos con este título, "los hombres".

"Los hombres" son, en primer lugar, su círculo íntimo, sus apóstoles, los seguidores, los discípulos.

Pero más allá hay un círculo de indiferentes, gente que no necesariamente tiene interés por Cristo. Los hay siempre en torno de toda religión: los indiferentes. Y a éstos parece que se refiere el Señor: ¿Qué dicen "los hombres", los que no están con nosotros?

Más allá, Cristo encuentra un tercer círculo: los enemigos. Como lo va a decir a Pedro: "Tú piensas no como Dios, sino como los hombres, los enemigos de Cristo". Los que aquí se mencionan también son los que van a ultrajarlo, los que lo van a matar.

A este segundo círculo -inmenso círculo de gente indiferente, que ni ama ni odia a Cristo, pero siempre hay una inquietud- se había hecho noticia Jesucristo en su tiempo y hasta los más indiferentes pensaban de Él.

- "Unos... otros...".

En ese ambiente es donde se oyen estas respuestas que los discípulos han recogido en sus comentarios que han oído por allí: "Unos dicen que eres Juan Bautista que ha resucitado". El mismo Herodes se asustó cuando le dijeron que Cristo andaba predicando. Dice: "¡Ese es Juan que ha resucitado!". "Otros dicen que eres Elías". Porque así lo esperaban los antiguos, que Elías que había sido llevado en las nubes iba a venir a preparar la venida del Mesías. "Otros dicen que eres alguno de los profetas". Cuando Cristo hacía milagros, decían: "Es el gran profeta que ha de venir", porque Moisés había dicho que Dios iba a dar otro profeta parecido a él. Éstas eran las opiniones.

- "Y vosotros" -responsabilidad de la vocación cristiana.

Pero Él, entonces se refiere a su círculo íntimo: "Y ustedes, los que han compartido conmigo mis peregrinaciones, mis noches, mis días, mis enseñanzas, ¿quién dicen que soy yo?". Entonces surge la respuesta que da tema a nuestra homilía. Pedro le dice a Cristo: "¡Tú eres el Mesías!". Simplemente una palabra que dice mucho. "¡Tú eres el Mesías!" es como el fruto de todas las enseñanzas de los ocho capítulos de San Marcos: todos los milagros, todas las enseñanzas, todo lo que han visto en Cristo ya les hace sospechar, si no, no lo hubieran seguido dejando todas las cosas: "¡Algo grande hay en este hombre!". Al ir viendo sus revelaciones, su amor, su cariño, su ternura, su potencia. Hay una gracia de Dios en el corazón de Pedro como lo dice el evangelio de San Mateo: "No te lo ha revelado la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo". Nadie conoce el verdadero sentido de Cristo si mi Padre no se lo revela.

b) ¿Qué es el Mesías?.

"¡Tú eres el Mesías!" quiere decir: "¡Tú eres el esperado!". ¿Qué era lo que esperaban los judíos con este nombre: "el Mesías"? ¿Qué es el Mesías?.

- Ungido... Cristo

El Mesías es una palabra de origen arameo que traducido al griego es Cristo y traducido al español es el Ungido. Cristo es el Mesías, es lo mismo que el Ungido.

Los ungidos en el Antiguo Testamento eran los reyes, los sacerdotes, los patriarcas; hombres que Dios escogía para una misión especial, especialmente el rey que era una presencia de Dios en la comunidad. Y ¡ay! del que tocara al ungido del Señor. Pero luego fueron siendo ungidos también los sacerdotes, esperaban en Cristo esas dignidades de profeta, de sacerdote, de rey.

- Un liberador del poder extranjero... Todas las esperanzas de Israel... "El que ha de venir".

Un hombre extraordinario, algo que iba a revelar la presencia de Dios entre los hombres, que traía la liberación del pueblo. Una liberación que cada día sentía más la necesidad de venir cuanto que aquel pueblo humilde en el que nace Cristo es un pueblo continuamente invadido por extranjeros.

El tiempo en que Cristo llegó -como ustedes saben- Palestina era una provincia de Roma. Poncio Pilato era el representante del imperio que subyugaba al pobre pueblo de Palestina. Así surgía el anhelo de un liberador: "¡El que ha de venir!". ¿Recuerdan cuando la samaritana le contesta con esta frase a Cristo?: "¡Sabemos que ha de venir!". Era la expectativa del pueblo. Ha de venir alguien que nos traiga unos bienes que han anunciado los profetas: paz, libertad, unidad, alegría, bienestar, felicidad. ¡Un pueblo que carece de estos bienes anhela un mesías!.

Esto es cuando Pedro dice: "¡Tú eres el Mesías!" Está dando una palabra al pueblo que es toda una esperanza. Por eso, Cristo, que ha recibido en carne propia la impresión de esa expectativa; una vez lo quisieron hacer rey cuando multiplicó los panes: "¡Éste es el gran Mesías, hagámoslo rey!". Él se escondió. Otra vez, también, el demonio que sospechaba de aquel Cristo como Mesías lo quiso someter a pruebas, subyugarlo a sus tentaciones. Él vence las tentaciones de un vano mesianismo. Cristo huye las aclamaciones de un mesianismo popular, mal entendido.

c) Precisiones importantes

Por eso, aquí comienzan en este capítulo 8 -al final- las aclaraciones de Cristo: "Les prohibió terminantemente decirlo a nadie". Porque todavía no lo comprenderán. "Van a ir ustedes, al mundo a enseñar que yo soy el Mesías, pero ahora aprendan ustedes, todavía." Es lo que dice Isaías en la primera lectura: "Me abrió el oído". Primero quería discípulos. Primero, queridos hermanos, antes de proclamar al Mesías, hay que conocerlo. Por eso todo aquel que predica tiene que ser primero un alma -discípulo, que oye, que medita, que reflexiona, que ora.

- La precaución de un mal entendimiento y el tiempo para precisar conceptos es lo que obliga a Cristo: Espérense, no digan a nadie lo que acaban de oír a Pedro. Porque yo quiero tomar, de aquí en adelante, una tarea con ustedes. Es que el verdadero Mesías no es tan fácil como la popularidad lo está entendiendo.

- Mesías glorioso con el carácter sufriente del "Siervo de Yahvé".

El Mesías que Dios ha ideado y que ha mandado al mundo es un Mesías que ya fue anunciado en el tiempo de Isaías: "el siervo de Yahvé". Es hermoso que, ahora, este sentido tan bonito de la liturgia moderna a un evangelio le ponga el paralelismo del Antiguo Testamento. Siete siglos antes de que Pedro hiciera esta confesión Isaías había marcado en un personaje misterioso que se llama "el siervo de Yahvé" unas características que parecen inconcebibles para un Mesías. Parece que no puede empalmar esa profecía de alguien que da su mejilla para que le mesen la barba, de alguien que mete sus espaldas para ser golpeado, de alguien que va a ser coronado de espinas, ultrajado, escupido. ¿Cómo es posible si se anuncia un gran rey Mesías?. Isaías dice estas características de una víctima.

