Homilía Misa Infraoctava de Navidad (31 de Diciembre de 1978)

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Homilía de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, Misa Infraoctava de Navidad, 31 de diciembre de 1978...

Homilía Misa Infraoctava de Navidad
24 de Diciembre de 1978
 

Eclesiástico 3, 3-7. 14-7. a
Colosenses 3, 12-21
Lucas 2, 22-40

Queridos hermanos, estimados radio-oyentes:

¡FELIZ AÑO NUEVO! Pero esta expresión que hoy va de boca en boca, la Iglesia la quiere decir en toda su profundidad, porque para la Iglesia, litúrgicamente, este domingo es la fiesta de la Sagrada Familia y viene al pensamiento una idea del Concilio Vaticano II al enfocar el problema de la familia y el bienestar del hombre y de la sociedad, dice así: "El bienestar de la persona y de la sociedad humana y cristiana está estrechamente ligado a la prosperidad de la comunidad conyugal y familiar".

Al augurar pues en este cambio del año, ¡Feliz año nuevo!, el deseo profundo es que todos disfrutemos esa raíz de la felicidad: la prosperidad de la comunidad conyugal y familiar. Todos somos miembros de una familia y el bienestar de la familia da el bienestar a los individuos. Cuando salgamos de nuestra misa, son felices los que pueden decir: voy a mi casa. Tener un hogar, tener un nido es una fuente de alegría y de felicidad. Jesús también tuvo familia y quiso comenzar la redención de la humanidad haciéndose miembro de una familia.

La redención parte de la familia. Destaquemos de este tiempo de Navidad, que va desde el 25 de diciembre hasta el domingo siguiente al 6 de enero, el misterio que la Iglesia quiere destacar en nuestra fe: ¡Dios ha venido! ¡Dios está con nosotros! Enmanuel quiere decir Dios con nosotros. La Navidad es el misterio de la visita de Dios a la humanidad, no para visitarla y regresarse sino para quedarse. El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, se encarnó, se hizo carne. Ya decíamos lo que significa esa palabra en el ambiente bíblico: Se hizo compañero de toda vida humana, se hizo miembro de toda familia, se hizo hijo de cada casa. Él es el que puede entrar con todo derecho y sentirse miembro de la familia hasta del más humilde ranchito, allí está Cristo lo mismo que en las casas más elegantes si se le da cabida. Y puede entrar porque no se idolatra un falso Dios. Donde se le abra la puerta Él entra con pleno derecho.

La revelación (Epifanía) de la venida de Dios comienza a hacerse en la familia. La fiesta de la Sagrada Familia viene a decirnos -recién pasada la Navidad-, que Dios se hizo hombre para salvar a los hombres y quiere manifestarse a través de la familia, y que no sólo José y María son la familia de Jesús inseparables. Ya desde la Navidad, Jesús no aparecerá sin María y mientras viva José en la tierra siempre irá con él, Jesús. En la vida pública parece que ya San José había muerto pero sin embargo, Jesús aparece siempre muy unido a su Madre Santísima. Tenía un hogar, tenía una familia. Entonces el tema de la homilía de hoy fiesta de la Sagrada Familia podía ser este:

LA FAMILIA: EPIFANÍA DEL AMOR DE DIOS

Epifanía quiere decir manifestación, quiere decir como ostensorio, algo donde Dios vive y se muestra. Dios quiere mostrarse a la sociedad, a la historia, al mundo desde una familia; y todas las familias cristianamente constituidas tienen que ser eso: epifanías, manifestaciones de Dios, del amor de Dios. Un hombre y una mujer no se casan sólo para ser felices ellos dos, tienen una función social tremenda, tienen que hacer presente en el mundo, en el amor conyugal de ellos, y más tarde cuando vengan los hijos, a Dios. En esa familia unida y constituida en el amor, tienen que ser una estampa de Dios, epifanía de Dios.

Miremos esta mañana esta epifanía de Dios que es la familia desde la perspectiva de Nazaret. Cuando Pablo VI recién elevado al pontificado hizo una visita a Tierra Santa, una de sus peregrinaciones más íntimas fue a la casita de Nazaret y desde allá tiene una homilía preciosa, donde siente como la nostalgia del hombre en el hogar: "Quién pudiera volver a ser niño -decía-, y vivir en la compañía de esta familia para aprender allí el sentido del silencio, del deber, del trabajo, de la familia". Hoy podemos realizar nosotros también la peregrinación de Pablo VI, y a través del evangelio y de la liturgia de la Sagrada Familia sentirnos verdaderamente miembros de aquella familia, hijos de la mamá de Jesús que es María y es nuestra Madre. Protegidos como con una mano poderosa y tierna, varonil, firme pero delicada de San José, y sobre todo, hermanos, compañeros, confidentes íntimos del gran hermano de la humanidad: Jesús. Por eso desarrollo mi pensamiento como de costumbre, en estas tres ideas:

1ª) Dimensión humana de la familia.

2ª) Trascendencia religiosa y eclesial de toda familia.

3ª) Cristo vive y se revela al mundo en la familia.

1ª) DIMENSION HUMANA DE LA FAMILIA

La dimensión humana nos la da ese final pintoresco del Evangelio de hoy: "Se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. Y el niño crecía... " ¡Qué vida más sencilla! La vida de dos campesinos que tienen un niño: él trabaja para sostenerlo, ella hace los quehaceres de la casa. Allá está todavía la fuente, la única fuente que existe a las orillas de Nazaret. Allá iría María con su cántaro a traer agua y amasaría la harina. Todas aquellas parábolas pintorescas de la mujer en el hogar, las estaba viendo Jesús en aquel hogar sencillo de Nazaret. "Y el niño crecía..."

a) Una Jerarquía Hay en la primera lectura de hoy, que es como una recopilación de toda la sabiduría del Viejo Testamento, hecha tal vez por un rabino que posiblemente fue un diplomático que anduvo por las cortes, pero que después, volviendo, recogió la sencillez de la Biblia en el famoso libro del Eclesiástico, una serie de consejos caseros, sencillos, donde habla: "El Padre tiene más autoridad que los hijos. La autoridad de la madre está sobre la prole. No abandones al padre mientras vivas aunque chochee;..." Aunque tu padre sea ya un viejito, está chochando, respétalo.

