Homilía XV Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo B (15 de julio de 1979)

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Ciclo B
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Homilía de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, XV Domingo del Tiempo Ordinario CIclo B, 15 de julio de 1979...

Homilía XV Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo B
15 de julio de 1979

Amós 7, 12-15
Efesios 1, 3-14
Marcos 6, 7-13

Queridos hermanos, estimados radioyentes:

- Será un homenaje a la Virgen del Carmen

Mañana es un gran día para la devoción popular, es el día de Nuestra Señora del Carmen. Yo quiero dedicar esta reflexión de hoy como un homenaje a esa devoción de nuestro pueblo, invitando a todos ustedes, a que miremos en María el modelo de nuestros compromisos cristianos.

- La Iglesia y María

Hubo en el Concilio Vaticano II una discusión bastante profunda acerca del puesto que el Concilio iba a dar al tratado de la Virgen María, Madre de Cristo. Algunos padres muy devotos de María querían que fuera un tratado aparte, un documento aparte que tratara de la Virgen. Otros, con una visión eclesiológica más promovida y desarrollada, decían que la Virgen María no debía separarse del tratado de la Iglesia y que debía ser un capítulo más en la Constitución sobre la Iglesia. Los que siguieron el Concilio en sus deliberaciones recordarán cómo se publicaron, como siempre, cosas desatinadas como si unos fueran devotos de la Virgen y otros no. A pesar de las apariencias, venció la opinión de que el tratado de María tenía que coronar el tratado de la Iglesia. No se trata de dos tratados distintos, sino que es una sola cosa: la Iglesia y María.

Así pudo escribir el Concilio, en el último capítulo de la Constitución sobre la Iglesia dedicado a la Virgen, esta hermosa observación: "Proclamada María como miembro excelentísimo y enteramente singular de la Iglesia y como tipo ejemplar y acabadísimo de la misma Iglesia en la fe y en la caridad, y a quien la Iglesia Católica, instruida por el Espíritu Santo venera como a Madre amantísima con afecto de piedad filial...". Por eso quedó la reflexión sobre la Virgen María en el Documento de la Iglesia, porque la Iglesia, nosotros que somos la Iglesia, miramos a María como el tipo -una palabra que expresa el paradigma, el modelo- aquella persona en la cual la Iglesia ha realizado sus ideales. María es el modelo y hacia ella, parecerse a ella, se orienta el trabajo de la Iglesia. El día en que cada católico se propusiera parecerse a María como miembro de la Iglesia, tendríamos la Iglesia soñada, la Iglesia ideal. Mirémosla hoy, con motivo del día del Carmen.

- En María aprendemos a vivir nuestras prerrogativas y responsabilidades de Iglesia

Las reflexiones bíblicas que nos presenta la liturgia de la palabra este domingo se prestan para poner en María la mira de nuestras aspiraciones y ser como ella, porque sólo así podemos ser como Cristo nos pide en el evangelio de hoy. Ella, siendo el modelo de la Iglesia, realiza las prerrogativas, los deberes de la Iglesia en el mundo.

- Hoy las lecturas nos iluminan nuestra prerrogativa de profetas

¿Cuál es la prerrogativa a que se refiere hoy la lectura bíblica?. Pues, continúa como el domingo pasado, con el tema del profetismo, y el mismo Concilio dirigiéndose a ustedes los laicos, los que no son sacerdotes ni religiosos: ustedes casados, ustedes gente en el mundo, ustedes que forman la mayor parte de la Iglesia, los bautizados, oigan lo que dice a este respecto:

"Cristo, el gran profeta que proclamó el reino del Padre con el testimonio de la vida y con el poder de la palabra, cumple su misión profética no sólo a través de la jerarquía que enseña en su nombre y con su poder, sino, también, por medio de los laicos a quienes, consiguientemente, constituye testigos y les dota del sentido de la fe y de la gracia de la palabra, para que la virtud del evangelio brille en la vida diaria, familiar y social". Lo que quiere decir es que así como María es el prototipo de la Iglesia, también cada seglar, cada padre de familia, cada laico, cada hombre, cada mujer, tendría que capacitarse para realizar en el mundo como laico, una función profética; y les ha dado también la gracia de la palabra. La palabra sencilla del padre de familia que aconseja, del amigo, del esposo; toda esa palabra amorosa, eficaz, si va ungida del sentido de la responsabilidad profética, ¡qué eficaz sería para que el reino de Dios se implantara en la familia, en el gobierno, en el comercio, en la economía!.

Es grave esta responsabilidad profética que ustedes tienen como pueblo de Dios y, yo, como jerarquía; en el nombre y con la autoridad de Cristo, el gran profeta, ustedes y yo formamos, dentro de nuestra propia vocación, la misión profética de la Iglesia. María, tanto para ustedes pueblo de Dios, es una laica; María no es sacerdote ni religiosa; María es una esposa, María es una medre de familia, María es una mujer seglar. Allí estuviera sentada en las bancas de la Catedral como una de estas mujeres que me escuchan y no la distinguiría. Pero su corazón lleno de este carisma profético absorbía las palabras del gran profeta, Jesucristo su hijo, para realizarlas con el amor, la fe, la caridad, con la valentía y la entereza con que un seglar tiene que ser profeta también en el ambiente en que le toca vivir.

Ofrezcámonos a María, Nuestra Señora del Carmen, más que vestir un escapulario, a veces sólo por rutina. Si lo vestimos como una convicción de nuestra alianza con María, ¡magnífico!, pero no tomemos el escapulario sólo como un pasaporte: que el que muera con él se va a salvar. ¡Mentira!, si no hace la voluntad del Padre aunque diga: "¡Señor, Señor!", no se salvará. La misión profética, María me la enseñará y, entonces sí, su santo escapulario será una consigna de mi encadenamiento, de mis compromisos, no tanto con ella, que también ella es esclava del Señor, sino con el Señor.

CRISTO NOS HA CONFIADO UNA MISIÓN PROFÉTICA

1. Las condiciones del verdadero profeta

2. Los falsos profetas

3. ¿Cuál es nuestro mensaje profético?

1. LAS CONDICIONES DEL VERDADERO PROFETA

a) Escogido por Cristo

¿Cuáles son las condiciones del profetismo auténtico?. No tenemos más que volver a repasar el evangelio de hoy donde Cristo nos presenta la figura del apóstol enviado como profeta. Todos nosotros somos por el bautismo la continuación de este mensajero de Dios en el mundo.