- Mesías - Hijo de Hombre; anuncio de la pasión.

Éste es el trabajo de Cristo en el evangelio de San Marcos de aquí en adelante. Por lo menos tres veces aparecen los anuncios que han aparecido en el evangelio de hoy: "Subimos a Jerusalén porque el Hijo del Hombre va a ser entregado, va a ser humillado, va a ser maltratado". Es el símbolo del destino de la evangelización. Dice: "Padecerá mucho" no sólo cuando sufrió los días del jueves y viernes santo. Padecerá mucho porque todo su servicio es de humildad, de humillación; no va a ser comprendido.

Será rechazado por los dirigentes de Israel, tanto en el campo civil como religioso, sumos sacerdotes y gobernantes civiles lo rechazan. Es el símbolo de la persecución de la Iglesia que siempre ha existido y existirá.

- El rechazo de Dios.

Pero ya ese rechazo al mismo tiempo está diciendo el triste destino del que rechaza a Dios. Dice San Juan: "El que no escucha mi Palabra ya está juzgado. El rechazo que me hacen a mí se revierte en rechazo de Dios también". ¡Qué triste!. Ojalá, queridos hermanos, que jamás vayamos a pertenecer a ese tercer círculo de los hombres que existen en la historia siempre, que rechazan a Cristo, que mal informan a la Iglesia, que persiguen, que distorsionan, que no la quieren comprender porque no es el mal sólo el que ellos rechacen a Dios, sino el mal que ellos se hacen rechazando a Dios.

- Ser ejecutado y resucitar - Kerigma.

Será ejecutado, será muerto, será matado, pero al tercer día resucitará. Es una síntesis preciosa de lo que llamaban y de lo que llaman hoy el kerigma, el anuncio de que Cristo ha salvado al mundo por su muerte y su resurrección. Cristo nos da el ejemplo de cómo está lo esencial de la predicación: dar a conocer al pueblo que el Mesías, que ha de salvar con su potencia de Dios al mundo, tiene que soportar primero las humillaciones, la cruz, el asesinato, la tortura, la violencia inferida a Él mismo. Pero de allí resucitará.

- El Plan de Dios es la reparación del pecado. "Sin efusión de sangre no hay redención" -dice San Pablo-. Es necesario que el Mesías que salva al mundo sufra, y el sufrimiento será una característica de la Iglesia y de los verdaderos seguidores de Cristo.

2º. LOS FALSOS MESIANISMOS.

Que quede claro que el verdadero Mesías es un Mesías poderoso porque es Dios, pero sufriente y humillado porque es el Siervo de Yahvé, el Hijo de Hombre. No nos escandalicemos, sepamos comprender para no hacer de nosotros unos falsos seguidores de un falso mesías.

¿Cuáles son las características del falso mesianismo?. Aquí están en las lecturas de hoy; yo he encontrado tres: Primera) en el incidente de Pedro: un mesianismo sin cruz, sin sufrimiento. Segunda) en la reprensión de Cristo a Pedro: "Tú piensas como hombre y no como Dios": un mesianismo político de intereses humanos, sin pensar en Dios. Tercera) la segunda lectura: un mesianismo de espiritualidad vana, una religión sin compromisos. Creo que es bien oportuno que meditemos la palabra de Dios y veamos cuál es el mesianismo que nosotros creemos.

a) Incidente de Pedro

Mesianismo triunfalista, sin cruz. Religión sin compromiso.

Si esta mañana podemos decir como Pedro a Cristo: "Señor, Tú eres el Mesías". No nos vaya a reprender el Señor: "No has comprendido, vive como seguidor del verdadero Mesías". Eres un falso seguidor si como Pedro llamas aparte a Cristo y lo increpas y te escandalizas: "¡Eso no puede ser, Señor!, ¿cómo vas a subir y sufrir todo eso?". Sin duda que era buena voluntad la de Pedro, desde luego que lo seguía con tanto sacrificio y pobreza; sin embargo, no había entendido a pesar de que sus labios acababan de pronunciar la proclamación del mesianismo que tanto esperaba Cristo. ¡Qué desilusión, no me ha entendido! y le dijo una palabra dura: "¡Apártate, Satanás!". Eso es para Cristo todo aquel que quiere predicarlo sin cruz, sin sacrificio.

Satanás fue el que tentó a Cristo en el desierto: "Si eres el Mesías, convierte estas piedras en panes". ¡Qué fácil te será que te crean y no estés aguantando tanta hambre!. "Si eres el Mesías, tírate del pináculo del templo y los ángeles te van a recibir. Si quieres el dominio del mundo, póstrate ante mí y me adoras". Cristo rechaza las tentaciones del maligno. Todo aquel que quiera botar la cruz del verdadero Mesías, es falso seguidor; no ha entendido el mesianismo verdadero. Es un mesianismo triunfalista, es un decir: "Yo soy cristiano pero no me quiero meter en líos". Es el de aquellos que formaban comunidades o eran catequistas, pero cuando han visto la hora de la persecución, corren a esconderse: "Mejor esperemos mejores tiempos". Es el de aquellos que dicen: "¡Prudencia, no se metan tanto, cuidado!". ¡Cuánto abunda este Pedro, Satanás, en nuestro tiempo!. Pero gracias a Dios hay también quienes como el otro discípulo dicen: "¡Vayamos en pos de Él y, si es necesario, muramos con Él!" Éstos son los que han comprendido que un Mesías no puede terminar su vida en un lecho de rosas, sino que tiene que caminar camino del Calvario con su cruz a cuestas, coronado de espinas, dando su espalda a los latigazos y morir en una cruz pobre, despreciado, desconocido.

El mesianismo sin cruz está muy de moda entre nosotros. Mesianismos sin compromisos, mesianismos facilones, mesianismos que, aun a los que están trabajando, quieren hacerlos retroceder. ¡Déjenlos!. Si ustedes son cobardes, dejen a los valientes que sigan adelante. Y que éstos, que han comprendido el verdadero mesianismo, nos conviertan a nosotros los cobardes y nos den la verdadera clave que Cristo va a dar al final cuando trate de sus seguidores. Pero mirémoslo a Él que no es que aconseja y se queda atrincherado, sino que va adelante: "¡Sígame y tome su cruz!".

b) Mesianismo político.