b) Satisfacciones humanas. Habla la primera lectura de hoy, de las grandes satisfacciones humanas del que honra a su padre y a su madre: "El que honra a su padre, se alegrará de sus hijos". Naturalmente, el que fue buen hijo, será padre feliz también. "El que respeta a su padre, tendrá larga vida". El Viejo Testamento, no conocía, como nosotros los cristianos, las recompensas de la vida eterna en Dios pero hablaba de una felicidad de esta tierra y en esto consistían muchas veces sus grandes satisfacciones. Pero como ven una dimensión humana no necesita mucha mística, sencillamente el corazón del hombre tal como brotó de su naturaleza misma nos pide ese amor, ese respeto que inunda la vida de familia.

c) Virtudes domésticas. También, en la segunda lectura, San Pablo viendo la dimensión humana de la familia, nos habla: "Que vuestro uniforme sea la misericordia entrañable, la bondad, la humildad, la dulzura, la comprensión". Son tesoros sencillos, quizás como esas monedas que van en nuestras manos, que de tanto usarlas, pierden la imagen y ya no les damos el valor; pero ¡qué hermosa es la vida sencilla bajo el aspecto sencillamente humano: la familia!

d) Relaciones familiares. San Pablo, continuando en su epístola de hoy, los versículos que siguen, hablan concretamente de esas relaciones familiares: "las mujeres estén sometidas a los maridos como conviene en el Señor, y vosotros maridos amad a vuestras mujeres y no os mostréis agrios con ellas. Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que eso es grato al Señor. Padres, no provoquéis la ira a vuestros hijos, porque no se hagan pusilánimes".

Y la familia se extiende más allá. En el tiempo de San Pablo había siervos y señores que hoy podemos traducir con otros términos que expresan lo mismo: "Siervos, obedeced en todo a vuestros amos según la carne, no sirviendo al ojo como quien busca agradar a los hombres, sino con sencillez de corazón por temor del Señor. Todo lo que hagáis, hacedlo de corazón como obedeciendo al Señor y no a los hombres, teniendo en cuenta que del Señor recibiréis por recompensa la herencia".

Les dice a los siervos: Ustedes también son herederos. Les dice a los jornaleros de hoy, a los que trabajan hoy bajo otros amos: Ustedes también tienen dignidad, sirvan a sus señores, no complaciéndolos a ellos sino al Señor de quien van a recibir la herencia que con justicia se les dará, porque ustedes al igual que sus señores, tienen un mismo Señor. Dice San Pablo, cuando termina: "Servid a Cristo; el que obra injustamente, recibirá el pago de su injusticia, pues en Dios no hay acepción de personas". Ante Dios no valdrá la recomendación de don fulano, sino que valdrá la justicia que hizo fulano de tal con el otro hombre que era hermano suyo.

"Amos, proveed a vuestros siervos de lo que es justo y equitativo, mirando que también vosotros tenéis amo en los cielos". ¡Qué valentía la de estos principios humanos que fueron como la cuña que rajó esa situación de esclavos y amos y seguirá siendo también la cuña que despedace todas las injusticias y todos los desórdenes, ese gran principio: " ¡ante Dios no hay acepción de personas!". Amos, también ustedes tienen Señor al que tienen que dar cuenta. Siervos, obedezcan y no busquen la rebeldía sólo por la rebeldía. Tenemos un juez el cual reivindica la justicia social de los hombres.

e) La familia, escuela del más rico humanismo. Por eso el Concilio llegó a decir que la familia es la escuela del más rico humanismo. Cuando los papás de Juan XXIII cumplían 50 años de casados, él era Delegado Apostólico en el Oriente, y desde allá se conserva una carta escrita con tanta ternura para decirle a sus viejitos campesinos: "hace mucho tiempo que salí de la casa de ustedes; he estudiado en muchos colegios; he leído muchos libros, pero en ninguna parte he aprendido lo que aprendí en ustedes; la sabiduría del hogar, escuela del más rico humanismo" y se comprende por qué Juan XXIII era lo que fue de verdad: hombre educado en la escuela de su propio hogar.

Dice el Concilio: "En el hogar coinciden las diversas generaciones". Miren en el cuadro de hoy: el Niño Jesús, María y José, jóvenes. Los ancianitos Simeón y Ana. ¿No nos da esto la idea de lo que es la familia humana?: nietos, hijos, padres, abuelos; muchas generaciones confluyen, no hay lugar para conflictos de generaciones cuando hay amor.

f) La familia: formadora de personas, educadora de la fe, promotora de desarrollo. No quiero evitarles, queridos hermanos, conocer en este aspecto humano lo que los obispos, reunidos en Medellín, dijeron de la familia, porque es necesario que ese Concilio Vaticano II que se hizo Latinoamérica en Medellín, lo conozcamos las familias latinoamericanas. Hizo una síntesis bella la reunión de Medellín, al decir tres frases de la familia. En América Latina la familia tiene que ser: formadora de personas, educadora de la fe, promotora de desarrollo. Me parece que está bien enfocado ese gran valor que es la familia entre nosotros.

Formadora de personas. Estamos viendo el aspecto humano de la familia y lo primero que se ve en un hombre es su persona. Antes de ser un cristiano tenemos que ser muy humanos. Quizá porque muchas veces se quiere construir lo cristiano sobre bases falsas humanas, tenemos los falsos hombres y falsos cristianos. El beato: es un falso cristiano que no es tampoco hombre. Muchos que ahora defienden –dicen- la religión, no son ni hombres siquiera, mucho menos cristianos. Me río yo de esas defensas interesadas del cristianismo: "auténticos católicos" ¿Con qué derecho se llaman auténticos católicos? Si no son ni siquiera hombres que sepan adorar al verdadero Dios, y están de rodillas, idólatras, ante las cosas de la tierra.

- Formadora de personas. La familia humana tiene que formar personas, personalidades, lo cual quiere decir, dice Medellín: "La presencia e influencia de los modelos distintos y complementarios del padre y de la madre (masculino y femenino) el vínculo del afecto mutuo, el clima de confianza, intimidad, respeto y libertad, el cuadro de vida social con una jerarquía natural pero matizada por aquel clima, todo converge para que la familia se vuelva capaz de plasmar personalidades fuertes y equilibradas para la sociedad".