- Vocación - misión - autorización

Les dice Cristo en su evangelio de hoy: "Dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos, los llamó y los envió de dos en dos". Esto es lo primero. Un sentido de autorización de parte de Cristo. El domingo pasado ya mencionábamos que todo profeta tiene que tener una vocación, una unción, una misión. Tal aparece hoy cuando ya se trata de los profetas del Nuevo Testamento. Los llamó: "No fuisteis vosotros los que me escogisteis. Yo os escogí". El profeta es un escogido de la iniciativa de Dios y lo envía. Sólo puede predicar el que es enviado. Sólo puede decir "Esto manda decir el Señor" el que ha oído al Señor que le dice: "Ve y dile a ese pueblo". Y la autorización, de allí depende la categoría de la misión profética, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos.

- Superioridad del apóstol ("representante" de Cristo) sobre el profeta del Antiguo Testamento

Resulta que los profetas del Antiguo Testamento recibían esa misión, pero los apóstoles recibieron de Cristo una misión, una autorización que los identifica con el que los envía. Son "representantes" de Cristo: "El que a vosotros desprecia, a mí me desprecia, y el que a vosotros atiende a mí me atiende". Hay una autorización más íntima entre nosotros, pueblo de Dios, con Cristo, que entre el profeta del Antiguo Testamento y Dios. Ellos eran mensajeros, nosotros como pueblo de Dios no sólo somos mensajeros, sino Cristo va como inserto en la vida de este pueblo de Dios y es Él el que habla.

b) Sentido comunitario ¿Qué otra condición señala el evangelio hoy?. Un sentido comunitario. Mandólos de dos en dos y les dijo que se hospedaran en la casa de una familia, en el pueblo. Y predicarían en el pueblo. Si el pueblo acepta, la paz vendrá a ese pueblo, pero si el pueblo los rechaza, que se vayan, que ese pueblo, el pueblo, es el que será cómplice de que no sea recibida allí la fe. Entonces les dice: "Sacudan allí el polvo de sus sandalias para probar su culpa". El pueblo que ha rechazado al profeta que envió Cristo, que no quiso como comunidad aceptar el mensaje para formar una sociedad, una fraternidad que no sea la convivencia de lobos contra lobos, de gente que se tiene miedo una con otra, sino que acepta el mensaje de la fraternidad cristiana, será bendita; pero si no lo acepta, el signo de sacudir las sandalias es gesto de una reprobación de que Dios desahucia a esa sociedad.

Líbrenos el Señor de que nuestra patria, de la cual se puede decir en estos días lo que decía Cristo llorando desde el monte Getsemaní sobre Jerusalén: "¡Jerusalén, Jerusalén, la que matas a los profetas, cuántas veces he querido recogerte como la gallina recoge a sus pollitos y no los ha querido!. Por eso vendrá la venganza de Dios y no quedará en ti piedra sobre piedra". ¡Líbrenos el Señor de una maldición semejante!. Todavía es tiempo de que aceptemos no sólo como individuos, sino como fraternidad salvadoreña el mensaje de Cristo que nos está mandando a través del pueblo cristiano, digo, el pueblo profético. ¡Hay tanta gente santa en nuestro pueblo!, y ¡se ora mucho!. Sigamos pidiendo, hermanos, para que el Señor haga eficaz la palabra de sus profetas y sea escuchada, y no vaya a ser maldecido el pueblo por el Señor.

c) Espíritu de pobreza

Otra condición del verdadero profeta es la bella descripción que Cristo hace cuando les da unas normas tan concretas y tan sencillas.

- Figura de un peregrino

Les encargó que llevaran un bastón y nada más. Ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias pero no una túnica de repuesto. Es decir, con comparaciones orientales, bíblicas, les está diciendo: vivan el espíritu evangélico de la pobreza. Esto quisiera yo resaltar esta mañana, más que todo cuando hay tanto sentido de egoísmo, de codicia, de envidias, de bienes materiales. Se pelean los hombres por estas cosas. Cristo les dice: déjenlas, preséntense con espíritu de pobreza.

- La libertad que nace del espíritu de pobreza

Porque, hermanos, nadie es tan libre como el que no está subyugado al dios dinero, y nadie es tan esclavo como el idólatra del dinero. Por eso, Cristo quiere romper la coyunda de esa idolatría y les dice: no se preocupen, confíen en la Providencia que dará pan, dará vestido, dará lo necesario. Vayan a predicar el reino de Dios, no por ganar dinero; este es un mal negocio.

- El profeta Amós, que sale en la primera lectura, sintió tanta libertad cuando un falso profeta, más interesado del dinero que del reino de Dios, le dice: "Vete a comer tu pan allá en tu tierra, no vengas a profetizar aquí, no me estorbes. Este es el santuario nacional". Y el profeta Amós le contesta con una serenidad que sólo puede dar la pobreza: "Yo no soy profeta ni hijo de profeta, yo no tengo una profesión que se llame profeta; yo no soy más que un pastor, un sembrador de higos, yo soy un hombre raro del desierto. Fue el señor que me sacó de mi rebaño y me dijo: ¡vete a profetizar a mi pueblo de Israel!. No vengo aquí por negocio ni por comer pan, vengo porque Dios me ha mandado; yo tengo suficiente con mis vaquitas y mis higos. No necesitaba exponerme a estas humillaciones que tú, por sentirte grande en el santuario nacional, me diriges a mí, el pobre campesino". Esta es la libertad de los verdaderos grandes que son los pobres de espíritu evangélico.

- Cuando Pablo VI hablaba de la renovación de la Iglesia, sólo señaló dos virtudes necesarias para nuestro tiempo: la caridad y el espíritu de pobreza. Y analizando por qué conviene hoy que la Iglesia y los cristianos vivan el espíritu de pobreza, dice esto: "Pensamos que la liberación interior producida por el espíritu de la pobreza evangélica...". ¡Fíjense qué hermoso!: "la liberación interior que da el espíritu de pobreza". Porque no basta no tener cosas. Hay gente pobre que no está liberada interiormente, busca con codicia, odia al que tiene resentimientos. Todo eso no es liberación de la pobreza, no basta ser pobre no teniendo bienes, sino que el verdadero pobre ha roto las cadenas interiores.