"Piensas como los hombres". Intereses de hombre.

Otro falso mesianismo hoy, también muy de moda, es cuando Cristo le dice a Pedro: "Tú piensas como los hombres y no como Dios". Tal vez hay buena voluntad en las liberaciones reivindicativas del pueblo, las organizaciones política populares; todo aquel que se preocupa por la justicia social, todo aquel que ve evidente las injusticias, el atropello por todas partes y tal vez lucha, porque esto no puede ser así. Hoy nadie puede ser insensible a lo que está pasando. Todos tenemos que tomar acción, pero que no vaya a ser una acción como la que Cristo le critica a Pedro: sólo preocuparse de los intereses de los hombres sin pensar en los proyectos de Dios. Por eso fallan muchas iniciativas y estrategias de la política actual; porque sólo piensan como hombre, sin trascendencia, sin mirar el proyecto de Dios como Cristo lo miraba: "Sí yo soy el liberador. Yo soy el Mesías que Dios ha mandado pero ante todo quiero respetar la voluntad de mi Padre: Padre, si es posible, quita de mí este cáliz, pero no se haga como yo quiero, sino como Tú". Ésta es la verdadera liberación: la que arranca de la voluntad de Dios y en Dios tiene fijos los ojos para no apartarse a un falso mesianismo, a una falsa liberación.

Diversas expectativas.

¡Cuánta opinión política había en tiempo de Cristo!. ¿Recuerdan cuando lo quisieron hacer rey?. Era una visión de Cristo. Recuerdan cuando ya para subir a la Ascensión, todavía sus discípulos le dicen: "¿Es ahora cuando vas a restituir el poder del reino de Israel?". Es la visión de aquella mujer madre de los dos apóstoles, Santiago y Juan, que le dice: "Cuando establezcas tu reino, te pido que sientes a mis dos hijos uno a tu derecha y otro a tu izquierda". Es decir, que los hagas ministros de ese reino. ¡Visiones políticas

Visión política es todo esto que hace pensar en Cristo como un liberador de la tierra. Así surgieron en tiempo de Cristo. ¡Qué parecidos los tiempos de Cristo a los tiempos de San Salvador de 1979!. Había muchas corrientes políticas, había grupos políticos populares; había también fuerzas armadas de la liberación; ahí están los zelotas, ahí está algún apóstol que también vino de la organización a formar parte del equipo de Cristo. Los tiempos son parecidos. En ese tiempo tan politizado, de un pueblo oprimido por el Imperio Romano, donde hay visiones de hombre nada más, Cristo tiene que predicar un reino de Dios. Tomemos en cuenta, hermanos, que a Cristo por encarnar una palabra de Dios en un pueblo politizado lo llamaron político, subversivo, anda subvirtiendo el orden desde Galilea hasta Jerusalén. Ésta era la sentencia que en definitiva preocupó a los políticos y al rey. Para arrancarle una sentencia a Poncio Pilato dijeron una razón política: "Si sueltas a éste, no eres amigo del César y todo el que no es amigo del César, lo vamos a denunciar". ¡Qué terrible la tentación política!, ¡qué tremenda la hora en que se pierde de vista la perspectiva de Dios!. Y Cristo, aunque pierda la popularidad ante estas organizaciones que sin duda lo quisieron manipular, llevarlo a su partido, prefiere quedarse solo. Pero no está solo el que está con Dios. El designio de la historia lo lleva a Dios y eso es lo que vence a la larga, no los inmediatismos políticos, no los inmediatismos reivindicativos.

Hay mucho de justicia que se pide ahora y lo apoyamos como Iglesia, como Cristo lo apoyó. El derecho de organización, nadie lo puede violar. La represión que quiere deshacer los grupos organizados hace muy mal, porque la organización es un derecho humano que nadie lo puede violar. Las reivindicaciones que esas organizaciones piden cuando son justas, hay que oírlas. No está el asunto en reprimir una manifestación que va pidiendo, tal vez, cosas justas, sino en oír qué dicen para saber atender por el bien común el clamor de un gran sector del pueblo. Por eso Cristo también apoya la justo, lo defiende. Todo aquello que el derecho humano, que Dios, le ha dado, tiene que ser defendido; pero también Cristo no se deja manipular, no se deja parcializar.

Yo quisiera aquí hacer un llamamiento a los queridos cristianos. No les está prohibido organizarse. Es un derecho y en ciertos momentos, como el de hoy, es también un deber. Porque las reivindicaciones sociales, políticas, tienen que ser no de hombres aislados, sino la fuerza de un pueblo que clama unido por sus justos derechos. El pecado no es organizarse, el pecado es, para un cristiano, perder la perspectiva de Dios. Si van cristianos a organizarse, no vendan su fe en Dios por los intereses políticos de la organización. Mantengan su fe limpia en el Señor.

Desde esa fe, iluminen en el diálogo con la organización las estrategias para que no pisoteen los sentimientos religiosos o nobles del pueblo. Sepan ser verdaderas voces del pueblo evangelizado por Cristo cuando hablan en el seno de sus organizaciones. Esto esperamos de los cristianos que, precisamente, tal vez, en una reflexión de la palabra de Dios encontraron su vocación política, como yo encontré mi vocación sacerdotal. El hombre político es una vocación y si Dios le ha dado es vocación tiene que secundarla porque Dios le pedirá cuenta de ese don que Él le ha dado. Pero según Dios, que Cristo le diga como a Pedro: "No pienses cono hombre nada más, piensa como Dios, tú, cristiano". Aquí me dirijo a todos, aun a los no organizados.

Dice el Concilio que el laico vive en el mundo junto con otros que no son ni cristianos, ni tiene fe, ni esperanza, pero el cristiano tiene que dar testimonio de la esperanza que lleva adentro, de la fe que lleva adentro. Nuestro bautismo nos ha comprometido con criterios evangélicos y no podemos juzgar el mundo con los pecados del mundo, con las injusticias del mundo. Un cristiano que se solidariza con la parte opresora no es verdadero cristiano; un cristiano que defiende posiciones injustas que no se pueden defender, sólo por mantener su puesto, ya no es cristiano. Busca las cosas de los hombres, ya no habla ni piensa de las cosas de Dios.