Queridas familias, recojan el gran mensaje de la Navidad para ustedes. iCómo quisiéramos padres de familia que fueran como José! ¡Cómo quisiéramos madres como María, y como quisiéramos hijos como Jesús! ¡Cómo quisiéramos tener las recias personalidades de José, de María y de Jesús, que no se doblegan ante las adulaciones o las amenazas! Que saben decir como Jesús que su pan es hacer la voluntad del padre. Que son ante todo, valores humanos.

Promotora de desarrollo. Y cuando dice promotora de desarrollo: "La familia es escuela del más rico humanismo y el humanismo completo es el desarrollo integral. La familia, en la que coinciden diversas generaciones y se ayudan mutuamente para adquirir una sabiduría más completa, y para saber armonizar los derechos de las personas con las demás exigencias de la vida social, constituye el fundamento de la sociedad. En ella los hijos, en un clima de amor, aprenden juntos con mayor facilidad la recta jerarquía de las cosas, al mismo tiempo que se imprimen de modo como natural en el alma de los adolescentes formas probadas de cultura a medida que van creciendo. A los padres corresponde el preparar en el seno de la familia a sus hijos... para conocer el amor de Dios..." etc.

Formadora de personas, promotora de desarrollo. Si todo hoy tiene una función social en el mundo, la familia es el gran valor. Queridos hermanos, para que tengamos salvadoreños que sean hombres, que sean personas, que sean gente con quien se puede confiar, que sean verdaderos hombres nuevos que promuevan un mundo nuevo, que no se dejen arrastrar de lo putrefacto del sistema, que no se dejen doblegar por la dádiva, que no se dejen vender, que sean verdaderamente superiores a todas las ventajas, pero que sea sobre todo el valor de la persona, el hombre, necesitamos familias como la de Nazaret. Esta es la dimensión humana de la familia. Esta es la dimensión humana de la familia, y de las relaciones familiares y laborales, y de todo lo que significa grupos humanos.

2. TRASCENDENCIA RELIGIOSA Y ECLESIAL DE LA FAMILIA

Ahora nos fijamos en otro aspecto que en cierto modo interesa más a esta meditación, la dimensión religiosa y eclesial.

a) Cristo presentado en el templo en familia... Ritual. Dos cosas: miremos el cuadro pintoresco de Cristo en los brazos de su mamá, que va también amparada por su esposo, y van al templo a cumplir un rito. Toda mujer que de a luz ritualmente tiene que purificarse, y el rito de la purificación involucra también una redención del primogénito. Para llevarse de nuevo al niño primogénito hay que entregar una ofrenda que en nombre de ese niño sea ofrecida a Dios como holocausto. Dos pichones cuando la familia era pobre, dos palomitas. Una que servirá para el sacrificio por los pecados y otra que servirá para el sacrificio de la acción de gracias. Esta fue la ofrenda de la familia pobre de Jesús: dos pichones.

b) Los deberes familiares descubren un valor religioso. Entonces el Señor recibe el homenaje de la familia porque la familia tiene un sentido religioso. Ya en la primera lectura de hoy, se han fijado bien, como esa relación de padres y de madres con sus hijos y de los hijos con sus padres, no es simplemente un consejo, siempre agrega una razón: "para que el Señor te perdone tus pecados, para que el Señor oiga tu oración, para que el Señor te bendiga". Quiere decir que en el hogar hay un verdadero culto a Dios, que aquel gesto de María y José con el niño, en una dimensión religiosa, ofreciendo la ofrenda que mandaba Moisés, es lo que sucede en todos los hogares, todos los días y a toda hora.

Cuando el hijo obedece, sobre todo cuando es grande se ve tan hermoso; un hombre ya obedeciendo a otro hombre porque es mi papá, mi mamá. Cómo suena sagrada esa palabra en los labios del hombre, y cómo suena también de autoridad casi divina, el mandato de un hombre, tal vez un campesino, a su hijo que ya tal vez es un profesional y que el profesional con toda veneración, respeta. Es un culto. Él sabe más que el campesino padre, sin embargo, él sabe que la autoridad que él tiene, viene de Dios: así como el papá también sabe que el hijo tiene una vida que Dios se la ha dado y entonces hay respeto, hay un sentido religioso, hay un culto.

c) Fundada por el Creador. Sabe el hombre que es buen miembro de familia; el esposo que es fiel a su esposa y no la traiciona, que traicionarla es también un acto casi de sacrilegio porque está traicionando una fidelidad que se la debe no a una mujer sino a Dios. Es entones cuando la relación familiar recobra ese bello sentido que dice el Concilio también al hablar de la familia: "Fundada por el Creador, la comunidad conyugal que es comunidad de vida y de amor, nace ante la sociedad de un acto humano por el cual los esposos se dan y se reciben". Ese es el matrimonio: darse. "Yo, fulano de tal, me entrego y prometo serte fiel. Yo fulana de tal, te recibo y me entrego". Entregarse y recibirse es algo tan santo que sólo Dios, autor de la vida, puede permitirlo y bendecirlo.

De allí nace la sociedad de los esposos como una institución confirmada por la ley divina, de tal manera que ya se puede decir: "lo que Dios ha unido, el hombre ya no lo puede separar". Entonces, esa sociedad sancionada por Dios con un profundo sentido religioso, no está para inventar las leyes a su antojo y tener relaciones a su gusto.