Dice el Papa: "porque con esa liberación interior nos sentimos más sensibles, más idóneos para comprender los fenómenos humanos vinculados a los factores económicos". Nadie es tan comprensivo de la necesidad del dinero como el que tiene espíritu de pobre, porque sabe que el dinero sí es útil, que no se puede prescindir de él pero como medio, no como fin; como servidor del hombre, no para que el hombre le sirva a él. No esclavo del dinero sino señor del dinero. Sabe, el que es pobre con espíritu evangélico, mejor que el rico, usar el dinero; sabe el sentido económico de la vida mejor que el que está esclavizado al dios dinero.

"También, dice el Papa, esa libertad interior de la pobreza dé a la riqueza y al progreso del que puede ser la riqueza generadora, el justo y severo aprecio que le conviene". Es decir, la riqueza es necesaria para el progreso de los pueblos, no lo vamos a negar; pero un progreso como el nuestro, condicionado a la explotación de tantos que no disfrutarán nunca los progresos de nuestra sociedad... no es pobreza evangélica. ¿De qué sirven hermosas carreteras y aeropuerto, hermosos edificios de grandes pisos si no están más que amasados con sangre de pobres que no los van a disfrutar?. El que es verdaderamente libre en su interior, aunque sea el que promueve las carreteras y los edificios, le sabrá dar el verdadero sentido. El verdadero sentido que el Papa llama un sentido justo y severo. Severo, esta es la palabra que falta: Una riqueza severa en el verdadero sentido de severidad para que el que la tiene sepa ponerla al servicio del bien común. Es lo que el Señor quiere con el Espíritu de pobreza: servir a los demás con todo el dinero que se tiene, con espíritu de disciplina, de autoseveridad.

Otra ventaja de la pobreza: "Dar a la indigencia el interés más solícito y generoso". Nadie comprende tanto al pobre como el que es pobre evangélico. Sabe lo que significa el hambre de la madre, del niño, del tugurio, porque él también vive, tal vez no en las condiciones físicas iguales, pero sí en una espiritualidad de pobre que lo hace comprender y compartir. Compartir también con el que no tiene y es solícito y generoso. No da como de arriba abajo, ya no es tiempo de paternalismos, es tiempo de fraternidad, de sentir que es hermano, que me interesa. El interés del pobre, del campesino, del que no tiene.

"Y, finalmente -dice el Papa- este espíritu de pobreza nos hace aptos para desear que los bienes económicos no sean fuentes de luchas, de egoísmos, de orgullo entre los hombres, sino que estén orientados por vías de justicia y de equidad, al bien común y, por lo mismo, más abundantemente distribuidos". Si no hay este espíritu que Cristo recomendó a los apóstoles, nuestra sociedad no se cambiará nunca. Por eso, ese mensaje de hoy, de Cristo enviando a sus apóstoles, no lo vemos como un recuerdo del pasado. ¡Ah, entonces no había capitales!, ¡entonces no había edificios que hacer!, ¡entonces no había carreteras que hacer!. Claro, que el progreso siempre ha sido un ideal del hombre, pero se convierte en egoísmo y en fuentes de rivalidades cuando no los anima este sentido de la virtud. Es una virtud cristiana el espíritu de pobreza, al que tenemos que convertirnos todos.

He traído también conmigo el documento de Puebla para que miren que la Iglesia es severa consigo misma. En el número 144 dice textualmente: "La Iglesia requiere ser cada día más independiente de los poderes del mundo, para así disponer de un amplio espacio de libertad que le permita cumplir su labor apostólica sin interferencias: el ejercicio del culto, la educación de la fe, y el desarrollo de aquellas variadísimas actividades que llevan los fieles a traducir en su vida privada, familiar y social los imperativos morales que dimanan de esa misma fe. Así, libre de compromisos, sólo con su testimonio y enseñanza, la Iglesia será más creíble y mejor escuchada. De este modo, el mismo ejercicio del poder, será evangelizado, en orden al bien común". Y me alegro, hermanos, de que nuestra Iglesia sea perseguida precisamente por su opción preferencial por los pobres, por tratar de encarnarse en el interés de los pobres y decir a todo el pueblo, gobernantes, ricos y poderosos: si no se hacen pobres, si no se interesan por la pobreza de nuestro pueblo como si fuera su propia familia, no podrán salvar a la sociedad...".

Hay otro número de Puebla que me interesa que lo conozcan para que miren la sinceridad con que la auténtica Iglesia está viviendo hoy. Hablando ya de la opción preferencial por los pobres, escribe Puebla esto: "La exigencia evangélica de la pobreza como solidaridad con el pobre y como rechazo de la situación en que vive la mayoría del continente -de modo que ya el ser pobre en la Iglesia es un gesto profético, es identificarse con la mayoría del continente- libra al pobre de ser individualista en su vida y ser atraído y seducido por los falsos ideales de una sociedad de consumo". ¡Cómo le interesa al pobre entender el espíritu evangélico de la pobreza!. Porque si hay enfermedad en el pobre y en la clase media para abajo, esta es la enfermedad más terrible: ser víctima de la sociedad de consumo, querer tener ya su televisor, querer tener ya también sus recepciones como las tienen los de más arriba; querer disfrutar la vida aún sin tener lo necesario para subsistir. El espíritu de pobreza será la mejor manera de conjurar esas tentaciones que aniquilan a la familia y la felicidad del hombre.

De modo que la Iglesia opta por los pobres, para enseñarles a los pobres el verdadero sentido del desprendimiento; pero, más aún, así pobre la Iglesia, con espíritu evangélico de pobreza, dice Puebla: "...el testimonio de una Iglesia pobre puede evangelizar a los ricos que tienen su corazón apegado a las riquezas convirtiéndolos de esta esclavitud y de su egoísmo" (Nº 1156). ¡Qué sabio es el Señor Jesucristo al decirle a los apóstoles: que vayan a evangelizar con la figura de un peregrino pobre!. Y la Iglesia de hoy tiene que convertirse a ese mandato de Cristo. Ya no es tiempo de los grandes atuendos, de los grandes edificios inútiles, de las grandes pompas de nuestra Iglesia. Todo eso, tal vez, en otro tiempo tuvo su función y hay que seguírsela dando en función de la evangelización, servicio, pero, ahora, más que todo, la Iglesia quiere presentarse pobre entre los pobres y pobre entre los ricos para evangelizar a pobres y ricos...