Es difícil, queridos hermanos, pero es necesario. El Señor ya lo ha dicho a Pedro con una grave reprensión para que todos lo entendieran. Hay un gesto, de esos gestos que San Marcos recoge con un sentido fino psicológico. Dice que cuando Pedro llevó a Cristo para reprenderlo, Cristo se vuelve a los apóstoles, le da media vuelta a Pedro, le da la espalda a Pedro y se dirige a los apóstoles y a la gente para decirles lo que le reprende a Pedro: "Tú eres para mí Satanás, tú eres un seguidor de los criterios del mundo, tú no quieres que yo sufra. Pero mi Padre sí me manda a sorber el cáliz del sufrimiento y de la pasión. Tú no hablas como pensamiento de Dios, sino como pensamiento del mundo. ¡Apártate, Satanás!. Y comenzó a instruir a la muchedumbre cómo debe de ser el verdadero seguidor de Cristo.

El primer mesianismo, no lo olviden, es un mesianismo sin cruz, sin sacrificio. El segundo mesianismo es un mesianismo político, sin perspectiva divina. ¡Se sufre mucho!. ¡Ya sé que sufren!. ¡Cuántos matados hay en estos momentos en los que luchan por las reivindicaciones del pueblo!. Ojalá que todos pudiéramos decir: "Murieron pensando como Dios". Qué triste sería decir: "Murieron, pero sólo pensaban como hombres". Yo quisiera la corona más bella para tantos héroes de nuestra hora, para tanto sensible a la cuestión social y política de nuestra hora. Bendito sea Dios que hay gente sensible a este momento. Pero sí quisiera elevarles esa sensibilidad como Cristo le quiso elevar a Pedro reprendiéndolo severamente.

No es mal querer cuando uno reprende, denunciar es un acto de caridad, es una corrección para decirles: Mira, no pierdas lo mejor por lo bueno. Es bueno lo que estás haciendo, pero si lo incorporas a Dios, a Cristo, es mejor todavía. Cómo quisiera que no me entendieran mal, sino que sintieran que mi pobre voz es la voz de un Cristo, de una Iglesia que se quiere solidarizar con sus esfuerzos reivindicativos, políticos, también. Pero que como Cristo yo no les podría decir: manipúlenlo todo al servicio de sus inmediatismos. Sino que les diría: miren, tengan paciencia y ordenen toda su estrategia, toda su política, toda su manera de proceder hacia una gran política, la de Cristo, hacia una gran reivindicación, hacia una gran redención; aquella que arranca al hombre del pecado, del egoísmo, aquella que nos va a dar hombres nuevos para las estructuras nuevas.

No queramos, como decía Cristo, remendar trapos viejos con pedazos nuevos. Eso es muchas veces la reivindicación de la tierra cuando no se renueva el hombre entero. Es el hombre entero que hay que rehacer para que cuando vengan las nuevas estructuras hechas por hombres nuevos, tengamos de verdad trapos nuevos, remiendos nuevos. O más hermosos todavía, "vino nuevo en odres nuevos". Que de verdad hagamos un Salvador nuevo, pero no sólo cambiando estructuras con odios y violencias que no conducen a ninguna parte. Comencemos por ver qué es lo que Dios quiere. Renovémonos por dentro y seremos los hombres más adaptados para esa santa revolución que Cristo ha traído: la de las bienaventuranzas, la del amor, la de la renovación, la de la paz sobre la justicia verdadera.

c) Mesianismos de fe muerta.

El tercer mesianismo falso es el de la segunda lectura, la lectura de Santiago, mesianismo de fe muerta, mesianismo que solamente aconseja pero no hace nada. Mesianismos sin sobras. Nos dice Puebla y yo lo cito en mi carta pastoral. A propósito, quiero decirles que ha comenzado a salir la pastoral pero como la semana fue bastante accidentada no me pudieron entregar toda la edición. Pero ya en estos primeros días de la semana sí tendrán a disposición el ejemplar de la pastoral, que se llama: "Misión de la Iglesia en medio de la crisis del país".

Cuando me refiero precisamente a un pecado dentro de nuestra Iglesia, la falta de unión entre los cristianos, tomo de Puebla un pensamiento que nos da la medicina; dice que "la medicina está en la opción preferencial por los pobres". Y dice Puebla: "No todos en América Latina nos hemos comprometido suficientemente con los pobres; no siempre nos preocupamos por ellos y somos solidarios con ellos. Su servicio exige, en efecto, una conversión y purificación constante en todos los cristianos para el logro de una identificación cada día más plena con Cristo pobre y con los pobres". Pero la conversión que Puebla exige no es verdadera si no es una conversión radical a la justicia y al amor a transformar desde dentro las estructuras de la sociedad pluralista, que respeten y promuevan la dignidad de la persona humana y le abran la posibilidad de alcanzar su vocación suprema de comunión con Dios y de los hombres entre sí. En otras palabras, lo que nos divide aún dentro de la Iglesia y, mucho más, afuera de la Iglesia, los tres círculos que Cristo nos ha trazado hoy, es una fe muerta. La división está metida pero es porque los hombres no nos hemos convertido al verdadero ideal de Cristo.

Y el verdadero ideal es el que nos señala precisamente la segunda lectura de hoy: la opción. Es decir, el escoger como porción de mi vida, el entregarme a un interés como si fuera mi propio interés, los intereses de los pobres. Esto es lo que Santiago llamaría: las obras que prueban tu fe. No digas que tienes fe si no te preocupas de estas conversiones sinceras del evangelio. No digas que tienes fe cristiana si tu modo de vivir no se sacrifica un poco para darse, como entregarse a una causa para hacer un país nuevo de verdad. No basta con criticar, como la comparación que trae Santiago: "Ven a un pobre andrajoso que entra hambriento y le dicen: caliéntate, tienes frío. Come, estás con hambre. Vístete, estás desnudo. Pero no le das vestido, ni calor, ni comida. Eso es fe muerta"; de buenos consejos; no nos hace falta ya. Lo que queremos son hombres que encarnen el consejo y lo realicen de verdad. Hombres, como Cristo decía: "Si tienes dos camisas, dale una al que no tiene. Si ves que a tu puerta llega un pobre andrajoso, no lo trates con desprecio. Ve qué haces por él y mira que está llegando a tus puertas el mismo reto de Dios. No desprecies a nadie, porque todo lo que hagas con él, conmigo lo haces -dice Cristo.