Ninguna autoridad puede poner tampoco condiciones, ni imponer situaciones de pecado. Y esto quisiera decirlo con toda la elocuencia de que fuera capaz. Se está abusando en nuestra patria de la ley de Dios cuando se están repartiendo medios que violan las leyes de la fecundidad. Cuando se levantan clínicas y en nombre del gobierno se impone la mutilación, la castración. ¿Con qué derecho? ¡Si eso es de Dios! nada más. Y ¿con qué derecho tiene un matrimonio el antojo de esterilizarse o de usar medios anticonceptivos, si todo eso es de Dios? Es una sociedad que Dios la ha establecido y la sanciona; y no son las conveniencias para recibir subsidios de otros gobiernos, que nos van a imponer mutilaciones que traicionan la ley del Señor. La Ley de Dios no se queda burlada y tendremos a consecuencia de tantos disparates que se están haciendo contra las leyes de la fecundidad, consecuencias muy graves que ya en otras partes se están sintiendo. Dicen que en EE.UU. ya no venden pastillas, pero las mandan para América Latina, ¡aquí que se arruinen las mujeres! Es la ley de Dios la que regula la sociedad del hombre y de la mujer. El instinto que Dios ha dado en el sexo del hombre y en el sexo de la mujer no es para jugar, para complacerse como si se tratara de una diversión y hacer del propio hogar un burdel. Es porque allí viene lo que se llama la paternidad responsable. Quiere decir que el hombre sabe que tiene una capacidad genética, que tiene una capacidad de hacer hijos y que tiene que usarla con responsabilidad; y que la mujer sabe también que puede engendrar pero que tiene que ser responsable no atropellando las leyes de la naturaleza sino conforme a las leyes del Creador. Y mucho menos, el aborto; queridos hermanos, esta semana cuando celebrábamos en Antiguo Cuscatlán el día de los inocentes pensaba: cuántos inocentes también hoy son muertos por las leyes del aborto, inocentes que ya viven en las entrañas de su madre. Se ciegan las fuentes de la vida y la sociedad conyugal, la familia está hecha para ser espejo de la ley de Dios, para ser reflejo de su ternura y de su fecundidad, para que los niños que allí nacen, se sientan de veras acogidos con amor y no como algo que se bota y que estorba. Sea de veras, el día de la Sagrada Familia, un reclamo con amor, de verdad; porque hablamos a una institución del amor. Que sepan hacerse dignos de ese amor que tienen que reflejar en la tierra.

d) La familia, célula del pueblo de Dios. La familia, también, en las lecturas de hoy, aparece con una dimensión eclesial. ¿Qué quiero decir con esto? Que la familia, según la mira San Pablo en el conjunto de su epístola a los Colosenses, es una célula de la gran sociedad del pueblo de Dios. Con qué preciosa elocuencia San Pablo dice hoy a los cristianos colosenses: "Pueblo elegido de Dios, pueblo sacro y amado". ¡Esto es el pueblo que nace de la familia! Y si la Iglesia es una familia de Dios, es en los grupos familiares donde la familia tiene su fuente y, por eso, la familia según la ley cristiana ya no es simplemente una relación moral, humana, sino que es cristiana.

e) La familia es una "Iglesia doméstica". En esta epístola, en este párrafo en que San Pablo habla de la comunidad Iglesia, y de la comunidad familia, se repite muchas veces: "en el Señor". Es una frase muy típica de San Pablo: "amaos en el Señor. Sed fieles mutuamente, en el Señor. Hijos, respetad en el Señor". Quiere decir que la relación de familia hay que mirarla a la luz de la Iglesia. Con otras palabras, es lo que el Concilio también llama: la Iglesia doméstica donde el padre y la madre son los primeros sacerdotes que predican la palabra de Dios a sus hijos, y de sus hijos reciben el testimonio de inocencia y de santidad.

Cuando una familia se mira a sí, como una Iglesia doméstica -"Eclesíola" dice la palabra latina, eclesia chiquita-, como una Iglesia del hogar, donde está el Romano Pontífice, Cardenales, Obispos, todo eso; no existe más que papá, mamá, hijos. Pero allí está el embrión de la gran Iglesia Universal porque en Cristo son todos bautizados y pertenecen al pueblo de Dios. Desde esta perspectiva del espíritu de Cristo que se le ha dado al papá, a la mamá, a los hijos, ya no son dueños de sí mismos, pertenecen como célula a una gran familia que es la Iglesia y en Cristo Jesús tienen que ser sus leyes.

f) La familia educadora en la fe. Es aquí donde la frase de Medellín encuentra toda su realización: "Educadora en la fe". No se olviden de esas tres frases de la familia que dice Medellín: "formadora de personas", "promotora de desarrollo", "educadora de la fe". Esto es la dimensión eclesial. "Los esposos cristianos son para sí mismos, para sus hijos y demás familiares, cooperadores de la gracia y testigos de la fe. Son para sus hijos los primeros predicadores de la fe y los primeros educadores, y deben inculcar la doctrina cristiana y las virtudes evangélicas a los hijos amorosamente recibidos de Dios y realizar esta misión mediante la palabra y el ejemplo, de tal manera que gracias a los padres que precederán con el ejemplo y la oración en familia, los hijos y aún los demás que viven en el círculo familiar encontrarán más fácilmente el camino del sentido humano, de la salvación y de la santidad".

Y refiriéndose a dificultades propias de América Latina, porque para eso fue Medellín dice: "Sabemos que muchas familias en América Latina han sido incapaces de ser educadoras en la fe, o por no estar bien constituidas o por estar desintegradas; otras porque han dado esta educación en términos de mero tradicionalismo, a veces con aspectos míticos y supersticiosos. De ahí la necesidad de dotar a la familia actual de elementos que le restituya su capacidad evangelizadora, de acuerdo con la doctrina de la Iglesia".

¡Yo creo que aquí se ven reflejadas muchas situaciones familiares! Yo lo digo con dolor, queridos hermanos, y no por ofender a nadie, sino porque si miramos de verdad el mal que nos rodea, tengamos la valentía de hacer lo que me decía una huérfana abandonada de sus padres pero que le ha llegado la hora de casarse: "Yo me cuido -me decía- porque quiero dar a mis hijos lo que mis padres no me pudieron dar". ¡Así retoñaría una humanidad nueva! No lo digo por ofender a nadie, pero si de verdad somos un conjunto de familia desintegradas procuren, sobre todo los jóvenes, ir creando familias que sepan dar a sus hijos lo que tal vez ellos no pudieron recibir de la desintegración de sus padres y de sus madres.

No lo digo por ofender, de verdad, lo digo porque yo quisiera para nuestra Patria unas células familiares, eclesiales, más sanas. Lo digo porque desde la Iglesia yo veo también las grandes deficiencias de nuestro cristianismo que nos ha definido hoy Medellín: supersticiones, tradicionalismos, escándalos de la verdad que la Iglesia predica; y cuando se tiene dinero hasta se publican esos escándalos como si se tratara de defender verdaderos valores. No se dan cuenta que están defendiendo lo indefendible: la mentira, la falsedad, un tradicionalismo sin vida y, mucho peor, unos intereses económicos a los cuales lamentablemente la Iglesia sirvió, pero que fue pecado de la Iglesia engañando y no diciendo la verdad cuando había que decirla.