Y ya que en nuestro cariño filial a la Virgen le ha dedicado esta reflexión quiero mencionarla como Puebla la menciona también, citando precisamente al Papa, cuando en su homilía del santuario de la Virgen de Zapopan, recordaba que "De María, quien en su canto del Magníficat proclama que la salvación de Dios tiene que ver con la justicia hacia los pobres, parte también el compromiso auténtico con los demás hombres, nuestros hermanos, especialmente con los más pobres y necesitados y por la necesaria transformación de la sociedad". (1144). Son palabras textuales de Puebla y del Papa para que vean que la devoción a la Virgen no es alienante. Si mañana, día de la Virgen del Carmen, las muchedumbres corren a su imagen y a vestirse el escapulario, no olviden que María es, ante todo, una mensajera profética de Cristo y que en su cántico del Magníficat se acordó de los pobres, de los hambrientos y también dijo que Dios les pediría cuenta a los soberbios y a los orgullosos, a los ricos del mundo y los despediría vacíos si no se convierten a la pobreza de Dios.

Si amamos a nuestra Madre, ella es el modelo, el paradigma del seguidor del evangelio. El modelo de los pobres de Yahvé. María, la pobrecita; a la que el Cardenal Pironio llama: "La que visita a América con los pies descalzos, con un niño pobre que nos hace ricos, con un niño indigente que nos hace libres". Una gran devoción a la Virgen, pero así, hermanos, una devoción liberadora, una devoción de la Virgen que nos haga aprender de María la libertad con que ella hablaba. Una devoción de la Virgen que nos haga sentirnos frente a Dios no para implantar nuestro modo de pensar o nuestra falsa prudencia, sino que sepa dar su cara por Cristo cuando por la injusticia del mundo queda clavado en la cruz, y cuando todos huyen ella se queda allí junto a Él. Ella es la valiente de Jehová, la que defiende los derechos de Dios y del hombre aun cuando cuesta humillaciones y peligros.

2. LOS FALSOS PROFETAS

Ahora fijémonos en la primera lectura, se describe el triste papel del falso profeta. Era un pseudo-profeta, llamado Amasías. Tengamos en cuenta que Betel, donde este sacerdote ejerce, es un santuario rival de Jerusalén. Israel y Judea están divididos. Judea tiene su templo en Jerusalén, Israel tiene su templo en Betel. El reino del norte, Israel, ha florecido mucho, y sucede lo que pasa cuando la sociedad florece: hay muchos vicios, mucho lujo que es ofensa del pobre y el culto de sus santuarios se convierte también en un culto aparente. Allí manda Dios al pastor de Judea, a Amós, para que vaya a profetizar. Les invito a que ustedes mismos lean en las páginas breves de ese profeta Amós, la libertad con que se encara al rey Jeroboán II, anunciándole que no habrá paz si no hay justicia; que no se ordena mejor esa sociedad por el lujo, por la injusticia social; que ya es suficiente, que Dios vendrá con su día terrible y castigará. ¡Claro! Este lenguaje de reclamos estorba. Como si un pobre campesino se metiera en un baile elegante a amenazar, lo sacan inmediatamente. Así quisieron sacar al pobre Amós. Pero lo triste es que le hagan juego a la injusticia, a la opresión, al lujo desmesurado, al culto que no honra a Dios, sino que trata de quedar bien con la gente, que le hagan el juego los mismos sacerdotes del santuario de Betel...

- Oposición al verdadero profeta

¿Cuál fue el triste papel de Amasías?. En la lectura de hoy lo han visto. Primero, oponerse a la voz del verdadero profeta. "Vidente, vete, refúgiate en tierra de Judá, come allí tu pan y allá profetiza. Allá haz lo que quieras, aquí no". Como si Dios no fuera dueño de todo el mundo y pudiera enviar sus mensajeros a todas partes. ¡Cómo estorba en ciertos ambientes la palabra que Pablo VI nos ha mencionado hoy: "¡la severidad de la riqueza!". No se quiere oír más que un lenguaje que aprueba injusticias, atropellos. ¿De qué sirve un Foro Nacional si allí sólo se llama a la gente que piensa como ellos?. ¿De qué sirve no escuchar la voz del Señor?.

- Por intereses económicos

¿Qué otra cosa es el falso profeta?. Le dice el falso profeta a Amós: "Come allá tu pan". Esto es confundir la misión profética con los intereses económicos. Qué terrible es cuando la misión sacerdotal o profética se subordina al interés económico, cuando se ejerce el ministerio profético y sacerdotal subordinado a esos intereses sociales, económicos. Cuántas veces, queridos hermanos -y estoy hablando de ustedes los laicos que son pueblo profético de Dios-, logrando escalar un puesto en política ya no son los mismos que antes... ¡Cuántas traiciones tenemos que lamentar!. Aun, en el pudor de ciertas cartas que todavía conservan un dejo de amistad; me dicen: "usted comprende, yo no puedo pensar como usted porque si no me quitan el empleo, si no, no puedo tener esta ventaja que me han dado". Así tenemos una serie de subordinaciones como el profeta Amasías que pensaba que su gracia era ganarse el pan y pensaba que Amós iba también como un oficio. Pero se topó con el hombre independiente y libre: "Yo no trabajo por pan ni por dinero, yo vengo porque me ha enviado el Señor de Israel".

- Por intereses políticos

Y luego, también, subordina a intereses políticos cuando él le dice esto: "No prediquen aquí, que es la casa de Dios, porque este es el santuario real, el templo del país. Aquí hay que hablar como el rey quiere". Es la hora en que Amós se parece a Pedro: "Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres". No podemos trabajar por quedar bien con los de arriba. Nuestra palabra en nombre de Dios tenemos que decirla denunciando tantas injusticias. ¡Hay tantas maneras de hacerse cómplice con las manos criminales!. La iglesia no puede complicarse con todo esto, tiene que decir su palabra aun cuando caiga mal a aquellos que como en el caso de Amasías, tenían que hacer respetar más la voz de su rey que le mensaje de su Dios.

3. ¿CUÁL ES NUESTRO MENSAJE PROFÉTICO?

Acuérdense que estoy tratando de hablar como miembro de un pueblo, de una diócesis, si bien es cierto que soy yo el obispo de la diócesis, pero yo no soy sólo el enviado con esta misión profética, es todo mi pueblo, son todos mis sacerdotes, son todos mis religiosos, los colegios católicos, son todos aquellos que forman la comunidad católica... y en nombre de todos ustedes, queridos laicos que me escuchan y que reflexionan conmigo, les digo cuál es nuestra misión profética. ¿Qué es lo que tenemos que predicar con nuestro testimonio y con nuestra palabra frente a un pueblo salvadoreño que necesita tanto esta luz cristiana?. Ustedes y yo somos responsables de que este mensaje de Cristo llegue a todos.