Este mesianismo de fe muerta es un mesianismo muy pernicioso. Muy pernicioso, que muchas veces por justificarse le hecha lodo a la Iglesia: "¡Ya se metió a comunista!". Porque siempre que tocamos la justicia social se nos califica de comunistas. Pero la justicia social es la que está pidiendo Santiago en su carta. Es una carta que valdría la pena leerla muy alto, sin comentario; y verían cómo Santiago habla mucho más fuerte que lo que se dice muchas veces en los púlpitos de nuestras Iglesias.

d) "Anticristo"

Quiero añadir a esta consideración de los falsos mesianismos, una respuesta a alguien que me preguntó hace poco y que me suplicó que dijera una homilía qué es el Anticristo. Pues aquí lo tienen: el anticristo es esto que estamos diciendo. Es el falso mesianismo, es el falso cristianismo. En las cartas de San Juan que es donde aparece esa palabra el Anticristo, es como un personaje o algo que personifica a una ideología, que al final de los tiempos va a entablar una lucha con Cristo para arrebatarle todos sus seguidores. Y ¡ay! del que se deje engañar. Pero no es necesario esperar hasta el fin del mundo; los comentaristas de ese término, el Anticristo, tienen muchas opiniones. Ya San Pablo -dicen- mencionó un Anticristo presente, y posiblemente se refería a los seguidores de Roma contra las comunidades cristianas. Como el Apocalipsis también menciona las fuerzas del mal. Pues bien, la encarnación, la personificación de esas fuerzas del mal, esto que Cristo le ha dicho a Pedro: "Tú no piensas como Dios, sino que piensas como hombre", ese pensamiento que le da la espalda a Dios, ese pensamiento de mundo, eso es lo que llamaríamos el Anticristo.

Tiene personeros, tiene organizaciones que lo encarnan muy bien. En nuestra patria es muy conocido el Anticristo. El Anticristo es aquel que va delatando la labor pastoral de nuestra Iglesia, el Anticristo es aquel que va denunciando al hermano campesino para estar bien con los de arriba. El Anticristo es todo aquel oreja de mis reuniones para irlas a mal intencionar... No esperemos, pues, un personaje mitológico. También Lutero y algunos de nuestros hermanos separados más furibundos llaman Anticristo al Papa, a la jerarquía católica. Es decir, el Anticristo es un término que se presta a muchas interpretaciones pero creo que la verdadera es ésta que nos han dado grandes comentaristas de la Biblia cuando nos dicen todo esto que les acabo de expresar: todo lo que se opone al verdadero Dios, todo lo que se opone al verdadero Mesías. No olvidemos que lo que me interesa más esta mañana es que quede clara la idea del verdadero Mesías, Dios que viene a salvarnos pero a salvarnos en el dolor.

3º LOS SEGUIDORES DEL VERDADERO MESIAS

"Después llamó a la gente... el que quiera venirse conmigo...".

¡Son todos ustedes, queridos hermanos!. "Después llamó a la gente aparte -dice San Marcos- y comenzó a instruir cómo debe ser el verdadero seguidor suyo. Y les dijo: El que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame". Tres incisos verdaderamente difíciles como una montaña.

"Negarse a sí mismo" es no darse gusto uno, no seguir sus caprichos, decirle no, a mi propio yo.

"Tomar su cruz". Leía un comentario muy bonito: no es precisamente la cruz en que murió Cristo. Eso ya era una reflexión cristiana. Pero antes de Cristo, los judíos marcaban con una tau, con una T, la frente o marcaban con un fierro que quemaba la piel con una especie de cruz para indicar -en sentido religioso- el arrepentimiento de un pecado o el seguimiento, la consagración a una persona, a un rey, a alguien, a quien seguían. Cuando Cristo dice: "Tomar su cruz" parece que quiere decir, no precisamente tomar la cruz material y cargarla, o simplemente cumplir el deber de llevar el sacrificio, sino que quiere decir también, dejarse marcar por mi ideología cristiana. Algo así como se marca un esclavo con un fierro para que no se pierda de vista. Así como se lleva una marca en la frente que no se puede borrar. Marcarse con la cruz como arrepentimiento, como conversión a Dios y como pertenencia a Dios del cual no me quiero desprender. Esto es seguir la cruz.

"Y sígame". ¡Qué hermoso es saber que cada sacrificio que yo haga, Cristo va delante de mí!. Leí en la catequesis una pequeña historia que me conmovió mucho cuando dice que un rey de Francia muy santo llamaba a su pajecito que lo acompañaba en noches de invierno a ir a visitar los templos, porque era muy fervoroso. Pero el pajecito, el sirviente, sentía frío en los pies en aquellas noches de invierno. Y que le dijo el rey: "Mira, procura poner tus piececitos donde yo pongo los míos". Y lo que sintió el sirviente es que había un calorcito agradable; donde el rey iba poniendo los pies no sentía frío, sino que sentí el cálido humor de alguien que hacía un milagro. ¿Será milagro, será leyenda?, pero en Cristo es pura verdad. Ver y seguirlo, ir en pos, ir siguiendo sus pasos. Donde yo pongo mi pie sé que ya los puso Cristo y ha dejado un gran calor de amor; porque aunque vea ahí señales de sangre, de espinas, de escupidas, de polvo, de dolor, sé que son los pasos del amor que va donde el Señor y que todo aquel que lo sigue no va siguiendo a un tirano, va siguiendo al Salvador, al verdadero Mesías. Esto es lo que Cristo dice de sus cristianos: "Niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame".

- El que quiera salvar su vida

Y como comentando lo de Pedro les dice: "El que quiera salvar su vida la perderá. Pero el que pierda su vida por mí y por el evangelio la salvará". Esta es una frase profunda de Cristo que nos dice como él avisora en la existencia humana un horizonte escatológico. Tu vida no terminará con la muerte, tu vida no se circunscribe solamente a la historia, más allá de la historia está lo principal. El que sabe ganarse ese horizonte escatológico, vale la pena que arriesgue hasta su propia vida porque no la perderá. En cambio el que no la arriesgue, el que quiera estar demasiado bien, el que quiera salvar su vida, eso quiere decir la expresión: estar bien, salvar la vida, no comprometerse, no meterse en líos, en problemas, pues ése la va a perder. Hermanos, y ésta es una sentencia de Cristo. Yo creo que vale la pena pertenecer a una Iglesia.

Yo quiero terminar mi reflexión homilética con esta palabra que siempre me ha conmovido mucho en el Concilio Vaticano II. Cuando habla de la Iglesia, pueblo de Dios: "Como Cristo realizó la obra de la redención en pobreza y persecución, de igual modo la Iglesia está destinada a recorrer el mismo camino a fin de comunicar los frutos de la salvación a los hombres. Cristo Jesús, existiendo en la forma de Dios, se anonadó a sí mismo, tomando la forma de siervo, y por nosotros se hizo pobre, siendo rico. Así, también, la Iglesia, aunque necesite de medios humanos para cumplir su misión, no fue instituida para buscar la gloria terrena, sino para proclamar la humildad y la abnegación, también, con su propio ejemplo". Y al final dice: "La Iglesia, pues, va peregrinando entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios, anunciando la cruz del Señor hasta que venga. Está fortalecida con la virtud del Señor resucitado para triunfar con paciencia y caridad de sus aflicciones y dificultades, aunque sea entre penumbras, hasta que se manifieste en todo el esplendor al final de los tiempos".