Hoy queremos decirles también a ustedes, queridos hermanos, engañados tal vez, que la verdad está aquí en una fe, en un cristianismo que adore a Dios y que dé a las cosas de la tierra sus valores relativos, no absolutos. Y que hay que educar a los hijos que nacen no en esas tradiciones envenenadas, sino en la verdad pura que brota del Evangelio y la que yo quisiera dar de verdad. No me desfiguren mi palabra. No me desfiguren mi buena intención de darles una vitalidad de cristianismo tal como creo que la Iglesia lo está señalando desde el Concilio Vaticano II, desde las reflexiones de Medellín que ya acusaban un sentido familiar equivocado pero que era necesario volverlo a enderezar. ¡Trabajemos todos, hermanos!

Tengo una carta a mi lado -no tendré tiempo de leerla-, de un colombiano que emigra a su tierra y dice: "Lo saludo. Dejo esta carta con un amigo, yo me voy. Lo saluda un ex-católico que no cree ya en la Iglesia pero que siento irme ahora cuando vale la pena ser católico. Rece por mí para que esa fe que usted predica y que ese pueblo está creyendo, me llegue a llenar lo que no me llenó la fe que me dieron antes". Queridos hermanos, esto quiere decir que hay familias donde no se forma la fe porque se están dando unas tradiciones envenenadas de intereses económicos, políticos, revueltos con cosas de fe. Se quiere una religión que ampare únicamente esos intereses; y cuando la Iglesia reclama los egoísmos, los pecados y los abusos de esas categorías, entonces se piensa que la Iglesia se aparta de la verdad y estos "cristianos" se van con todo y sus hijos a seguir viviendo unas tradiciones que no son las verdaderas cristianas. Formadoras de la fe tienen que ser las familias, pero de familias que de veras hagan eco a esta juventud que siente otras inquietudes.

Tuve una reunión con unos jóvenes hace poco y me decían: "Usted no comprende lo difícil que es nuestra situación. Nuestros padres nos dicen que no nos reunamos porque eso es muy peligroso; que para qué nos metemos en líos". Yo no les digo que se metan en líos -les dije-, sino que estudien la fe que Dios les pide a ustedes. Sean nobles, sinceros como jóvenes; y si de verdad encuentran la verdadera religión cristiana, tengan el valor de decir: "la sigo a pesar de todo"; o mejor decir: "no la puedo seguir, pero no la puedo engañar siguiéndola a medias". Esta es la dimensión eclesial de la familia.

3. CRISTO VIVE Y SE REVELA AL MUNDO EN LA FAMILIA

Esta Iglesia tiene esa dimensión religiosa y esa dimensión eclesial porque en su seno está aquel que es todo: Cristo Nuestro Señor, que vive y se revela en la familia.

¡Cómo quisiera ya que hoy sintieran todas las familias que Cristo vive en el seno de ustedes! Que Cristo está en la infancia de ese niño, en la inquietud de esa juventud, en la preocupación santa de ese padre y de esa madre, en la venerable ancianidad de esa abuelita, de ese abuelo. Allí está Cristo, si de verdad se le encuentra como aparece en el Evangelio de hoy. Es el mismo Cristo de la redención que quiso aparecer en una familia. Es el mismo Cristo que necesita nuestro mundo, nuestra historia pero que quiere encarnarse en familias concretas. Es el Cristo que se reveló a Simeón y a Ana.

a) El Cristo que se reveló a Simeón. Simeón esperaba el consuelo de Israel y sabía que no se iba a morir sin ver a Cristo. Y cuando lo ve lo recibe en sus manos y pronuncia esa bella profecía como el vigía -recuerden que cuando comenzó el Adviento les dije que había que tener una actitud de vigilante, aquí parece como que el vigilante cansado ya de la noche se va a retirar-, y le dice: "Señor, ya puedes enviar en paz a tu siervo, mis ojos han visto la salvación de Israel, este niño es luz de las naciones, salvación de todos los pueblos". Y dirigiéndose a José y a María les dice: "Este es señal de contradicción, los buenos o los malos que se arrepientan en Él, el perdón, la misericordia, lo recibirán. Pero será también perdición de muchos porque la pecaminosidad, el egoísmo, el orgullo de muchos lo rechazará". ¡Cristo es piedra de escándalo! Por eso a mí me hacen un inmenso honor cuando me rechazan porque me parezco un poquito a Jesucristo que también fue piedra de escándalo. Ya Simeón profetizó que la Iglesia, seguidora de Cristo, tendría que ser como Él. Para unos será salvación.

Qué hermoso oír esa carta que dice: "Yo no creía ya en la Iglesia, pero ahora comienzo a creer". Yo siento, hermanos, la alegría de muchas conversiones. Así como siento también el dolor de muchas obstinaciones, de muchos que rechazan a Cristo pero de veras, como aquellos hipócritas fariseos que no era por falta de claridad, que Cristo les hablaba bien, sino porque la mala voluntad del corazón les entenebrecía la vista y no podían ver nada bueno en el Señor. Esta es la señal de Cristo y le dice a María el santo anciano: Por este niño, te va a atravesar a ti una espada el corazón".

Madres de familia -sobre todo, ustedes madres jóvenes-, qué dirían ustedes si al llevar al bautismo a su niño un profeta les dijera: "Este niño va a tener un fin trágico". No vivirían tranquilas. ¿Cuándo será esa hora terrible? María vivió como esa madre, esperando la hora en que se iba a cumplir la espada que le atravesara el corazón. Algunos dicen que esa espada podía ser ese sentimiento de humildad de una persona, que por humilde se siente tan chiquita ante la grandeza de una vocación, que le parece como que Dios se ha equivocado. ¿Por qué me escogiste a mí Señor? Y María se sentía tan chiquita ante la grandeza de la colaboración de la Redención, ante el misterio de la salvación de los hombres que lo comprendió como espada; cuando al pie de la cruz, sintió de veras que no una sino, la tradición dice, 7 espadas se le trabaron en el corazón ante el dolor de su Hijo.

b) El Cristo que se reveló a Ana. Y Ana, la ancianita centenaria -para que miren que todas las edades son buenas para anunciar a Cristo-, anunciaba a todos los que aguardaban la liberación de Israel. Me imagino saliendo de la Catedral a aquella viejita que ha visto entrar a Cristo en los brazos de la Virgen, diciéndole a todo el mundo: " ¡Ya vino el Redentor!" y llenando con ello de alegría a todos los que la escuchan. ¡Ojalá todos fuéramos profetas en este sentido de anunciar al Señor!