Predicaban la conversión. Primero, un aspecto negativo. Oyeron en el evangelio de hoy cómo Cristo los envió sobre los espíritus inmundos y dice: "Y se marcharon y predicaron la conversión, y echaban a muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban".

- liberación del pecado. ¿Qué quiere decir esto?. Esto es el aspecto negativo de nuestro mensaje; el pecado.

- en sus orígenes: poder contra el demonio. Es una guerra a muerte contra el pecado; ese pecado tiene sus raíces en el demonio y tiene sus frutos.

- en sus efectos. Los frutos son: la enfermedad, la miseria, el analfabetismo, la desnutrición, la injusticia social, todo eso que vemos que brota, es lo que brota, es lo que echa de fruto este tronco que es el pecado enraizado en el infierno que es el diablo.

La lucha del pueblo profético es, pues, contra el pecado, contra el diablo y contra las consecuencias de todo esto; las liberaciones, también, de las esclavitudes de la tierra. Por eso, querer hablar únicamente de confesarse para no tener pecados uno, pero luego no luchar también contra la injusticia del ambiente no es ser verdadero pueblo de Dios. Es necesario que, junto con el esfuerzo por no tener yo pecados personales, trabaje también para arrancar los pecados sociales y de raíz, contra el poder del infierno y del demonio.

Los profetas del Antiguo Testamento, Juan Bautista y esta misión de los apóstoles no es la definitiva, sino una preparación; se detienen aquí, en el aspecto negativo, y por eso dice le evangelio que iban y echaban demonios y curaban enfermos; es decir, la promoción humana desde su raíz se las enseñaba ya, Jesucristo.

- Aspecto positivo: anunciar el reino (los bienes mesiánicos) "el kerigma".

Según el evangelio de San Marcos, que es el evangelio de este año, Cristo se reserva para Él, iniciar la parte positiva de este anuncio: "El reino de Dios ha llegado a vosotros". Esta es la parte positiva, no se trata sólo de arrancar el pecado y sus consecuencias, los egoísmos de la tierra. Sería una religión muy negativa si sólo hablara así; pero lo hermoso es que ese vacío que va a dejar el pecado uy el infierno y las esclavitudes de la tierra, va a ser llenado por el reino de Dios.

- Cristo mismo es el reino

Según San Pablo, el reino de Dios no es distinto de Cristo. Cristo mismo es el reino de Dios. Él encarna el reino de Dios. Predicar el reinado de Dios en el mundo es predicar que Cristo viene, como dijo el Papa en su primera homilía al ser consagrado Papa: "Ábranle las puertas a Cristo, ustedes los políticos, ustedes los economistas, las universidades, la cultura. Sólo Él tiene palabras de vida eterna". Por eso andamos tan mal en El Salvador, porque queremos construir una civilización sin Cristo.

Es necesario, entonces, que abramos el pensamiento, el amor y la mente a la segunda lectura que hoy nos ofrece San Pablo como una síntesis del kerigma cristiano. Kerigma es una palabra rara que significa: proclamación, anuncio. Según los profetas del Antiguo Testamento, el kerigma era una fase definitiva que la traería el mismo Redentor. Y fue el mismo Redentor el que vino diciendo: "Ya se acerca el reino de Dios, ábranle las puertas, conviértanse".

- Instaurar todas las cosas en Cristo

¿En qué consiste también el kerigma que Jesucristo predicó y que encargó a la Iglesia? He aquí, nosotros la Iglesia, encargados de llevar el kerigma a la sociedad, a nuestro hogar, a nuestras amistades, a nuestros ambientes. ¿Qué tenemos que predicar? Además de este repudio al pecado, en una bella frase de hoy lo comprende San Pablo: "Recapitular en Cristo todas las cosas del cielo y de la tierra". San Pablo dice que a él se le ha revelado el misterio escondido en el profundo eterno de Dios. Ese misterio antes de los siglos es éste: recapitular todas las cosas del cielo y de la tierra en Cristo. Antes que existiera el cielo, la tierra, la historia, los hombres, Dios pensó en Cristo como llave del cielo, de la tierra y de la historia. Por eso, Cristo viene a ser recapitulación.

Buscando el origen de esta palabra, me encuentro que los griegos llamaban así cuando se hace una suma; varias cifras se van sumando y el total, lo que nosotros llamamos total, esa es la recapitulación. Cristo viene a ser como el total. Cristo viene a ser como el resumen de todo cuanto existe. Cristo es la clave para entender al hombre y su historia. Cristo es la piedra última que se pone en el edificio, como aquellas piedras que coronan las arquerías góticas y que le dan consistencia a todo el edificio. Cristo es eso. Recapitulación de todo el universo.

- La liberación por su sangre

San Pablo lo presenta bajo diversos aspectos: por su sangre hemos recibido redención. No hay redención fuera de la sangre de Cristo. Si el hombre trabaja hoy por reivindicaciones ante una sociedad injusta, ante una política injusta y deshonesta, ante una podredumbre del mundo, los hombres sólo encontrarán la verdadera libertad, la verdadera redención en la sangre de nuestro Señor Jesucristo. ¡Sólo en su sangre! Por eso, venir a misa el domingo es rendir honor a la sangre que es la única esperanza de nuestra redención.

Es liberación, palabra tan conflictiva en nuestros tiempos, pero que la Biblia la menciona. Liberación, para Israel antiguo era haber salido de esclavitud de Egipto hacia la tierra prometida. Liberación para nosotros los cristianos, es haber pagado Cristo con su sangre la deuda de nuestros pecados y sentirnos liberados del pecado.

- Filiación divina en Cristo

"Cristo, además de liberarnos del pecado nos ha hecho hijos de Dios", dice San Pablo hoy. La filiación en Cristo es otro aspecto de nuestro kerigma, de nuestro anuncio del reino de Dios. Todos los hombres están llamados a ser hijos de Dios, hermanos de Cristo, coherederos de su reino. Este es el llamamiento que nos entusiasma porque nos abre a perspectivas nuevas. No va a ser permanente en El Salvador que nos tengamos miedo unos hombres con otros. La verdadera libertad vendrá cuando todos nos sintamos hijos de Dios, fraternalmente unidos en la filiación que Cristo nos ha dado, cuando todos recemos con sinceridad en Padre Nuestro que está en el cielo.