El verdadero Mesías todavía no se ha revelado. El Mesías que conocemos es en la fase de la historia, al que la Iglesia trata también de imitar en el sufrimiento y en la pobreza. La verdadera gloria del Mesías será cuando Dios recoja todo lo glorioso que ha dejado en la historia y bote todo lo superfluo, los pensamientos de hombre nada más, para hacerse el rey glorioso, que con su Iglesia gloriosa se gloriará para siempre en la felicidad. ¡Ojalá hermanos!. Éste es mi afán: hacer una Iglesia que verdaderamente responda a las ansias de Jesucristo, que cuando se sintió proclamado Mesías, Él aclaró cuál es el verdadero mesianismo y denunció los falsos mesianismos.

¿Será así nuestra Iglesia?.

HECHOS DE LA SEMANA

Revisemos nuestra historia, y perdonen el tiempo. Alguien decía: "¿Por qué predica tan largo?. Pobrecitos los que están de pie". Les digo yo: "Yo también estoy de pie". Yo sentiré cuando ya estemos cansados". Aguántense un poquito; y si no hay bancas, pues, hay suelo y hay donde estar a gusto. Pero sí me gustaría interesar este momento porque para mí es el más importante de la semana, en que la Iglesia cumple su misión aquí en la Arquidiócesis, y gracias a la bondad de ustedes, que me escuchan; pues, entre ustedes y yo, hacemos esta homilía que lleva la vida de nuestra Iglesia y la vida de nuestro país.

EN NUESTRA ARQUIDIOCESIS

Quiero recordar con cariño y solidarizarme fielmente con los sacerdotes asesinados. Investigaciones de nuestro Arzobispado y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA nos dejan claro que los padres Rutilio Grande, Alfonso Navarro, Rafael Palacios y Alirio Napoleón Macías no fueron asesinados por grupos de izquierda, sino por la UGB o agentes vestidos de civil. En cuanto a los otros sacerdotes, Neto Barrera y Octavio Ortiz, es claro que perecieron en poder de agentes de seguridad.

Yo encontré a la mano la carta en que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA pide a nuestro gobierno una explicación del caso 2336. Es el caso del asesinato del Padre Navarro. Y nuestro gobierno contestó a la OEA: "Sobre este reprochable hecho, la organización clandestina Unión Guerrera Blanca (UGB), de ultraderecha, se atribuyó haber cometido el hecho, como lo dio a conocer por noticias que subrepticiamente hizo llegar a los periódicos... publicadas el 13 de mayo de 1977 y de lo cual remito a usted fotocopia". El mismo gobierno responde a la OEA que el Padre Alfonso Navarro no le mató la izquierda sino la UGB.

Por no prolongarme me basta mencionar ese caso y decir que otra versión acerca de estas muertes dolorosas de nuestros queridos hermanos sacerdotes es falsa, infundada, encubridora y cómplice de los asesinos...

Con esta ocasión, más que el respeto a los sacerdotes difuntos, yo quiero expresar mi solidaridad con los sacerdotes, religiosas y demás agentes de pastoral que están en peligro sus vidas. Solidarizarme porque sé que sus actuaciones y enseñanzas responden a las exigencias de una Iglesia que nos pide, cabalmente, lo que hemos meditado hoy: un compromiso con el verdadero mesianismo de Cristo, que lleva, como Cristo, a las fronteras de la muerte, ¡hasta el Calvario!. Y les diré a los queridos sacerdotes, religiosas y fieles que trabajan y viven este verdadero mesianismo: que no se desanimen; que nos apoyemos juntamente para seguir dando honor a Jesucristo y saber también representar en nuestra patria una Iglesia digna de este momento.

Han amenazado a otro sacerdote. Miren que bonita carta de una comunidad. Dice a propósito: "... es dar a conocer ante el pueblo salvadoreño la persecución de nuestra Iglesia por elementos identificados como UGB, ya que el 31 de agosto fue amenazado a muerte nuestro querido sacerdote Miguel Angel Flores por estos individuos que dicen pertenecer a esta agrupación, los cuales han dejado sesenta días de plazo para que cambie su actitud guerrillera y su forma de predicar. Y al no hacerlo será ejecutado; por lo tanto, nosotros estamos solidarios con nuestro Reverendo y aclaramos que es totalmente falso, solamente pensamos que son las mismas acusaciones que le hicieron a nuestro Señor Jesucristo diciéndole que era un agitador y alarmante del pueblo. Pero consideramos que el mismo Cristo dijo: "Si lo han hecho con el leño verde ¿cómo no lo van a hacer con el palo seco?". ¡Preciosa consideración de una comunidad humilde base!.

También quiero solidarizarme con la petición que los sacerdotes, religiosos y religiosas dirigieron a la Conferencia Episcopal de El Salvador suplicándole: "Que se ordene a los sacerdotes y religiosos que se abstengan de difamar, en homilías y reuniones, a los sacerdotes y sus colaboradores pastorales"... Esto es más importante. Suplicaban también: "Que se hable directamente con las personas de las que se recibe alguna queja por parte de las autoridades civiles y militares, para que puedan dar explicación de su trabajo apostólico y comprobar la veracidad o falsedad de dichas acusaciones". Siempre pedíamos esto cuando expulsaban y maltrataban a nuestros sacerdotes. Tienen su jerarquía; entiéndanse primero, dialoguen para aclarar la situación de este acusado.

Me la remitieron a mí pero es una carta que el clero dirigió a la Junta de Gobierno de Nicaragua junto con otros gobiernos de América Latina. Creo que pueden conocer a través de estas líneas los pensamientos del gobierno de la hermana República de Nicaragua cuando dice, contestándole a los sacerdotes: "Después de muchísimos años de intensa lucha para establecer un gobierno de justicia en nuestro país y después de tantos años de presenciar, de ser testigos de tanta sangre derramada en nuestra patria, pueden sentirse seguros de que sabemos comprender todos los sufrimientos y las inquietudes tanto de la Iglesia Católica salvadoreña como del pueblo salvadoreño en general. Ustedes son testigos de lo que nos ha costado llegar a esta etapa de la revolución y ahora que ya hemos llegado, podemos asegurarles que estamos dispuestos no sólo a solidarizarnos con todas las causas justas sino a poner todo lo que esté de nuestra parte para ayudar a todos los pueblos que sufren y para que los derechos humanos sean respetados en cada rincón de la tierra".