HECHOS DE LA SEMANA

Cristo signo de contradicción. La historia se repite. Tenemos aquí los domingos, en la homilía de Catedral, que enfocar con esta luz del Evangelio, de la vida de la liturgia, la realidad. Mi primera preocupación, no lo olviden, es ser catequista, enseñar la religión. Y tengo la satisfacción de que lo estoy haciendo. Luego viene la iluminación, con esa doctrina, de la realidad. Esto no es lo más importante pero es el marco real en que se vive esta doctrina. Por eso, para que comprendamos que es una doctrina que tiene actualidad y que también hoy en El Salvador de 1978 se cumple la profecía de Cristo signo de contradicción, y que el pueblo de Dios sigue siendo llamado para ser familia santa de Cristo mientras otros no quieren atender este llamamiento, que ahora me refiero a las realidades concretas, a nuestra semana histórica.
En Orientación de este día pueden leer un resumen del mensaje del Papa para mañana día de la paz. La comisión de Justicia y Paz en El Salvador, así como el año pasado, está preparando una celebración que no podrá ser mañana pero que en los próximos días de enero se va a anunciar, para exponer el mensaje, que es muy hermoso. Ahí léanlo en Orientación. También el artículo que semanalmente escribo, se refiere a ese mensaje del Santo Padre, donde nos pone unas normas sencillas para el tema que dejó Pablo VI, de feliz memoria, como lema para celebrar la paz del próximo año, dice: "Para lograr la paz hay que educarse para la paz". Y el Papa señala unas normas pedagógicas de educación en la paz. Es bueno que leamos y que tratemos de poner en práctica algunos ejercicios de paz durante este año, porque si nosotros no somos responsables de la paz del mundo entero sí somos responsables de la paz en el hogar, de la paz a nuestro alrededor y podemos ser como decía San Francisco de Asís: "instrumentos de paz".

Del Arzobispo de Managua también recibí carta acusando recibo de otros ¢2.000,00 que se le enviaron, gracias a la generosidad de todos ustedes.

Quiero pedirles una oración por la misión que está desempeñando en Argentina y Chile, el enviado del Papa el Cardenal Samoré. Como ustedes saben, aquellas dos naciones en conflicto han pedido la intervención del Papa el cual ha mandado, como primer paso, a un Cardenal para que investigue cómo está la situación.

También nos solidarizamos con Guatemala donde las aldeas de El Rodeo, Amatillo, Agua Blanca, El Camalote, Tunonó, Carrizalito y otros, del Municipio de Olopa y Chiquimula, denuncian atropellos en los campesinos.

EN NUESTRA ARQUIDIOCESIS

Quiero expresar mi solidaridad con el Señor Obispo de Santiago de María, Monseñor Rivera, el cual en su diócesis sufrió un cateo de la Guardia Nacional cuando fueron a la Escuela de El Castaño, buscando armas. El Señor Obispo ha protestado ante el Ministro de Defensa porque se trata de un centro donde no se enseña a manejar armas sino a promover en la dignidad del hombre a los campesinos que por allí pasan, en cursos que se organizan.

También hermanos, ya estamos a las puertas de Puebla. Mañana ya es enero, y el 27 de enero se va a inaugurar en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, presidida por el Papa, la Asamblea General del Episcopado Latinoamericano. Yo tendré la dicha de participar, llevando la representación de todos ustedes. Por ahí se ha dado en cavilar ¿si voy con voz, o con voz y voto? ¿Quiénes van representando a la jerarquía? No sé cuál es el interés, pero quiero decirles claramente que mi presencia en Puebla es como miembro de la Comisión Pontificia de América Latina. Es, pues, como si el mismo Papa me llamara en un asesoramiento a esta reunión a la que asistirán Obispos de América Latina. Quienes publican esas cosas con el ánimo malsano de sembrar rivalidades, sepan que ya estamos curados de espanto, que Nuestro Señor ya dijo en el Evangelio cuando discutían los apóstoles "quién era más". Es como si la Conferencia Episcopal de El Salvador estuviera discutiendo "¿Quién es más? ¿Quién va con voz? ¿Quién va con voz y voto? Entonces Cristo les contestó: "No sean sencillos, esas cosas se discuten allá afuera entre la gente del mundo, entre ustedes el que sea más grande, hágase el más chiquito... ¡También se enojan porque aplauden¡ ¡Muchas gracias!

Lo que me interesa queridos hermanos, es ir a Puebla para llevar en mi voz -aunque sea sin voto- la expresión de esta Iglesia que son ustedes, ¡tan viva! ¡Una Iglesia tan mártir! ¡Una Iglesia tan llena del Espíritu Santo! Y decirles a mis hermanos Obispos, que le doy gracias a Dios por esta Iglesia y que mi humilde voz en Puebla, será el resonar de todas estas comunidades. Quiero decirles también allá a los Obispos que voy a aprender, que la experiencia de tantos hermanos esparcidos por toda América será para mí de tanta riqueza que con ella podré servir mejor a mi querida diócesis. A eso voy a Puebla y, sobre todo, ahora cuando sé que viene el Papa, aunque no hubiera otra cosa más que ponerme en contacto con Él, darle la mano y decirle: Santo Padre, estoy con Usted, inquebrantablemente solidario con la Santa Sede. Esto es todo lo que Puebla significa para mí; y seguiremos trabajando, queridos hermanos, por una Iglesia tal como nos la va inspirando el Espíritu de Dios y la luz del Evangelio.

Ahora quiero decirles una noticia triste pero al mismo tiempo de alegría pascual. Nuestro querido hermano el P. Rogelio Poncel Párroco de Zacamil -ustedes saben que viene desde Bélgica a trabajar con nosotros. Ha estado muchos años, nos ha dejado ya mucho de su vida, de su entusiasmo, de su experiencia pastoral-, tuvo la triste noticia de la muerte de su mamá. El no ha podido ir al entierro de su querida madre pero yo les invito a todos ustedes que oremos mucho por ella, y que la alegría pascual que sin duda ya experimenta su mamá -una gran cristiana que ha dado un hijo para trabajar intensamente sin el consuelo de tenerlo cerca-, sea el mejor consuelo también para esta orfandad del P. Rogelio, a quien le envío, pues, fraternalmente la condolencia y la oración de toda la querida Arquidiócesis, especialmente de la Vicaría de Mejicanos donde vamos a celebrar pronto una misa por el sufragio de su alma.