- Incorporación en Cristo

Hay más todavía. Cristo no nos hizo hijos y se quedó aparte Él, como quien firma un documento que actúa en su nombre, como el padre de familia que adopta un hijo firmando un documento pero él permanece distinto de hijo. Hay algo más grande que San Pablo llama hoy: la incorporación en Cristo. El cristiano no sólo es hijo de Dios sino que es miembro vivo de Cristo. Miembro, cuya cabeza es Cristo. Todos somos el organismo vivo. ¡Incorporémonos, para sentir así la bella unidad del pueblo de Dios!

- El sello del Espíritu: Arra

Y por último, el kerigma, el anuncio del reino, nos asegura que todo cristiano, desde el día del bautismo, va sellado con el sello del Espíritu; y que ese sello ya es como una arra, como un anticipo que se paga que ya está exigiendo complementar la deuda. Como que Dios se ha hecho nuestro deudor. Nos ha puesto arras, adelantos, anticipos en la presencia del Espíritu para que después de nuestra muerte sea la consumación, la herencia, el reclamar con este sello que ya llevamos en la vida la bella herencia de los hijos de Dios en la patria de la consumación.

Este es el anuncio que tenemos encargo de llevar desde el día de nuestro bautismo. Esta redención en Cristo que es también el germen fecundo, fermento en los grupos liberadores de la tierra. Por eso, la Iglesia sigue con simpatía todo esfuerzo liberador de los hombres y precisamente para que no pierdan su eficacia, para que no pierdan su fuerza y se hagan odiosos, les reclama sus pecados, sus abusos. Le dice: es buena la reivindicación que tú buscas, pero no es buena la estrategia que estás siguiendo.

- El universo. Las cosas del cielo y de la tierra

Hermanos, Cristo resucitado ha puesto ya en el seno de la historia el principio de un nuevo mundo. Venir a misa el domingo es empaparse en ese principio que se vuelve a hacer presente y se celebra en la misa del altar; y los que salimos de misa, sabemos que hemos proclamado la muerte que salvó al mundo y proclamado la resurrección de Cristo que vive como esperanza para aglutinar a todo el universo del cielo y de la tierra. Recapitular en Cristo todas las cosas del cielo y de la tierra, es decir, el universo.

Ustedes saben esa unión, esa relación íntima que existe entre el hombre y el universo. Remóntese al capítulo del Génesis, capítulo 10, versículo 8, -creo que es- donde Dios le dice al hombre entregándole la tierra, las estrellas, los astros: "Todo es tuyo, domínalo". Y el hombre, con sus grandes inventos, no es más que el cumplidor de ese mandato de Dios. El hombre del siglo XX ha escalado la luna, ha descubierto el secreto del átomo. ¿Qué cosas más descubrirá? Es cumplimiento del mandato del Señor: ¡Domina la tierra! Pero el dominio absoluto del hombre sobre el universo será éste que ya se anuncia hoy: En Cristo, recapitulando las cosas del cielo y de la tierra. Es cuando el hombre santo logre someter al reino de Dios este mundo que ahora es esclavo del pecado y lo coloque a los pies de Cristo, y Cristo a los pies de Dios. Esta es la recapitulación. Antes de que existieran los siglos este fue el proyecto de Dios; y cuando termine la historia, ésta será la realización de Dios: Cristo recapitulación de todas las cosas.

Todo lo que ha sido la historia, todo lo que vamos haciendo nosotros, bueno o malo, se medirá según ese proyecto de Dios y sólo subsistirá el que haya trabajado por poner las cosas bajo el reino de Cristo; y todo aquello que haya tratado de insubordinarse al proceso de Dios en Cristo, es falso, no subsistirá, irá al basurero de la historia.

HECHOS ECLESIALES

Por eso, es aquí, hermanos, donde yo quisiera hacer con ustedes también la revisión de nuestra semana. Nuestra Iglesia parte de esa Iglesia en la que Cristo está incorporado. Qué honor saber que ustedes, comunidad de la Arquidiócesis, y yo, somos la carne de Cristo en la historia en este momento. Cristo vive hoy y se manifiesta en nosotros. Cristo quiere hablar por nosotros. Cristo quiere actuar por nosotros. Esta es la gran responsabilidad profética que el pueblo de Dios tiene. Ojalá ninguno la rehuya.

Este pueblo de la Arquidiócesis siente con cariño filial ante el día de la Virgen del Carmen que su incorporación a Cristo lo hace también agradable a la Virgen. Pueblo de Dios, cuanto más incorporado a Cristo por la gracia, es más hijo de la Virgen María que es madre de Cristo. Celebraremos a la Virgen del Carmen con los padres carmelitas en la colonia Roma, hoy, con una primera comunión a las 4 de la tarde; y mañana, a las 6 de la tarde, con una misa en su parroquia.

Celebraremos con las carmelitas de San José hoy a las 11 a.m., una hermosa profesión de novicias que comenzarán a ser ya religiosas carmelitas.

Celebramos también a nuestra Madre del Carmen con las carmelitas misioneras españolas que trabajan en la Policlínica y en dos comunidades de nuestra Arquidiócesis. Dios les pague todo el bien que están haciendo, lo mismo que a las misioneras carmelitas de Santa Teresa que tienen aquel Colegio de la Gruta y sobre todo el Hospital de la Divina Providencia. ¡Cuánto bien hace la Virgen por medio de ellas!

Saludamos a la iglesia del Carmen de Santa Tecla y al Carmen de Cuscatlán, donde también hay fiesta en este día.

Y en la iglesia de la Merced, recuerden que allí tenemos una joya carmelitana. La imagen de la Virgen del Carmen que allí se venera, en la iglesia de la Merced, es coronada con coronación pontificia. Es decir, un gesto de simpatía del Papa para nuestra devoción carmelitana en El Salvador, lo expresó coronando la imagen del Carmen de la iglesia de la Merced, donde mañana celebraré a las 7 con la cofradía del mismo nombre.

En otras comunidades también, vida de Dios en las almas. En El Paraíso, donde las bethlemitas me obsequiaron una recepción muy simpática, y donde vi florecer junto a la iglesia y el convento un enjambre de fieles, sobre todo, jóvenes, que son toda una esperanza de vida en aquel pueblo chalateco.

Una esperanza en la vicaría de Mejicanos, que se está reuniendo para organizarse y trabajar más en equipo.

Vida de espíritu de Dios en Comasagua, ayer, en la ceremonia de confirmación que allá realizamos con el Padre Gonzalo Orellana.

Esta tarde a las 6, en la iglesia de San José de la Montaña, nuestra Arquidiócesis pondrá bajo el amparo de San José la obra vocacional, dándole un nuevo párroco, el Padre Cortés y a sus colaboradores. Hoy a las 6, estaremos consagrándole también la misión vocacional de nuestra Arquidiócesis.