Quiero denunciar el hostigamiento psicológico que se está haciendo al gerente de nuestra emisora YSAX. Ya son dos noches que llegan grupos con actitudes amenazadoras. Quiero recordarles que el mismo Señor Presidente proclamó que una de las señales de libertad es que nuestra emisora, a pesar que -dice él- siempre está acusando al gobierno, la ha dejado en libertad y la respeta. Creo que esta palabra hay que respetarla porque nuestra emisora quiere hacer el honor al derecho de libre expresión... Y que nuestro gerente de la YSAX no es el autor de la ideología, sino un administrador del pensamiento que allí se quiere difundir.

Quiero resguardar, si mi palabra puede hacerlo, la seguridad del estimado Dr. Roberto Cuéllar, director de la oficina de Socorro Jurídico. A él también lo están hostigando con una guerra psicológica hasta el punto de haber regado ayer la noticia de que había sido ametrallado. Lo cual es falso, y sí quisiera que se respetara una institución que ha hecho tanto por el pueblo, que ha mediado en muchas huelgas, ha llevado a solución, con su asesoramiento, a muchas circunstancias difíciles. Nuestro Socorro Jurídico es un servicio leal a los derechos humanos para dar voz, precisamente, a los que no tienen voz. ¡Respetémoslo, por favor!.

Tengo que lamentar en esta semana el destierro de otra religiosa, Sor Judith Chávez, que trabajaba en El Paraíso de Chalatenango. Venía de Costa Rica, de una reunión de su congregación y sólo le dieron veinticuatro horas para salir por el otro lado para Guatemala. Le quitaron el pasaporte y se lo iban a entregar allí en la frontera. Creo que puedo dar testimonio de su trabajo que no es de temerse, sino que es una verdadera promoción cristiana de nuestro pueblo, así como lo dije de las hermanas que trabajaban en Arcatao.

Las hermanas que trabajan en Arcatao. De las cuales me dice el Ministro de Defensa, contestando a la carta: "... existen evidencias de que su trabajo no están enmarcado dentro del ministerio pastoral como debía de estarlo. Pero esto es competencia de otro ministerio por lo cual prefiero no entrar en detalle". Queridos hermanos, ¿con qué derecho puede juzgar los límites de una acción pastoral un militar?... Y si en mi carta que yo le mandé, decía que garantizaba el trabajo que yo mismo he presenciado allá, esta respuesta es ofensiva, porque prácticamente me dice que estoy mintiendo. Pero puedo ratificar que el trabajo de las hermanas es auténticamente pastoral y que cualquier atropello que se les haga será considerado objetivamente un nuevo tipo de represión a nuestra Iglesia. Que se crea al pastor, que se tenga confianza en su criterio para llevar la pastoral de su diócesis. Si no estamos juzgando, y también que se justifica la recomendación de la OEA: de una sistemática persecución a la Iglesia.

En este campo colocamos la calumnia que nuevamente recibe el Colegio Sagrado Corazón, como si allá se diera indoctrinamiento marxista a las alumnas. ¡Qué ridículo, en las clases de matemáticas!. De acuerdo estamos con la investigación como ellos piden, pero que sea una investigación verdaderamente inteligente, imparcial. Lo que pasa -les acabo de leer el pasaje de Puebla- es que no nos queremos convertir a la verdadera opción preferencial por los pobres. Y todas aquellas instituciones o pastorales que ya lo están haciendo tratan de mentalizar, con unos criterios evangélicos, la mente de sus alumnos para que cambiemos, para que transformemos esta sociedad pecaminosa de injusticia social en un orden más justo; esto no es sembrar marxismo, sino, simplemente, sembrar la justicia social y la mentalidad del evangelio en aquellos que le han confiado. Por último, diríamos: si no hay confianza en el colegio ¿para qué tienen ahí sus niñas?.

Visitas a las comunidades

En el cantón Araditas de Aguilares y El Paisnal estuve el domingo pasado para animar el espíritu que es muy bueno en aquellos lugares, sobre todo, ante el asesinato del catequista Jesús Jiménez; y visitar también la tumba muy querida del Padre Grande.

Estuve el lunes con Cursillos de Cristiandad y les pedí una colaboración para la pastoral urbana. Es decir, que me ayuden a planificar los medios como podemos hacer una evangelización más eficaz en el ámbito de la ciudad.

Las carmelitas de San José se entenderán con Catholic Relief Services para continuar una obra muy buena en la colonia Utila de Santa Tecla. Una obra de promoción de la mujer campesina.

Las hermanas pasionistas y el Colegio de la Divina Providencia que ellas dirigen ofrecieron una misa por el eterno descanso del Ingeniero José Mauricio Flores Aparicio, que murió asesinado, como ustedes saben, uno de estos días. Les dije que era un signo de la hora trágica de nuestra patria. Allí oramos juntos a la cruz de Cristo que ellas veneran como fiesta patronal. Igual condolencia a su familia.

Condolencia a una gran colaboradora de la Iglesia a la señorita Elsa Herrera por la muerte de su mamá. Así como a otra gran colaboradora y amiga, allá en Santa Elena, la señorita Luisa Arévalo por su padre, Pedro Jesús Arévalo, en el aniversario de su muerte.

En la colonia Dolores celebramos ayer la Fiesta Patria, ya que pasa un poco desapercibido que el 15 de septiembre es también el día de la Virgen de Dolores. Les invité a que la oración que hacíamos allí como fiesta patronal, fuera una oración por toda la patria; que miráramos en la figura de la Virgen, al pie de la cruz, la imagen de la patria expresada en tantas madres dolorosas que ahora lloran el desaparecimiento, el asesinato, la muerte de tantos hijos.

Esta noche, a la 7, será la toma de posesión del párroco de San Francisco Mejicanos. Equivocadamente lo señalé para el domingo pasado, pero es para hoy, a las 7 p.m.

En El Calvario continúa ocupada la Iglesia. Como quiero ser eco de las comunidades, yo les transmito literalmente una nota que me han mandado de la Parroquia de El Calvario: "Las asociaciones y fieles en general de la parroquia de El Calvario, San Salvador, protestan enérgicamente por la ocupación violenta de la iglesia y casa cural por parte de los elementos del Bloque Popular Revolucionario el domingo 9 a las 8 a.m. Deploran y repudian tal actitud de estos elementos que exigieron la entrega de las llaves de la Iglesia y del convento, coartando la libertad debida y de trabajo pastoral de los sacerdotes; demandan la desocupación de los locales, siendo que ya el pueblo está consciente de las exigencias de la agrupación".