Otra nota para mí en lo personal muy triste es el telegrama de la muerte de un gran amigo de Alegría: Ricardo Hernández. Ricardo Hernández, si ustedes supieran su historia, les conmovería. Treinta años en la cama, paralítico, cada día peor; y siempre con un optimismo, dirigiendo con su cabeza lúcida, ciego ya, los trabajos de su propia finquita y teniendo tiempo para ofrecer sus dolores para todo aquel que se los pidiera. Cuánto consuelo me dió a mí como Obispo de Santiago de María ir a decirle que rezara por mí y oírlo que decía: "siempre estoy en oración por usted". El Señor le haya concedido pues, el descanso eterno y a su familia el consuelo de haber visto pasar 30 años de historia de un santo en su hogar.

VIDA DE NUESTRAS COMUNIDADES

Recorriendo las comunidades, les digo hermanos, lo que decíamos antes, una Iglesia viva por todas partes:

Domingo 24 de Dic. En la Colonia Amatepec, una nueva capilla, una comunidad que se destaca por su entusiasmo. Un verdadero domingo de Ramos. Niños y grandes con palmitas que me salieron al encuentro para llevarme allá a bendecir la Capilla. Yo felicito al P. José Luis y le agradezco todo lo que está haciendo por nosotros. Por la tarde estuve en Colonia Bernal que está a cargo de los PP. Agustinos, ya que forma parte de la Parroquia de la Presentación en Miralvalle. Yo creo que esta comunidad de Bernal, con su entusiasmo juvenil, está llamada a ser el fermento de esa nueva parroquia donde vamos a venerar la tradicional, la histórica imagen de la Presentación. La primera imagen de María que veneramos aquí en El Salvador y que se salvó del incendio de la Iglesia de San José.

Lunes 25 de Dic. Celebré una Navidad de sacramentos, podíamos llamarla así porque gracias a ese impulso de la Pastoral Sacramental, se van preparando los cristianos a una recepción más consciente de los sacramentos, en todas partes. En Soyapango, primeras comuniones y matrimonios; y en Huizúcar, por la tarde, era impresionante el desfile de 40 matrimonios y un bonito número de primera comunión.

Martes 26 de Dic. De las comunidades de Chalatenango me vinieron a visitar niños que se han constituido en una especie de Comité de Solidaridad. Es impresionante ver unos chiquitines hablando de solidaridad con los hermanitos suyos que ni conocen pero que los sienten huérfanos, y sintieron que en la Navidad no iban a poder recibir la caricia de un papá porque ya lo habían matado, o está preso, o está desaparecido. Me dijeron en un momento de la visita, algo que me impresionó mucho: "Al estar cerca de usted sentimos que usted es nuestro papá". Yo les hice sentir que no, en mis limitaciones humanas; pero si, en ese amor inmenso de la Iglesia sintieran de veras que no están huérfanos. Que una Iglesia entera los ampara y siente con los que sufren.

Miércoles 27 de Dic. Día de San Juan Evangelista, celebramos la fiesta patronal de San Juan Opico donde también dimos un caluroso saludo al querido Monseñor José María Dueñas. Vicario General de Santiago de María originario de Opico, donde fue ordenado sacerdote hace 50 años por su tío el Señor Obispo de San Miguel, Monseñor Dueñas. Hicimos gratos recuerdos de este Obispo inolvidable, lo mismo que de otro Obispo pariente, mi querido amigo y hermano Monseñor Valladares. Con los Catequistas tuvimos luego una reunión que indica la vitalidad de aquella parroquia. En la Basílica del Sagrado Corazón, dimos el Diaconado a un joven que ya termina sus estudios, Jaime Paredes. Deseamos que pronto sea sacerdote y que sea un buen sacerdote.

Jueves 28 de Dic. En Antiguo Cuscatlán, el día de los inocentes, la típica peregrinación de los niños la celebramos con una misa en la que manifestamos un mensaje de respeto a la vida, de sentido de solidaridad como los inocentes con Jesús y de que sólo Cristo es el mérito de los hombres. Aquellos niños son gloriosos en el cielo, no por sus méritos personales, sino por su solidaridad con Cristo el Redentor. Ese día se cumplieron 30 días de la muerte del P. Ernesto Barrera y de los otros obreros que murieron con él. Tuvimos unas horas de reflexión y celebramos una misa con los obreros. Reiteré a los obreros, que la Iglesia no los abandonará y que la Iglesia seguirá haciendo lo posible por llevar un mensaje auténticamente sacerdotal y eclesial a esa clase que merece todo nuestro respeto y cariño: ¡Los Obreros! Hubo una reunión sacerdotal en el Seminario, la Cooperativa Sacerdotal, donde sentimos de veras este sentimiento de unidad y de fraternidad.

Viernes 29 de Dic. En San Antonio Abad, asistí a una convivencia con la comunidad juvenil. Es consolador ver más de 60 jóvenes, informando sobre sus trabajos pastorales y consultando sobre sus inquietudes propias de la edad de hoy.

Sábado 30 de Dic. En el Colegio de Belén se celebraron 50 años de la muerte de la fundadora de la Congregación: la Madre Clarita Quiroz, Carmelitas de San José, que están haciendo honor al carisma de su fundación. En Santa Tecla, con los sacerdotes, religiosas y laicos de la Vicaría, tuvimos una reunión de muchas proyecciones para el año nuevo.

Como avisos. Hoy a las 7 de la noche tendremos la misa aquí en Catedral, para darle gracias a Dios por los beneficios recibidos en el año y para pedirle perdón también de lo que le hayamos ofendido. Y pedirle alientos para el nuevo año.

Quiero invitarlos a la adoración eucarística que todo este día, hasta las 10 de la noche, se está haciendo en el Hospital de la Divina Providencia. A las 10 celebraremos allá también para darle gracias a Dios y dar desagravios al Señor.

El jueves 4 de esta semana estaremos en el Cantón La junta, de la Parroquia de Concepción, Quezaltepeque, a realizar un acto de desagravio por el robo del Santísimo Sacramento.

El próximo domingo en Mejicanos a las 5 de la tarde será la ceremonia del cambio de Párroco. Y en la Parroquia de la Sagrada Familia, su fiesta patronal en la Colonia Centro América, a las 6 de la tarde.