Dos convivencias que expresan la vida de nuestra Arquidiócesis iluminada por Dios: una, de las familias de los sacerdotes asesinados. Cómo me emocionó estar entre padres y hermanos de compañeros míos de trabajo que me contaron los orígenes, la infancia, las impresiones de familia, todas muy cristianas, acerca de estos cinco sacerdotes que la diócesis ha ofrecido en holocausto de su propia vida.

Y otra convivencia sumamente llena de vida, la de los seminaristas del seminario mayor y del seminario menor de la Arquidiócesis; en una de nuestras bonitas playas donde dilucidaron con sinceridad y en busca de una mayor unidad los problemas propios de su juventud.

Nuestra diócesis invita para celebrar el próximo viernes, al medio día, aquí a las 12, el trigésimo día de la muerte del Padre Rafael Palacios. Les invito a todos los sacerdotes, comunidades y fieles para que participemos en esta concelebración el viernes de esta semana, a las 12 del día.

Quiero hacerme eco y apoyar una iniciativa de las vicarías de Mejicanos, Aguilares y La Libertad, las cuales van a promover una larga jornada de oración a partir del viernes, a las 6 de la mañana hasta el sábado siguiente a la 1 de la tarde aquí en Catedral. Las vicarías que he mencionado darán a conocer sus programas. Yo solamente me hago eco de su invitación para suplicarles que secunden esa preciosa iniciativa; sobre todo, por tratarse de una oración y de una reflexión: ¿por qué hemos llegado hasta esos excesos de una sociedad que mata a sus sacerdotes?

Con sentido de amigo, quiero mencionar la muerte de don Avelino Álvarez; está tendido para ser sepultado esta tarde. Él fue un asiduo colaborador de Orientación. Qué Dios le pague lo que hizo por nuestros medios de comunicación social. Nuestra condolencia a su familia.

También a un amigo, Virgilio Aguilar y su señora, doña Agustina, que su misa por su hijo ha sido ya celebrada con mucho cariño.

HECHOS DE LA REALIDAD INTERNACIONAL

Hay noticias de esta comunidad Iglesia, en carácter universal. El Papa analiza ante el primer ministro de Alemania Federal la situación de América Latina y de Europa Oriental. América Latina está siendo objeto de mucha observación por el Papa y por todos aquellos que saben que la esperanza de la Iglesia está aquí en nuestro continente.

El Papa nombró un nuevo arzobispo de San José, Costa Rica. El 2 de agosto será la nueva toma de posesión de Monseñor Román Arrieta Villalobos, que hasta ahora era obispo de Tilarán en la misma república.

Quiero agradecer un gesto de solidaridad que me llegó de varios obispos del sur, reunidos en Ecuador. Una carta muy bonita en que -junto con Monseñor Obando nos esperaban en esa reunión y no pudimos ir por nuestras circunstancias centroamericanas- se solidarizan con los pueblos de El Salvador y de Nicaragua y rezan mucho por nuestra situación. ¡Que Dios se los pague!

Llaman los obispos de Nicaragua la atención para que en estas reivindicaciones del pueblo no se vayan a cometer abusos de los que podrían llamarse graves crímenes de guerra.

El episcopado venezolano levanta una colecta para ayudar a la Iglesia de Nicaragua. A propósito, quiero agradecerles todo lo que están haciendo, y seguirles haciendo el llamamiento porque Nicaragua necesita mucho de nuestra caridad, de nuestro amor fraternal.

HECHOS DE LA REALIDAD NACIONAL

Mirando desde aquí a nuestra situación civil, esta mañana fue para mí triste cuando me llama al teléfono la noticia de que había sido quemado el taller donde se edita el periódico La Crónica del Pueblo. Le di mis sentimientos al señor director, lo cual hago aquí públicamente, y me solidarizo con su sufrimiento y también con el temple de su espíritu. Me dijo: "No lograrán doblegarme, mi decisión de seguir sirviendo al pueblo... Quiero ayudar -me dijo- con mis modestos medios a que siga sirviendo a la verdad y a la justicia". Dice que una de la rica herencia para sus hijos será ese sentimiento de que ha querido ser fiel a sus convicciones y no venderlas al mejor postor. Yo lo felicito y le deseo de veras que esta pérdida sea recuperada con la ayuda, sin duda, del pueblo; y que su periódico será otra vez una voz de la libertad.

Es lástima que se tenga para estos medios de comunicación la razón de la sinrazón: la fuerza bruta. Cuánto mejor sería un diálogo auténtico en que se oigan las voces disidentes. No todos piensan como uno. Y en el escuchar a otros, en la crítica, está la riqueza. No es quemando periódicos ni poniendo bombas a radios como vamos a lograr la unificación de los criterios.

Por eso, también quiero lamentar la triste noticia que llegaba de Santa Ana, de la Radio HH del señor Manuel Montes, que también fue destruida y que con eso quiebran un esfuerzo de tanto tiempo.

También otra noticia que alarmaba esta misma mañana a mi pobre espíritu, fue el asesinato de una obrera, Ana Silvia Olivera del Sindicato Industria Eléctrica de Sonsonate. Sus compañeros me encargan invitar a su velación y sepelio que tiene lugar en la Avenida Cuscatlán Nº 630.

Nos solidarizamos con las familias que han seguido sufriendo la represión cada día más cruel. Han continuado las capturas, los asesinatos sin que se note que el gobierno esté tomando en serio medidas contra la violencia, venga de donde viniere. Viene de aquí la violencia que está atormentando a nuestra pobre gente campesina. Esperemos que se ponga coto a tanta crueldad, porque nos asusta que no solamente no se detiene sino que crece en crueldad y sadismo.

Ustedes habrán leído en La Prensa Gráfica el encuentro de tres cadáveres allá por Chalchuapa. Y el periódico dice: "sin identificar los sepultan". Pero yo he recibido las noticias de sus propias familias. ¡Están identificados! Se trata de Miguel Ángel Osorio Velázquez, José Fermín Albayero Ortega y Roberto Hernández. Sus mismas familias los identificaron después de varios días de andarlos buscando allá donde se botan los cadáveres. Y encontraron esto, ¡Horrorícense! :

Miguel Angel Osorio Velázquez vivía en la Colonia Montevideo de Sonsonate, tenía 22 años, a fines de este mes se iba a casar. El lunes muy temprano después de desayunar, salió a trabajar -era albañil- ya no volvió. Ese mismo día, más tarde, ocho agentes de la Guardia Nacional catearon su casa que estaba preparando para su hogar. Esto, dice la familia, hace pensar que lo habían capturado antes y que con su propia llave fueron a abrir su propia casa. Su cadáver fue encontrado por su madre junto con los otros dos; y tenía el rostro desfigurado, le faltaba una mano, mostraba señales de tortura en varias partes del cuerpo. Lo sepultaron en Sonsonate.

