17
Lun, Jun

Señor Tú tienes Palabras de Vida Eterna (Salmo 18)

Comparte esta publicación:
Salmos
Typography
  • Smaller Small Medium Big Bigger
  • Default Helvetica Segoe Georgia Times

Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado
 

 Salmo 18: Señor Tú tienes Palabras de Vida Eterna, para la sexta lectura de la vigilia Pascual. Con acordes...

 

Señor Tú tienes Palabras de Vida Eterna (Salmo 18) es la respuesta a la sexta lectura de la Vigilia Pascual, tomada del profeta Baruc 3, 9-15. 32—4,4. Cuando nos enseñan los mandamientos en la catequesis, pueden sonar como "prohibiciones" que nos pintan la imagen de un Dios imponente, autoritario, que no respeta nuestra libertad. De hecho eso es lo que la gente "irreligiosa" pone como justificación para no asistir a la Iglesia. Pero esos mandatos, al oído de alguien que se sabe hijo de Dios, son como las indicaciones de un buen Padre que protege y ama a su hijo, que no le desea ningún mal, sino que, al contrario, quiere y busca su felicidad. Por eso le enseña cómo andar por la vida y ser feliz. Esos son los preceptos del Señor para nosotros los cristianos: una luz a nuestros pasos, instrucciones que nos dan sabiduría, son eternamente justos. El libro de Ezequiel 3,3 dice que esa Palabra divina de Dios sabe a miel, y es lo que cantamos en este salmo tan bellísimo para nuestra liturgia de la noche de la Vigilia. La Palabra de Dios que ilumina las tinieblas de esta noche Santa. Es un salmo para cantarlo con el corazón y saborear ese sabor dulce a nuestro paladar.



Señor Tú tienes Palabras de Vida Eterna (Salmo 18)

Lam

Señor, tú tienes palabras,

        E                     Lam

Palabras de vida eterna.

                                           E           

 La ley del Señor es perfecta

                              Lam

y es descanso del alma;

           F                               Dm

el precepto del Señor es fiel

          F                     E

e instruye al ignorante.  

Los mandatos del Señor son justos

y alegran el corazón;

la norma del Señor es límpida

y da luz a los ojos.  

La voluntad del Señor es pura

y eternamente estable;

los mandamientos del Señor son verdaderos

y enteramente justos.  

Más preciosos que el oro,

más que el oro fino;

más dulces que la miel

de un panal que destila.

 

 

Write a comment...
0 awesome comments!
Comparte esta publicación:
0
Shares
0
Shares