Les interesará también a todos en esta semana, las noticias de orden nacional.

Un nuevo secuestrado: el Dr. Manuel Antonio Bonilla, por quien también hacemos los mismos votos de siempre. Que se le restituya la libertad, se le respete su vida y que su familia sepa que la Iglesia está en solidaridad con sus sufrimientos, y haciendo un llamamiento para que se restituya la tranquilidad de su hogar.

Con alegría puedo comunicarles que anoche, a las 10, escuchábamos por radio de Holanda la condición que pedía la FARN. De que ya que en el país no se podía publicar la cuarta proclama que ellos pedían publicar, se leyera en Holanda, en el mensaje para América Latina. Se escuchó con perfecta claridad. Y a los pocos minutos recibía una llamada telefónica de que se sabía que estaba libre ya el Sr. Schuitema secuestrado holandés. Ya está, pues, gracias a Dios, restituida su libertad.

En cambio, sigue el problema de los dos ingleses y del señor japonés. Acerca de los ingleses ustedes oyeron por radio ayer a medio día, que han atendido el llamado de la Comisión de Derechos Humanos y prorrogan el plazo para poder negociar. Se pidió nominalmente, la participación del Arzobispo en la Comisión de Derechos Humanos. La Comisión me ha pedido mi consentimiento y yo con mucho gusto he dado mi colaboración que siempre está dispuesta para el servicio de la libertad, de la vida y de los derechos humanos. Y junto con los otros miembros: Dr. Roberto Lara Velado, Dr. José Napoleón González -director de La Crónica- Dr. julio Cesar Oliva y Dr. Fernando Augusto Méndez, estamos ofreciendo nuestros servicios no sólo para la libertad de los dos ingleses, sino también para los otros dos secuestrados; lo mismo para la libertad de todos los que están sufriendo prisión injustamente. Por mi parte hago votos para que haya flexibilidad en las negociaciones. Se trata de vidas en peligro y ojalá quienes son responsables de esta situación, lleguen pronto a conclusiones que lleven la paz, el consuelo a esas familias. La Comisión, pues, no puede hacer otra cosa que ofrecer su mediación al servicio de las partes involucradas en este asunto.

Quiero decir a todos, que esta situación de violencia no hace más que ratificar mis propósitos y mis ideales que ya se manifestaron en la Carta Pastoral; y sobre todo quiero recordar ante ciertas intransigencias -y las circunstancias actuales dan una trágica actualidad a esta enseñanza, lo que dice la Carta Pastoral- "que un gobierno debe usar su fuerza moral y coactiva para garantizar un Estado verdaderamente democrático, basado en un orden económico justo en el cual se defiendan la justicia y la paz y el ejercicio de los derechos fundamentales de todos los ciudadanos. Así el gobierno logrará hacer "cada vez -y estas son palabras de L'Osservatore Romano, el periódico oficioso de la Santa Sede- más hipotético e irreal el caso en el cual el recurso a la fuerza por parte de los individuos y grupos pueda ser justificado por la existencia de un régimen tiránico en el cual las leyes, las instituciones y el gobierno en vez de reconocer y promover, conculcan las libertades fundamentales y los demás derechos del hombre, reduciendo los súbditos a la condición de los oprimidos". o sea que el L'Osservatore Romano dice que si es injusta la violencia a seres inocentes e indefensos como están hoy los secuestrados, también un gobierno tiene que ver las causas y tiene que quitar los pretextos.

¡Desde cuándo estamos pidiendo la amnistía, la libertad de los reos políticos! Ahora mismo tengo aquí el reclamo o la súplica de unos reos de Gotera sin asistencia médica. No son reos vulgares, son reos políticos que están en una sección aparte de la cárcel de Gotera, donde sufren una verdadera soledad. Hay allá un médico ya casi terminando sus estudios y el otro día, cuando un amigo lo fue a ver y le pidió ¿qué necesitaba? Imagínense lo que pidió: "un petate ". Un petate es todo aquí para el reo: para comer, para recibir, para dormir. ¡Ni un petate! Entonces, esta situación de gente que está tal vez sin ser sometida a los tribunales, es necesario que se aclare pronto y así no habrá reos que se pidan y después se nieguen. Quisiéramos de veras que se quitaran los pretextos de parte de todos aquellos que han creado una violencia institucionalizada en el país para que las otras violencias no encuentren eco ni germen de dónde alimentarse.

Volviendo pues al caso de nuestros secuestrados, esperamos que junto con los reos políticos y todos los desaparecidos, encuentren una noticia, algo para sus hogares.

Quiero lamentar las amenazas a muerte de que fue objeto el querido amigo, Dr. Roberto Lara Velado. Muy conocido, aquí lo escucharon ustedes el día de los Derechos Humanos. Un hombre que trabaja como miembro de la Comisión de Derechos Humanos. Trabajaba en la liberación de los secuestrados en la anterior comisión y en la actual; no es justo, pues, que trabajando por los desaparecidos sea recompensado con esta clase de amenazas. o ¿de dónde provienen? Y es necesario también que este juego termine porque estamos viviendo una sicología de terror a base de llamadas telefónicas, y de avisos, y de bolas que no terminan más que en la zozobra y en la falta de paz.

Otras denuncias también, del campo laboral, han seguido llegando. El caso de sindicatos, de que a los obreros no se les quiere cancelar su aguinaldo. Casos de muchos jornaleros en las cortas que son denunciados en el programa de las 5.30 de la tarde, los jueves, en "la X de la Cosecha".

Una palabra, para decir al problema de la Universidad, para el cual mostramos nuestra solidaridad: que se busquen los medios justos, la participación de todos. Si la falta de participación del estudiantado es una piedra de escándalo, búsquese la manera de que el estudiantado participe justamente.

PENSAMIENTO FINAL

Este es el panorama de nuestro fin de año en el día de la Sagrada Familia. Mientras tanto, una luz blanca fulgura: la paz de Nazaret. La tranquilidad de aquella familia que no es por instalarse lejos de los problemas, sino que es para ser en medio de los grandes problemas del mundo: el espejo, la fuente, la inspiración, la meta de todos los que vivimos en las zozobras de la tierra, pero que tenemos fe y esperanza en los valores cristianos de Cristo y su Sagrada Familia. Así sea.


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