El otro, José Fermín Albayero Ortega, era de Izalco, tenía 31 años, casado, deja cuatro hijos. Salió el lunes en la mañana a su trabajo y ya no regresó. Su esposa reconoció que uno de aquellos tres cadáveres de la calle Las Cruces era el de José Fermín. Lo encontró horriblemente mutilado. Sacados sus ojos, sin lengua, sin orejas, el cuerpo quemado con ácido, sus pies con señales evidentes de tortura, no tenía heridas de bala.

Y el otro, Roberto Hernández, de 27 años, deja dos niños. Señales evidentes de tortura, cuerpo horriblemente mutilado.

Y la lista de capturados continúa, y yo los menciono porque, tal vez, esta voz mencionando sus nombres haga pensar a sus captores, si los tienen en su poder, que se ha recurrido jurídicamente a la Corte Suprema de Justicia y que si no los exhiben y los dan por perdidos, además del ultraje al hombre también supone un ultraje de la Corte Suprema de Justicia, a la misma Constitución del país. Son ellos: Crescencio Antillón, Herculano Antillón, se trata de dos hermanos. El primero fue puesto como carnada para atraer al otro al que querían capturar y de hecho así sucedió. Roberto Antonio Olmedo Nóchez, Ángel Rigoberto Hernández, Manuel de Jesús Valle Abrego, Juan José Abrego, José Álvaro Zelaya Rivera, Luis Alberto López Alvarado.

Me preocupa de manera especial el caso de Juan Francisco Ruiz, por ser pariente de un sacerdote y también el caso del profesor Carlos Iván Burgos, por pertenecer al profesorado de Fe y Alegría. También fueron capturados los campesinos Faustino Ayala y Ernesto Menjívar. También de un caso que mencioné el domingo pasado, Carlos Antonio Mendoza, la familia ha recibido noticias fidedignas de que se encuentra en el cuartel de la Policía.

Quería referirme también, pero el tiempo termina, a los diferentes conflictos laborales. Yo solamente quisiera apelar a la cordura, a la racionalidad de las partes patronales y laborales. La intransigencia de una de las dos partes hace imposible la convivencia y el trabajo. Procuren entenderse y aún cuando de parte de los obreros hubiera un sentido de solidaridad con otras fábricas, piensen la autonomía que cada fábrica tiene para no ser tan exigentes y para comprender: que sí es cierto que les honra el sentido de solidaridad, pero les deshonra el sentido de intransigencia. Por sus familias, de unos y otros campos, por la paz de la patria, arreglen pronto sus conflictos laborales.

Sí, quiero referirme a dos denuncias allá en Santa Tecla. Junto a la casa que tienen las religiosas dominicas, de promoción humana, han sucedido cosas muy desagradables. Al Señor Mauricio Hernández Martínez de 36 años, junto con su esposa, trabajan en el día en una finca y en la noche van a buscar alojo en uno de aquellos pasillos. Unos desconocidos, porque creyeron que éstos habían denunciado una acción como de amenaza de robo a las hermanas, acribillaron a Mauricio con una enorme piedra que le dejaron caer en la cabeza mientras dormía. Inconsciente lo llevaron al hospital, donde murió tres días después. A las Hermanas Dominicas de esta casa y a las hermanas de San Vicente de Paúl, que en Santa Tecla se dedican al cuidado de enfermos, de ancianos y de niños, la mano fatídica blanca ha puesto su amenaza, como si las religiosas haciendo estas cosas estorbaran al verdadero progreso de nuestra sociedad. Yo los invito a que miren, por encima de todo partidismo estúpido, lo que es el trabajo de las religiosas, de las comunidades cristianas. Por eso creo que las vicarías que van a promover estas jornadas de oración y reflexión quieren llamar al pueblo a un sentido más racional de la situación del país y que no nos dejemos llevar así como dando palos al aire sólo por unas venganzas tontas y trágicas lamentablemente, porque llevan en cuenta las vidas útiles de tantos hermanos.

El ERP ha informado que el señor Carlos Rafael Nieto, secuestrado desde el 14 de junio, está bien y espera el cumplimiento de las condiciones para liberarlo. De nuestra parte también hicimos un llamamiento al ERP para que restituyera la salud de aquella joven que sufrió un balazo en una de sus operaciones y que es justo resarcirle.

Vienen comentarios de esta situación que vive el país y me gusta el de una carta que me dice: "¡Qué tristeza, hasta qué grado hemos llegado, cómo podremos enseñar a nuestros hijos el valor de la vida aquí, donde no se le da ninguno! Si a nosotros, padres de familia, nos enardece esta sangre, ¿cómo vamos a callar?"

PENSAMIENTO QUE NOS LLEVA AL ALTAR

Queridos hermanos, no hemos salido del ambiente de nuestra homilía ¡Pueblo de Dios!, todos ustedes que tienen la bondad de reflexionar conmigo, el Señor nos está lanzando un reto tremendo. Su doctrina es de amor y de paz, su mensaje es de salvación y vida eterna, pero nos lanza a un mundo donde parecen los hombres lobos y fieras. Y esa es nuestra misión: ir a convertir en hijos de Dios, incorporados a Cristo, todas esas manos criminales, todas esas fuerzas terribles del odio y del silencio, del ocultamiento y del mal. ¿Quiénes son? ¡Muchos lo saben! Y el pueblo sospecha, pero el Señor que lo conoce mejor, que oiga la oración de este pueblo hoy, reflexionando tanto desastre a la luz de una palabra que nos reclama acción de Dios en medio de un pueblo que se olvida de Dios.

Que cada cristiano, que cada miembro de esta Iglesia, que todos, al igual que María, como ella, sepamos enjugar lágrimas y consolar tristezas pero, como ella también, valiente en su profesión profética, sepamos desenmascarar el mal y reclamar contra las injusticias, porque la redención de los hombres según el cántico mismo de la Virgen, estás ligado a la justicia que los hombres hagamos en la tierra y al respecto que aquí tributemos a la verdad de Dios. Así sea...


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