Al mismo tiempo un grupo de ocupantes de iglesias justifica las tomas de iglesias. Se publicó en un periódico este comunicado de las Ligas Populares 28 de Febrero, donde dice que: "...al pueblo se le reprime salvajemente y por esto, la falta de libertad de expresión y de organización es la que nos empuja a recurrir a esta toma de iglesias como manifestación de nuestros sentimientos", dicen. Dejan en claro que siempre han respetado los bienes materiales de los templos y el fervor religioso del pueblo. Quiero respetar ambas opiniones y ya he manifestado yo mi propio modo de pensar: que comprendo esta situación en que faltan cauces donde expresarse, pero también los grupos populares tengan en cuenta el mal que se hace al ocupar los templos. Ojalá que un diálogo abierto a los verdaderos intereses lleve a encontrar solución de carácter normal, racional; y no de carácter irracional, represivo, que es la violencia tanto del Estado como de las respuestas. Está creando más sangre y más confusión entre nosotros.

Se publica la cuarta carta pastoral.

Quiero agradecer las expresiones del Ingeniero Duarte en una entrevista acerca del ministerio del Arzobispo.

EN LA IGLESIA UNIVERSAL

Ahora, de esta Iglesia nuestra con su problema típico, nos elevamos a una Iglesia universal en la cual entramos en comunión.

El Papa -y yo les suplico hacer nuestro este deseo- pide oraciones para que sea un éxito su viaje a Irlanda y a Estados Unidos. En las Naciones Unidas pronunciará un discurso ante 152 naciones. Recordamos con cariño las palabras tan sabias del Papa Pablo VI en las Naciones Unidas. Decía: "Nos consideramos el mensajero que desde hace veinte siglos recibió de Cristo: Predicad a todas las naciones. Y este es el día en que estamos predicando a todas las naciones". Por eso, el Papa ha dicho que su discurso y su visita será una continuación de la visita que hizo su antecesor.

En Colombia los obispos han hecho reclamos que yo los traigo a cuentas porque están muy de acuerdo con lo que aquí estamos diciendo. La conferencia episcopal en Colombia reconoció que en ese país se han de hacer grandes sacrificios, y que los que tienen más deben renunciar al exceso de ganancias para entrar en un proceso de distribución más equitativa de la riqueza nacional.

También en Chile ha habido actitudes de solidaridad con los desaparecidos y con los que sufren.

EN LA VIDA CIVIL

Tenemos que lamentar una semana de tremendas violencias: asesinatos de 20 personas ya sea que militan o simpatizan con alguna organización; más de 30 heridos; 8 asesinados por motivos no políticos, entre ellos una niña de siete años.

En San Martín se asesina a Jesús Fabián, mientras con otros siete compañeros ponían mantas pidiendo la desocupación del cantón Tres Ceibas. Testigos aseguran que se procedió demasiadamente con violencia, que no se dio tiempo ni de capturarlos y que se mató así a una persona innecesariamente.

Las FPL, según los periódicos, asesinaron dos personas y explotaron bombas en la alcaldía de Sacacoyo y de Coatepeque. El ERP, según informaciones, ametralla casa cuartel de Sonsonate, hiriendo a un guardia nacional, y el puesto de guardia de Soyapango.

Se secuestra al Señor Jaime Batle, no se sabe por quién. Se reportan atropellos a símbolos de la patria, se pisotea la bandera.

Se reprime una manifestación del BPR el 14 de septiembre. En la desbandada el BPR quema buses y carros. Han llegado a nuestra vista fotografías y testimonios de la agresión de los cuerpos de seguridad, que por otra parte los negaban oficialmente.

Varios familiares de los adolescentes que fueron masacrados en la carretera del Cuco han pedido al Arzobispado que se pida justicia para este crimen. La policía de San Miguel ha hecho promesas de investigar "exhaustivamente". Pero ya la palabra nos suena muy huera, siempre que se dice esto. Ojalá que de veras la justicia en nuestro país tome más cartas en el asunto.

Con el asesinato de los profesores Juan Antonio Hernández y Eusebio Orlando Córdova Ulloa, asciende ya a 30 el número de maestros asesinados este año.

En la huelga de Cartotecnia hay rehenes a quienes el BPR no permite ver. Sus familiares han pedido la intervención del Arzobispado. Quiero decirles, si esta palabra llega a los responsables, que procedan con humanidad y que tengan en cuenta las angustias de estas familias.

Lo más triste en todo esto, hermanos, es que a pesar de ver la situación que crece en violencia, no vemos el ánimo de unos cambios estructurales que son los necesarios.

Algunos cañeros, algodoneros, cerealeros y ganaderos fueron a la Asamblea a manifestar que no pueden pagar el aumento de la alimentación de sus trabajadores. Algunos cafetaleros también piden que no se aumenten los impuestos. Y se defienden diciendo que no es ningún pecado grave dedicarse a estos cultivos. Había que distinguir entre grandes y pequeños agricultores. Naturalmente, los que cultivan en más grande serían también más afectados en impuestos que los pequeños que tienen menos ganancia. También estamos de acuerdo en que las situaciones hoy no son tan bonancibles como en otros tiempos, pero lo que nos preocupa es que el que sufre el hambre es el campesino y que tienen que ver por esta dignidad del hombre.

El gobierno mismo reconoce el problema de la desnutrición de nuestro pueblo. El pecado no está en dedicarse a uno u otro cultivo, sino en despreocuparse del hombre, de sus derechos, de su organización, de la dignidad de su familia, etc.

El colmo es que algunos diputados consideran denigrante la expresión de que nuestro campesino sólo come tortilla y frijol, pidieron que se suprimiera ese párrafo del decreto para no dar una mala imagen en el exterior. Yo digo que si no se quiere dar una mala imagen, lo que hay que cambiar no son las palabras sino la misma realidad.

Todo esto nos indica la necesidad de tomar conciencia de la necesidad de los cambios estructurales que tanto pide nuestra situación. Mientras no se tenga el valor de ir a la raíz de estos males, siempre existirán estos males.

PENSAMIENTO QUE NOS LLEVA AL ALTAR

Volvamos a nuestra reflexión evangélica y oigamos al Mesías, que si es cierto que viene con toda la potencia de Dios a salvar al mundo, cierto que también necesita pasar por el dolor, por la prueba, por el sufrimiento.

Hagamos de nuestra cruz, de nuestro sacrificio, una fuerza redentora que no nos inspire nunca la venganza, la violencia, el odio, sino que llamados por el amor de Cristo, que por amor nuestro sufrió todas las humillaciones de su mesianismo verdadero, seamos capaces de seguirlo a través de esa cruz como Él nos invita. Así haremos que por el camino verdadero que Dios quiere, restableceremos esa paz sobre justicia que tanto necesita nuestro pueblo. Así sea...


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